[Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

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[Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Frido el Sáb Mar 15, 2014 11:10 am

Un escalofrío recorrió por completo su espalda. La música paró de súbito dejando al bosque silencioso otra vez. El violinista responsable de las melodías anteriores escuchadas, observaba preocupado a su alrededor mientras su rostro iluminado era alumbrado por una lucecita verde que provenía de un hada.
- ¿Ocurre algo Frido? - Preguntó el pequeño ser feérico. El kokiri se quedó en silencio pensativo sin contestar. Se quitó el violín de su hombro y dirigió su mirada al cielo. Al final habló:
- Tengo un mal presentimiento. - Fue lo único que dijo antes de volver a callarse dejando que el silencioso del bosque volviera. Y últimamente ese silencio era de lo más inquietante. Hasta hacía poco tiempo se podía escuchar los sonidos del bosque: las pisadas y ruidos de los animales, las risas de los kokiris, las ruidosas travesuras de los Skull Kid. Pero desde hacía unos días el bosque se había sumido en una quietud tensa permanente. Era preocupante. Desde el ataque a la aldea kokiri, todos sus congéneres apenas salían de la aldea, y si lo hacían no se alejaban. Frido era de estos últimos. En ausencia de Saria, era su deber como Sabio del Viento y sacerdote de la raza kokiri cuidar de los demás. Sabía que el Árbol Deku hacía lo que podía para protegerlos pero la había algo que le estaba afectando y sus defensas estaban mermándose. Desde que el sol había sido cubierto por aquella neblina oscura calamidades habían estado surgiendo en el bosque. Las plantas se encontraban cada vez en un peor estado y se marchitaban poco a poco, seguramente por la falta de luz solar. Este era uno de los factores de que el Árbol Deku estuviera enfermo, pensaba Frido. Pero también creía que había algún factor más que se le pasaba por alto. Afortunadamente, el aire del bosque aún no se había enrarecido como en las praderas, no en vano eran los Bosques Perdidos “pulmón de Hyrule”, pero su pureza parecía que se perdía.

Frido salía bastantes veces de la aldea kokiri a los alrededores para tocar el violín a las plantas. Cuando lo hacía, la música de su instrumento parecía ayudarles a recuperar el vigor pero lo perdían al día siguiente. Frido sabía que lo único que hacía era retrasar que el bosque cayera en un estado de marchitación que permitiera a la devastación llegar a su hogar.

Se bajó de un salto de la rama baja donde se había sentado para tocar el violín. En silencio, seguido de su hada guardián, comenzó a caminar pero en esta ocasión en vez de dirigirse a la Aldea Kokiri decidió tomar el camino contrario e irse acercando a las afueras del bosque. Armonike se posó en su hombro y ambos avanzaron a través de la espesura que cada vez se volvía más marrón. Parecía que había llegado el otoño, pero no un otoño bonito con hojas de todos los colores, sino una estación seca y podrida, con un calor anormal. Era como si alguien hubiera mezclado la desnudez más fea del otoño con la peor parte del verano. A un momento de su avance un terrible olor a humo llegó a la nariz de los dos solitarios.
- ¿Un incendio? - Se preguntó de forma refleja Frido sin que hiciera falta que nadie le contestara.- ¡Tenemos que comprobarlo!

El lugar no quedaba muy lejos. Cada vez que se acercaba olía más a humo y el calor se intensificaba. Frido se quedó mirando horrorizado el incendio que se producía en aquella parte, que era cercano al límite del bosque con las praderas, la parte más afectada por lo que ocurriría en el país. La llamas se erguían hasta el cielo, escalando los troncos de los árboles, consumiendo su madera. Tenían un apetito voraz. El kokiri rubio tragó saliva. Había que actuar para evitar que las llamas se propagaran y siguieran destruyendo el bosque. Pero él solo no podía hacerlo.

- Armonike, ve volando a la Aldea Kokiri y avisa a todos. Necesitamos la máxima ayuda posible para cargar agua y extinguir el incendio, procura que acudan todos - Ordenó serio el niño a su hada. Armonike asintió con decisión y salió con la máxima velocidad que le permitían sus alas hacia donde se situaba la localidad kokiri.

Frido por su parte sin acercarse mucho al incendio manteniendo siempre una distancia de seguridad fue rodeando aquel foco para poder constatar su magnitud. Sus pasos eran ligeros, casi parecía que andaba en el aire. Mientras veía la catástrofe escuchó a los lejos unas voces que parecían de adultos. ¿Habría venido alguien a luchar contra las llamas que destruían la creación de la Diosa Farore?

Spoiler:
Este tema está orientado a que vengan refugiados por la erupción del volcán, las cuestiones políticas, o lo que sea (?) a los Bosques Perdidos. Aunque ya ven, ni los bosques son seguros… ¡ayudadnos a apagar el incendio! (?) Este tema ocurre supongo después de la erupción del volcán y la evacuación de Kakariko owo


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¡Gracias Sabio Deku!

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Mensaje por Narrador el Vie Abr 25, 2014 11:43 am

¿Cuando había sido la última vez que había pisado los bosques? ¿Uno, dos, dies años?" Al parecer esas horas de sueño no habían mejorado mucho las caras de los pobres, normal, si te pones a pensar en todas las cosas que perdieron o que dejaron atrás: Bienes conseguidos por trabajar duro, amigos y familiares que desaparecieron y que no se sabe de su suerte, historias y recuerdos, una vida. Él entendía perfectamente sus caras porque había sido uno de tantos padres que había perdido a sus hijos gracias al combate en la Ciudadela. Pero eso ya no tenía importancia en el futuro, sólo debía asegurarse de dar el paso siguiente, de seguir avanzando hasta los bosques. Eso era lo que importaba.

No había logrado comunicarse con Ashei desde que salieron de la Ciudadela. Supuestamente Link lo había intentado, pero no le dijo si había conseguido una respuesta. Quizás era mejor así, quizás Ashei ya había cumplido su parte del trato.

Los Bosques Perdidos les dieron la bienvenida sin mucho celebrar, pues parecían comprender el motivo de sus invitados. Cruzaron parte de las planicies forestales, sin alejarse mucho del camino real, y llegaron hasta una encrucijada donde el bosque se separaba en un gran túnel y en un largo puente. Una extraña humareda oscura salía por entre los árboles. Aquella era una señal de que no se librarían tan fácil del castigo de las Diosas. "La desolación... viene del cielo".

¡Rápido, debemos salir de aquí!—gritó.
¡¿No vamos a Ordon?!—dijo un muchachito por entre la multitud. Rusl ni lo vio, pero escuchó sus palabras como un gran relámpago.
Ordon todavía está muy lejos y no llegaremos a menos que encontremos un camino alterno. ¡El incendio se propagará por todo el bosque y nos engullirá a todos si seguimos aquí parados!.

Entonces la manada salió disparada afuera. No había forma de apagar un incendio tan grande, al menos no por su cuenta. Aquellos que manejaban hechicería estaban demasiado cansados y como no había humedad en el aire era imposible conjurar la magia elemental. El humo ahogaba las respiraciones intranquilas, mataba todo pensamiento lógico. Huir, huir era lo que importaba.

Rusl guió a la gran masa al puente que conectaban los bosques con la Aldea Kokiri, lugar popularizado por las leyendas de supuestos niños verdes que no envejecían ni morían. De todas formas aún el Árbol Deku podía ayudarles mientras tanto. Él protegía las almas que se perdían entre los árboles y además daba cobijo a los extranjeros.
¡Rápido, rápido, RÁPIDO!

Para cuando llegaron, la desolación se había hecho camino ya. Las pequeñas casitas abandonadas de los niños verdes estaban, sino desplomadas, convertidas en fogatas de paja a punto de morir. Al menos todavía tenían la cascada y el lago, aunque las cenizas cubrían su superficie todavía el agua era potable. En el suelo habían muchos animalillos calcinados y ahogados, suficientes como para comer varios días si sabían administrarse. Más allá, por entre las arboledas, estaba el guardián del bosque hecho cenizas.

¿Ahora qué?—respondió a uno de los jóvenes que lo acompañaban. Él ya estaba viejo pero, ¿qué quedaría para los que aún deseaban luchar? Desolación, desolación y fuego y sangre—. No lo sé, tal vez lo mejor sea buscar al espíritu del bosque, la deidad protectora de estos territorios. Es probable que esté conduciendo a sus seguidores a un lugar seguro mientras controla el fuego, además podría saber algo sobre todas estas tragedias que han azotado Hyrule, así que no podemos dejar perder esa oportunidad.—luego meditó otro poco, y agregó diciendo:— Quizás también sea buena idea avisar a Ordon de lo acontecido, de manera que estén preparados, pero no sabría decirles si el paso esté restringido o no por el fuego. Como es demasiado peligroso salir de nuevo todo el grupo, tendremos que escoger a unos cuantos de nosotros para emprender este viaje. Si alguno está dispuesto, que tome algunas proviciones, descanse, y salga lo más pronto posible.

Fuera de rol:
¡Saludos! Bienvenidos a esta etapa de la segunda parte de la trama. Me tomé la libertad de manipularlos en general para llegar hasta la Aldea Kokiri, ya que me parecía muy tedioso esperar a que todos narraran el mismo camino y como tengo entendido que sus planes personales estaban un poco dispersos, pues, me he adelantado a los hechos.

Me parece sensato que, antes de rolear una y otra vez lo mismo, se comuniquen con la Administración apenas lean el tema y digan "presente" para esta actividad, ya que necesitará un gran compromiso para que todo avance a tiempo (creo no ser la única que no quiere que esta trama se paralice). Esto, obviamente, aplica prioritariamente a aquellos chicos que rolearon con nosotros en la huída de la Ciudadela y los eventos en Kakariko. Si tienen planes personales y no desean ser parte de la trama masterizada, también háganlo saber a la Administración en su mensaje. Si alguno que no participó en esos temas quiere unirse, está invitado, aunque deberá plantearnos cómo será su entrada en escena.

Cuando envíen el mensaje privado (preferiblemente a Sheik) es necesario, para acomodar algunas cosas de su destino (?) que en adjunto escogan un número de su preferencia: Uno o dos. ¿Qué para que es eso? Ya seguro se saben la dinámica.

A continuación esperaremos una semana exactamente para recibir sus respuestas (como es comprensible, el período de clases es fuerte y sabemos que no todos podrán conectarse en un mismo fin de semana) y seguir con la acción.

Escojan sabiamente... y que las Diosas os protegan y guien en su camino.

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Mensaje por Invitado el Mar Abr 29, 2014 11:45 pm

-.¿Como había llegado hasta aquí?.-Esa era la pregunta que se hacia en ese instante, muchas cosas habían sucedido en este ultimo tiempo.
Hace unos meses había decidido por consejo de su hermana y madre de abandonar Kakariko y emprender un viaje con el cual podría encontrar su destino en el mundo.


Hace unos meses atrás

-.Es solo un viaje, no espero nada interesante.-Eso era lo que pensaba cuando tomo sus dos espadas, un arco y el escudo de su familia, luego de unas semanas dando vueltas en la pradera sin saber donde ir, decidió por fin ir a la ciudadela, era una buena idea, 
según su madre ese era el mejor lugar para comenzar su búsqueda, el único problema era que no se esperaba que al llegar a la ciudadela, se encontró con noticias demasiadas perturbadoras, había oído rumores, pero ahora se confirmaran, Hyrule se encontraba en un desastre político, y según parecía, la culpable era la débil reina de Hyrule.
-.Parece que ni los ricos pueden salvarse de este maldito mundo.-Pensó mientras buscaba una posada, para luego de un par de semanas abandonar la ciudadela, quizás habían muchos lugares que debía visitar, recuerdos que debía hacer de la gran ciudad, pero no valía la pena, ¿Cómo iba buscar ayuda a sus problemas si en ese lugar se encontraban tan mal como él?-.Todo tiene que caer algún día, incluso las grandes naciones como esta .-Comento con su aire pesimista mientras salia de las puertas de la ciudadela y volvía a introducirse en la basta pradera de Hyrule-.Quizás este sea el único lugar hermoso que queda en este mundo.-Meditaba para si mismo mientras emprendía su rumbo sin destino fijo.
Hoy

No recordaba cuanto había pasado, pero si recuerda con exactitud el gran rugido del volcán al estallar. Lo primero que se vino a su mente fue su familia, era lo único que le quedaba y tal parecía el destino también se lo iba a arrebatar.
Sus pies corrieron lo mas rápido que podían, no sentía cansancio, sueño o dolor, solo corría.
Luego de un tiempo corriendo pudo divisar a lo lejos la entrada de Kakariko y junto a el pudo ver como la gente era evacuada, muchas personas salían desesperadas, a lo que solo atino a correr hacia ellos.
-.¿Donde esta mi familia?.-Pregunto con temor, al instante una anciana que lo conocía le dio una respuesta alentadora-.Felix, hijo no te preocupes, hace una semana tu madre y hermana partieron a donde tus familiares en Ordon por lo que deben estar a salvo allá.-Felix no alcanzo a relajar sus músculos al escuchar a la anciana, ya que a penas escucho la respuesta algunos aldeanos comenzaron a dar voces de que el fuego se acercaba.
La multitud corrió hacia los bosques, muchos, incluido Felix sabia que el camino mas cercano a Ordon era ese, pero tal parecía que el líder de la multitud pensaba otra cosa, en vez de dirigirse hacia Ordon, se adentraron hacia el lugar donde supuesta mente se encontraba la aldea Kokiri.
-.Han pasado años desde que escuche ese nombre.-Pensaba Felix mientras seguía en silencio al grupo, cuando era niño, su padre le contaba historias del lugar donde los niños nunca crecían, el lugar donde los niños hacían lo que querían y vivían como querían, muchas veces en su niñez pensó ir a ese lugar, pero al crecer esa idea desapareció, dejando aquella historia como un simple mito de la nación.
-.Parece que ni este lugar puede escapar de este mundo maldito.-Pensó Felix mientras miraba sin expresión la destrucción del lugar, las pequeñas casas habían sido reducidas a solo cenizas, algunos animales yacían muertos en el suelo quemado, era un verdadero desastre, de pronto fue sacado de sus pensamientos por una pregunta del anciano líder, eran dos misiones, los cuales necesitaban la ayuda de los jóvenes.
-.Yo puedo ir y buscar al guardián de este lugar.-Dijo con simples palabras el joven Felix, si lo que creía era cierto, ese espíritu guardián debía ser alguien muy sabia y por ende el mejor que nadie podía ayudarle a Felix a encontrar su destino en este mundo.

Off Rol:
Hola, con el permiso de Sheik me uno a esta trama en donde quiero introducir a mi PJ al rol del foro, por lo que Narrador puedes idear lo que quieras para el en esta trama ya que no le tengo pensada una trama demasiada personal o especifica, por lo que puede contar conmigo para lo que guste.
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Mensaje por Nayru Kifán el Sáb Mayo 03, 2014 1:45 am

Escapar. Esa era su misión ahora. Si no escapaban era muy probable que aquello les alcanzara. En el fondo se preguntó lo que sucedería con los que no pudieron alcanzarlos, si es que los hubo, ya que tan pronto como había querido ponerse de pie, la niña cayó a merced del cansancio. Aquello, por lo menos, dio a entender a sus padres de que la pequeña niña seguía con vida, porque respiraba, abrazándola con todas sus fuerzas antes de llevarla en brazos, ahora por su padre, para avanzar con aquella manada de hombres y mujeres en busca de refugio.

Su camino había sido largo, casi parecía infinito, un camino donde habían demasiadas paradas y aquello no tendría fin de a como siguieran así. Sin embargo, un grupo que parecía ser los más valerosos de aquella contienda, hacían lo posible para mantener el paso constante entre todos aquellos a quienes buscaba un nuevo hogar, pero ni los bosques les ofrecieron refugio cuando se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo.

- ¡Rápido, rápido, RÁPIDO! – escuchó decir a lo lejos, con una voz poco familiar que luego se mezcló con la de su maestro, como si lo repitiera todo al ritmo de los loros.

Se acomodó dentro del pequeño nido que eran los brazos de su padre, todavía herida y chamuscada a causa de la explosión de Kakariko, sintiendo que todo pasaba a su alrededor y lo veía con sus ojos, a pesar de permanecer cerrados. Ella lo podía sentir, podía sentir el fuego y todo lo demás sin importar si sus ojos también eran espectadores. La vista no era el único que podía ver por ti, ya que la mente es muy poderosa en ese aspecto.

Así, con su mente, imaginó las líneas de los árboles e incluso el andar de su padre, el rostro sudoroso de su maestro al sentir el humo y las cenizas mezcladas, incluso la cara manchada de su madre por las mismas cenizas. Cuando se detuvieron y aquella voz casi familiar retumbaba en los oídos, pudo sentir cómo de repente algo húmedo le abrazaba. Su padre le había puesto sobre el agua para ver si eran de aquellas milagrosas de lasque tanto hablaban en el bosque. El cabello de la pequeña Orni, o al menos los mechones sueltos, se habían extendido para delatar parte de su cabello arruinado a causa del fuego. Parte de su cara estaba negra así como los brazos y la mitad de su vestido, quizás ya era exagerado volver a detallar lo malas que estaban sus plumas más allá de lo que la niña tenía.

Halne, su madre, no podía soportar aquella imagen de su pequeña niña, su pequeña azuleja estando como estaba. Ni su padre se animaba a tratar de despertarla, la pequeña tifón perdía cada vez más fuerza, algo que no aguantaría si llegara a ver el momento en que… en que ése tifón…

- Les acompañaré a buscar al espíritu del bosque – dijo su padre ya sin poder soportar, se levantó de su sitio dejando a la niña en el agua y a su mujer sorprendida - , debemos proteger y resguardar todo lo que nos queda todavía – se giró hacia la pequeña Nayru con bastante tristeza, acariciándole el cabello chamuscado.

La madre de Nayru le insistió en que no debían separarse, pero Naroh, el padre de la pequeña y su esposo, ya había tomado una decisión. Pidió a Odli que la cuidara mientras que ellos se dirigían a Ordon, mientras que él se llevaría a la pequeña Nayru en brazos para encontrar al espíritu, con tal de ayudar a su pequeña tifón.

Spoiler:
¡KAAAAW! ¡Nayru está presente, ella elige el número 1! Para los que van a Ordon, ofrezco a Halne Kifán y a Odli como PNJ que podréis usar owo


Spoiler:
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¡KAW! ¡Gracias Kolvag! *W*/
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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Cestra el Sáb Mayo 03, 2014 4:41 pm

Rusl le había dado la oportunidad de dormir, pero Cestra no quería. No era que le faltase sueño, porque y a pesar de que había acostumbrado a su cuerpo a no necesitar más de 5 horas de sueño por cada día que pasase, sabía que en ellos le aguardarían las más terribles pesadillas. Un ser horrible, de estatura colosal, escamas del más negro mal y del cual sólo le separaban milenios de existencia... y un pilar con los símbolos de las Diosas.

Era curioso cómo sus pesadillas pasaban de ver su pueblo destruirse sin ella poder hacer nada a ser poseída por un ente maligno que le hiciese matar a sus seres queridos, hasta llegar al punto de recordar todo lo sucedido en aquél lugar llamado el Templo del Presidio. No obstante, de algo estaba segura. No conocería, viva o muerta, algo más maligno que el enorme ser de afilados dientes y sed de venganza insaciable.

Llegó a cerrar los párpados; pero nada más, pues cada vez que creía que podría descansar, las mismas palabras, las mismas frases, siempre las mismas retumbando en su mente, surgían desde el interior de sus recuerdos.
"Acabaré con vosotros."
"Acabaré con vuestro miserable mundo."
"Acabaré con la maldita Hylia y las entrometidas Diosas."
"ME HARÉ CON LA TRIFUERZA, Y NADA PODRÁ PARARME."

Y aunque Winter no sentía las mismas pesadillas que su amiga sheikah, sabía de alguna manera lo que le sucedía, y quizá por eso se negó a llevar nada más que un único kargarok para poder sostener a la muchacha y no derrumbarse ante el límite de sus fuerzas.
Puede que Cestra lograse dormir; puede que no. Seguramente se hubiese quedado en el límite entre el reino del Pez del Viento y el de las Diosas, una vigilia que no podía proporcionar descanso alguno a su cuerpo pero sí a su mente. Aun así, no sería mucho, ya que al poco lograron llegar a los bosques y ponerse manos a la obra en lo que cabía entre sus posibilidades.
Ni Cestra ni Winter se quisieron acercar al fuego; el primero, impedido por un instinto que había surgido en él en el momento en el que nació, y la segunda, por uno aprendido de Winter. Por suerte, el lobo logró contenerse para no echar a correr y huir lejos de las llamas, todo fuera con tal de no separarse de su débil amiga. Siguieron a la tropa cerrando filas, mientras giraban incesantemente la cabeza hacia cualquier lugar del que oliesen humo.
La pesadilla les dio una tregua una vez más, cuando se apagó el fuego. Escuchó algo acerca de que un Grán Árbol Deku había sido amenazado por las llamas o algo así, pero cansada como estaba no le importó demasiado. Sólo alzó el rostro, lleno de, aparte de las marcas rojas que ella misma se había pintado con sangre y pintura casera, tizne producido por las cenizas. 
Yo misma iré a Ordon. Pero sólo nosotros dos –aclaró, señalando tanto al enorme lobo del tamaño de un caballo como a sí misma–, así iremos más rápido. Volveremos en cuanto nos sea posible.
Sin esperar respuesta, montó de un salto sobre Winter y apretó con fuerza el largo pelaje blanco del lobo para ponerlo en marcha. No era la primera vez que viajaban entre aquellos bosques, pero lo que temía Cestra no era perderse... Era que la suerte de Sheik y Kailla no hubiese sido tan "favorable" como la de ellos. ¿Estarían bien?


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Kol, te hamo con h. ¡GRACIAS! <3 <3 <3
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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Frido el Vie Mayo 09, 2014 11:39 am

El calor se intensificaba cada vez más mientras el fuego escalaba por los troncos de los árboles. Frido corría algo alejado siguiendo el límite por donde el fuego consumía el bosque, tremendamente preocupado quería saber hasta donde se extendía aquel incendio. Ignoró completamente las voces que para él ya se habían perdido en la lejanía. Corrió durante no supo cuanto tiempo pero a él se le hizo eterno pues sus ojos no conseguían ver el final de aquello. Incluso pensó que estaba dando vueltas en círculo porque más de una vez tuvo que coger un desvió o marcar una curva. En ocasiones aparecían huyendo del fuego algunos animales del bosque. Frido cargando con su violín no dejaba de correr a pesar de que empezaba a cansarse.

Hasta que llegó a la peor escena posible de todas y ahí se paró de golpe, abriendo los ojos como platos, sorprendido de ver como la Aldea Kokiri también estaba siendo consumida por las llamas. ¿Tan lejos había llegado el fuego? El miedo se apoderó del corazón del niño, dejando al kokiri inmóvil. El horror ya lo había percibido al ser espectador en vivo y en directo de como el jardín salvaje, el paraje con más vegetación de Hyrule donde la libertad era tan plena que todo crecían y se organizaba a su gusto componiendo el cuadro perfecto de convivencia, sin que ninguna mano ajena al bosque interviniera, era devastado por su mayor enemigo sin él poder hacer mucho. Pero era para el infante ser testigo de aquella catástrofe hacía que su pequeña alma se viera sumida en el más profundo de los negros temores. Si la vida de los tranquilos y siempre alegres kokiri no se había visto bastante afectada por los sucesos acaecidos recientemente, aquello era el lazo del regalo que envolvía la caja de Pandora.

- ¡Frido!¡No te quedes pasmado ahí!¡necesitamos tu ayuda YA! - La inconfundible voz chillona de Armonike le sacó causándole un buen susto de aquella espiral. El hada se acercó a su protegido y se situó al lado suyo.  Este grito hizo que Frido despertara y su mente comenzó a funcionar como debía. El kokiri asintió y sin decir más palabras decidido fue al lado de sus compañeros kokiri que con precarios cubos de agua intentaban poner el fuego a raya. Alrededor de sus manos el aire comenzó arremolinarse y mientras avanzaba para llegar al centro del pueblo y coordinar a todos lanzó sus ráfagas de aire para que el fuego se mantuviera lejos. No era lo mejor para apagarlo pero era lo único que tenían. Esquivando troncos llameantes e intentando respirar cuanto menos humo llegó a un buen sitio.

- ¡Escuchadme todos!¡Tenemos que concentrar nuestro esfuerzos en proteger del fuego al Venerable Árbol Deku! - Gritó a todos. Los kokiris se giraron y le miraron suspirando de alivio al ver que el Sabio había vuelto.
- ¡Eso es imposible Frido!¡El fuego ha llegado hasta allí también! - Respondió una chiquilla de verde entre lágrimas que se le pegaban a las mejillas.
- ¡¿QUÉ?! - Frido no se lo podía creer. El corazón se le aceleró como nunca. El nerviosismo se apoderaba de él. No, esta vez no se podía bloquear. Aquella compañera kokiri no era la única que lloraba, muchas del resto también lo hacían. El fuego se seguía extendiendo, no podían perder más tiempo en tonterías. No muy lejos una gran llamarada se alzaba, posiblemente la que destruía al Venerable Ábrol Deku.

- Hay algunos kokiris con quemaduras y están heridos. ¡El Venerable no ordenó que huiríamos si ocurría cualquier peligro! - Dijo uno de los hermanos Sabelotodo que cargaba junto a otro a un pequeño que tenía quemada una parte del brazo. Frido intentó respirar para calmar sus nervioso, la mente y ordenar sus ideas. Tenía razón, su única opción era huir de ahí con los heridos, a pesar de que eso significase abandonar el que había sido su hogar desde tiempos inmemoriales.

Frido se movió hacia una zona donde las llamas parecían más pequeñas y lanzando una ráfaga de aire las extinguió, abriendo un camino que parecía más o menos seguro hacia la parte del bosque que no estaba quemada.
- ¡Huid todos por aquí!¡No os preocupeis por el fuego y proteged a los heridos!¡Y sobre todo no os separeis! - Exclamó Frido. Los kokiris un poco perdidos ante toda aquella desolación fueron ayudándose unos a otros sin separarse mucho en aquella dirección. Volvió a una posición más céntrica. Otra vez, volvió a invocar sus ráfagas y con ellas conseguía establecer cortafuegos para que las llamas no se extendiesen más por la aldea. Al final lo único que seguía ardiendo eran unas dos casa y troncos, cuyas lenguas de fuego eran cada vez más pequeña. La destrucción también se cansaba de provocar su miseria. El kokiri salió volando para llegar en unos minutos al lado de sus compañeros que en una fila india más o menos ordenada avanzaban desolados, muchos llorando por las pérdidas, por el bosque. También les acompañaban kologs, que vivían en la aldea, a los cuales habían podido rescatar a la mayoría. Frido se plantó delante de ellos. Él también tenía ganas de llorar, muchas, pero tragando saliva reprimió lo más posible las lágrimas. Tenía que ser fuerte enfrente de sus compañeros.

- Sigamos - Fue lo único que dijo. Y encabezando con él la marcha, el grupo fue caminando poco a poco por el bosque intentándose alejar lo más posible de aquel incendio y de la pesadilla que se quedaría grabada para el resto de sus vidas.

Habilidad utilizada:


  • Sabio del Viento:Nivel 1. [Magia necesaria: 3] Gracias al poder que le confiere ser el Sabio del Viento, Frido es capaz de manejar el aire a voluntad, consistiendo en su nivel más básico en la utilización de ráfagas de aire para atacar o defenderse, y en la capacidad de volar durante un tiempo limitado, aproximádamente una hora.


Última edición por Frido el Vie Mayo 16, 2014 1:17 pm, editado 2 veces


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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Nayru Kifán el Mar Mayo 13, 2014 7:17 pm

Pronto se levantaron más tributos para travesía, una de ellas, una muchacha acompañada de su lobo, decidió ir en solitario hacia el pueblo Ordon. Naroh respetó sus decisiones a pesar de creer que sería peligroso para ella al no saber lo que le esperaba, pero algo en ella le inspiró cierta confianza que no le dejó decir ninguna palabra para protestar.

Sin embargo, unos pocos hombres querían optar por dirigirse hacia allá también, debido a ser el lugar más tranquilo para refugiar a las mujeres, niños y ancianos. Dieron un par de pasos hacia el camino en que partió la chica, sin embargo, Odli, otro de los tres Ornis que estaban allí, les detuvo el paso diciendo que la Villa Kokiri era el sitio que les quedaba más cerca, por no decir que podría ser el lugar indicado para recuperar fuerzas, ya que el Árbol Deku siempre solía resguardar a quienes lo necesitaran de verdad.

En ese mismo momento, un fuerte viendo los azotó a todos, haciendo que nos pocos se prepararan para cualquier improvisto, como si aquello significara que estaba a punto de venir una pelea. A diferencia de los adultos, a la pequeña niña peliazul le resultó refrescante, hasta acogedora. Estiró una de sus manos, como si quisiera dejarse llevar por el viento y que la dejase donde la dejase, pero pronto su padre intervino tomando su mano, diciéndole que pronto se recuperaría. Se escucharon muchos pasos, además, que parecían dirigirse a ellos. Los hombres levantaron sus armas y los Ornis (menos Halne) también se prepararon para la batalla, pero de pronto, una mujer señaló hacia delante, gritando algo acerca de unos niños. Niños Kokiris.

La gente los vio venir de a poco, todos cabizbajos y chamuscados, casi tanto como la pequeña Orni que llevaba Naroh. Una pequeña hada de brillo chispeante se les adelantó, tratando de hallar todavía a la niña que había perdido hace mucho en los mismos bosques, una a la que extrañaba ser su guardiana, la guardiana de los dos colores. Sin embargo, una buena sorpresa se llevó cuando vio a una muchachita bastante familiar en brazos de un hombre. ¿Cómo era que se llamaba?

- ¡Nayru! – exclamó Candela, adelantándose para ver de cerca a la Orni – ¿Qué te ha pasado?
- C-Can…de…la… –intentó decir la Orni, estirando una mano hacia ella, que pronto la hada acogió.

Su padre comprendió que ellas se conocían, y pronto pudo distinguir la figurita de otro Kokiri conocido, Frido. Vio, detrás de él, más y más niños Kokiris que tenían las mismas apariencias, así como también a Kologs que volaban cerca de la tierra y hadas que no volaban, sino que se sentaban sobre los hombros de sus niños protegidos.

- Frido, ¿Qué les ha sucedido? – dijo Halne, preocupado, acercándose al pequeño Kokiri. - ¿Por qué no estáis en el Bosque Kokiri?

El hombre se agachó para mirar al niño a los ojos, encontrándose con orbes tan vacíos como lo era un jarrón sin fondo, algo que le sorprendió ante lacostumbre de ver siempre a ése niño feliz. Nayru, todavía acompañada de Candela quien se había acurrucado en el cuerpo de la Orni, estiró una mano hacia él, tratando de tomar su mano para así dedicarle una sonrisa, gesto que se vio sumamente doloroso, puesto que se vio cómo sus labios se desfiguraban un poco debido a las quemaduras.

Su padre no lo supo aguantar, pronto se levantó para dirigirse hacia la multitud que les acompañaba desde las praderas; pidiéndoles a los niños Kokiris que se unieran a su bando para ser un solo grupo. Si ellos venían de la Villa Kokiri, ¿Eso significa que allí también los ha alcanzado el fuego? ¿La villa ya no era un lugar a salvo? ¿Y a dónde irían en tal caso?

- El espíritu del Bosque nos espera, quienes lo busquen también, vengan conmigo – dijo finalmente, avanzando al camino contrario de la niña animal.


¡KAW!:
Siento si he roto algún orden de rol o algo, pero sentí que si no roleaba no lo haría nunca ;W;u


Spoiler:
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¡KAW! ¡Gracias Kolvag! *W*/
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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 14, 2014 2:12 pm

Había un total descontrol de la situación, el malestar, el miedo y la fatiga predominaba en el ambiente, mientras tanto, el joven de cabellos castaños y ojos tristes se movió y se apoyo con los brazos cruzados en un gran tronco el cual no había resultado tan quemado, desde allí podía escuchar silenciosamente como los demás miembros del gran grupo comenzaban a tomar decisiones sobre el siguiente paso a seguir, aunque claro, a Felix no le importaba la decisiones de otros, el ya se había decidido a encontrar al gran espíritu del bosque.


¿Dónde estarán los enanos?.-Meditaba para si mismo Felix, ya que a pesar de encontrar el lugar convertido en un gran desastre no habían rastros de cadáveres de los pequeños niños del bosque. De pronto un pequeño ruido saco a Felix de sus pensamientos, se trataba de una chica, la cual montada sobre un enorme lobo se dirigió hacia Ordon sin importarle lo que los demás pudieran decir.


Que valiente.-Volvió a meditar Felix, al parecer la chica confiaba plenamente tanto en su compañero como en si misma.-Lamentablemente esas personas son las primeras en morir.-Siguió reflexionando Felix, no lo comprendía del todo, pero la actitud de esa chica le recordaba a su antiguo "yo".


Los minutos pasaron, unos cuantos altercados entre algunas personas y un Orni llamaron por un segundo la atención de Felix, el cual luego de ese tiempo volvió a su meditación, esperando a que el grupo en busca del guardián del bosque se formara.


¡Miren, son los niños Kokiris!.-Grito una mujer del grupo mientras señalaba a los pequeños habitantes del bosque, Felix mire con cautela cada uno de sus movimientos, por lo que no pudo evitar notar las miradas tristes que los pequeños traían, algunos incluso aun lloraban por la perdida de su hogar.


Así es la vida.-Medito Felix mientras comenzaba a acercarse y colocarse a una distancia prudente de los habitantes del bosque, de pronto noto como ellos comenzaron a moverse hacia otro lugar, el joven Hylian de inmediato pensó de que se dirigían hacia su guardián, por lo cual Felix, sin perder el tiempo corrió hacia ellos y se dirigió hacia el que parecía que era el líder del grupo, al llegar por detrás de él le toco el hombro y le miro fijamente a los ojos.


Espera, necesito encontrar al espíritu guardián del bosque, dime ¿Dónde puedo encontrarlo?.-Pregunto el joven Hylian sin mayores presentaciones, él estaba preocupado de su misión, no le importaba compartir información personal ni preguntar sobre ella, por lo cual espero pacientemente la respuesta del pequeño hombre en frente de él.
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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Urien el Jue Mayo 15, 2014 5:42 pm

Si la Diosa Farore viera toda esta destrucción ella estaría llorando, ella estaría enojada, ella estaría culpando a los espíritus malignos que comenzó con toda esa catástrofe; al menos eso es lo que yo quiero creer.

Como un demonio enorme hecho enteramente de fuego, abriendo sus grandes fauces empezó a devorar a cada instante el inmenso bosque, hambriento y desesperado las llamaradas consumían más y más adentro del follaje y en cuestión de segundos; la aldea fue víctima de su hambre. Regresar a la aldea por refugio a lo sucedido en Hyrule quizá no fue una idea muy buena pero ahora más que nada nuestra raza necesitaba estar más unida y ayudándose entre sí. Entre todos tomamos cubos de agua para ir apagando las casas y arboleada que iban siendo consumidas por las llamas, fue cuestión de tiempo de que se extendiera el rumor de que las llamas habían consumido al venerable Árbol Deku.

No había más de lo que podíamos hacer, hasta que la ventisca logró apagar la gran cantidad de fuego y apartar las llamas, no escuchaba pero sabía que los chicos hablaban sobre el venerable sabio de los vientos que algunos relataban –Y quien a mi sorpresa, tiempo después descubrí que es aquel chico kokiri que conocí una vez en Hyrule junto a otra chica de ojos de dos distintos colores- La bestia fue calmada con aquellas remolinos de viento; sin embargo la destrucción que dio fue mayor, no tuvimos de otra que abandonar lo que quedaba de la aldea que de poco es nada en realidad e ir hacía los bosques. Acompañado de mis fieles compañeros; Sir Smith el cachorro y “Amigo” el skull kid, todos los kokiris íbamos en filas seguidos por algunos kologs.

Tenía la mirada distraída del camino, estaba buscando a dos personas que realmente me importaba conocer su estado; hasta divisarlos a lo lejos. Un niño regordete quien sus mejillas estaban manchadas con cenizas pero aún se podían ver esos espirales rojos en ellas, pocas pero se podían divisar, cargando consigo a una niña peliazul quien parecía estar sumida a un gran y profundo sueño, casi eterno a mi parecer, suspiré aliviado, al menos ellos dos estaban a salvo.

Para cuando sentí que la fila se había detenido de su marcha, todos nos encontramos rodeados de personas; adultos. Algunos kokiris comenzaron a juntarse los unos con los otros con miedo al igual que los kologs se escondían entre las piernas de los demás e incluso algunos chicos trataron de apartar el adulto de Frido, no se nos podía culpar esta en nuestra naturaleza desconfiar en los adultos u seres más grande que nosotros.

-¿El guardián? –Hablo una de las niñas kokiris, una chica peliverde que se encontraba tras Frido quien había escuchado lo que él otro demandaba; sus pequeñas mejillas llenas de lágrimas secas y nuevas amenazando con salir de sus ojos- E-El á-árbol d-deku y-ya… ¡Ya no está!

Sin previo aviso comenzó a llorar otra vez siendo acompañada por los llantos de otros niños tras ella. Yo quería llorar también, pero hay que ser fuerte ¿No? “Amigo” me daba unas palmadas en el hombro y Sir Smith lamia mi mano, la cual se encontraba algo manchada por las cenizas del incendio, por no decir que todo mi cuerpo y ropa se encontraba manchado o quemado en algunas partes. Algo nuevo se volvió a mover entre la arboleada, algunos niños y hasta adultos se alertaron de ello hasta que de los matorrales lo que aparecieron fueron unos Skull Kids, ellos también eran habitantes de los bosques y también estaban sufriendo por lo que paso, algunos de ellos se veían heridos y hasta quemados, siendo que su cuerpo son como los de unos espantapájaros. En sus brazos, algunos de ellos cargaban pequeños animales que aún se veían en buen estado, saludables y por sobre todo vivos, así como otros cargaban frutas en sus brazos al menos aquellas que aun parecían ser capaces de comerse, sin decir más nada uno a uno se fue uniendo al grupo kokiri entregando la fruta y ayudando con los chicos heridos.

Si la Diosa Farore viera esto ella estuviera llorando, pero al mismo tiempo estuviera orgullosa de lo que mis ojos podían presenciar.


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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Cilmid el Mar Mayo 20, 2014 12:11 am

Otra vez sólo pudo ser espectadora. Nada había cambiado, en situaciones donde se requería ayuda de todos, sin estorbos, ella se volvía más torpe. Nada le estaba saliendo bien, nada en Hyrule estaba saliendo bien. Todo era destrucción, llanto, desesperación ¿Qué había pasado en ese reino que una vez fue tan hermoso?
Después de lo sucedido en Kakariko, la castaña había seguido al grupo de refugiados casi por inercia. Otra vez había fallado a las personas, a su propia palabra. Y lo peor era que se sentía como una extraña entre toda esa gente. A nadie podía reconocer o no lo quería. Con su mirada baja la mayoría del tiempo no veía los rostros de las personas a quienes no conocía, pero sentía que les había fallado.

Permaneció como en un estado vacío, al ver el fuego; no se movió para ayudar, ni siquiera se movió de su lugar; no respondió ante la petición de formar un grupo para buscar a un tal espíritu. Claro que escuchaba a todos y veía todo lo que pudiera mirar, pero se sentía tan inútil que no creía necesario que se ofreciera ya que sus pobres intentos por hacer algo terminarían por retrasar a los demás. No dejaba de repetirse que no debía meterse donde no la llamarán, así no causaría retrasos por su torpeza. Había entrado en una etapa donde ya no le importaba nada, sólo quería caminar y alejarse de los demás.
Fue entonces que los ahí reunidos abrieron paso a unos niños heridos, de mirada vacía y rostros ahogados en lágrimas.

— Ko... kiris...— pronunció muy levemente, levantando la mirada y observando con tristeza a los infantes. — ¿Nayru?— al girar su cabeza notó a esa pequeña peliazul. La recordaba con más energía, era raro verla con tan pocas energías, no podía ver tan claramente lo grave de la situación debido a que no estaba muy cerca. Aun así fue suficiente para poner más atención a lo que el grupo hablaba. ¡¿Que ya no existía un espíritu protector?! ¡¿Es posible eso?! ¿Cómo? ¿Así caerían las tierras de Hyrule? ¡No! Debía haber otro ser, alguien que pudiera ayudarlos. ¡Pero claro! Algunos fueron a Ordon ¿no? Ahí hay un espíritu protector ¿no? Hay más en todo Hyrule ¿no? ¡¿NO?!

— Hay...— irrumpió el poco silencio y dudas que debieron haber surgido con la reciente noticia del espíritu protector de los Bosques Kokiris. — ¡Hay otros espíritus protectores!— si, según lo que recordaba, una historia que le solían contar de pequeña, habían cuatro espíritus que vivían en diferentes partes de Hyrule. Al fin su memoria le había servido de algo. — Ha... Hay uno en Ordon... Otro en... Los Bosques Farone, en el Lago Hylia y .....— calló en el último, pues sabía que era en Kakariko y simplemente no podía pronunciar el nombre de aquel extinto pueblo. — Po-podrían algunos ir en busca de su ayuda... Podríamos tratar de pedirles ayuda. — sugirió la castaña.

Desconocía donde es que exactamente se encontraban los espíritus, además de que no sabía si estaban conscientes de lo que pasaba en Hyrule o si se encontraban en un sueño profundo; pero si alguien del grupo sabía algo o se ofrecía de voluntario sería más que suficiente. Al menos podrían tratarlo, era mejor que sólo buscar refugio y dejar que los desastres siguieran ocurriendo.

off:
Zeldy me dio permiso de unirme (?).Espero que no altere los planes de los demás (?).


Casi todas mis firmas en Construcción (?)
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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Jive el Sáb Mayo 24, 2014 10:33 pm

Nerviosa, inquieta, se sentía demasiado desesperada por alguna extraña razón. De pronto había sentido un fuerte dolor dentro de sí, en el pecho, como si le hubieran arrancado parte de su ser. No fue la única en sentirlo, Totopolus también estaba inquieto. Ambos sabían que hacer y adonde ir. Dejó todo lo que estaba haciendo para regresar a su hogar.
Corriendo como nunca, sintiendo aquella adrenalina impulsada por la ansiedad y prisa que tenía por llegar, se movía por entre la maleza de las grandes praderas hasta llegar donde los bosques comenzaban. No se detenía ni para tomar aire o para asegurarse de que seguía el camino correcto; simplemente no sentía que había tiempo para ello, por suerte era guiada por su hada guardián.

No pudo evitar el tropezar por rocas o troncos que se le atravesaban, o por sus propios pies. Pero eso no la detuvo, se levantaba rápidamente para seguir. Correr era lo único que tenía en mente, ser tan rápida como el viento y llegar lo antes posible. Fue entonces que vislumbró algo terrible a la lejanía. Humo. Había humo, y lo peor era que estaba en la dirección a donde ella quería llegar. — Por favor no ¡Por favor no!— no podía evitar pensar en lo peor, lo que aumentaba más su deseo de llegar lo antes posible.

Cada vez que se acercaba, había más humo, y con ellos, destellos rojos. Entró en un campo de humo donde cubrió nariz y boca, tratando de no perder de vista el brillo de su guardián. El humo a veces dejaba de ser tan denso, dejando ver las llamas que consumían rápidamente la vida en ese bosque. Se vio forzada a detenerse para encontrar un mejor camino a seguir, se sentía tan caliente el estar cerca de las llamas. Finalmente logró llegar a la aldea Kokiri. El fuego también estaba ahí, más en unas zonas que en otras. Le daba igual todo aquello, pues estaba concentrada en el prado donde el Venerable Árbol Deku se encontraba. Corrió en aquella dirección pero no llegó lejos, las llamas eran enormes y evitaban el paso. — ¡Árbol Deku!— gritó con desesperación. — ¡ÁRBOL DEKU!— de sus ojos comenzaron a salir lágrimas. Sus piernas flaquearon después de que la adrenalina le abandonó. Calló de rodillas al pasto seco por el ambiente.

— ¡Jive!— su hada guardián se acercó a ella. — ¡No te quedes ahí, debemos irnos!— la niña no parecía reaccionar, no apartaba su vista de aquel fuego que ya debió terminar con la vida del Árbol Deku. — Ya... no hay nada que se pueda hacer...— no había nada, ya no se podía hacer nada. Eso la niña lo sabía, permaneció sólo unos segundos así para decidirse por limpiar sus lágrimas de su rostro, dejando una mancha de ceniza que manchaba demasiado sus mejillas. Se levantó y junto a Totopolus fue a su casa. Había lugares libres de llamas y eso le alegraba, pues su casa, aunque con marcas de quemaduras, aún seguía ahí. Seguramente los Kokiris habían tratado de extinguir el fuego.

Tomó todo lo que era importante, como algunas notas y papeles, no podía llevar mucho con ella. Tomó la ruta alterna de los Bosques perdidos, pues parecía libre y no estaba segura de saber a dónde dirigirse exactamente. Sabía que sus amigos ya habían evacuado la aldea por lo que debía encontrarse con ellos. A pesar de que se estaba extinguiendo, el bosque seguía siendo grande, no sería muy sencillo y menos sin saber en qué partes el fuego amenazaba, con tanto humo por encima no estaba segura de a dónde dirigirse.
Se sentía cansada, no sabía que tanto le faltaba y no quería caer desmayada del cansancio. No, debía resistir, aun le quedaba mucho por recorrer antes de darse por vencida.

Y por suerte, logró ver a algunos Skull Kids que se movían hacía algún lado, quizá a uno lugar seguro. Les siguió, era mejor estar en compañía de alguien que tratar de escapar por sí misma. Se empezaba a ver más claro la zona, no parecía haber rastros de llamas ni se sentía ese calor amenazante. Aquellos Skull Kids desaparecieron al cruzar una gran maleza delante de ellos. No podía perderles de vista. Por lo que ella cruzó rápidamente, encontrándose con varias personas ahí reunidas. Adultos en el bosque. Había muchos de ellos, y uno que otro niño. Pero su atención se vio dirigida rápidamente al grupo de niños que estaban todos unidos, junto a algunos Kologs y Skull Kids. Ahí estaban, sus compañeros, su familia. Se acercó un poco a ellos, haciéndose notar y mostrando sus ropajes y piel sucia por la ceniza. Sin embargo, se sentía extraña, varios de los Kokiris la miraban sorprendidos, otros parecían no reconocerla; y cómo hacerlo, si ella ya había dejado de pasar tiempo con ellos, había dejado de mirarlos como solía hacerlo. Se sentía como una extraña entre ellos.
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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Narrador el Lun Mayo 26, 2014 11:10 am

De cien personas que se habían refugiado al menos diez se anotaron para el peligroso viaje. Los miró con detenimiento: estaban agotados, sedientos, las cenizas cubrían sus ropas y sus caras, pero sus ojos estaban llenos de ímpetu, de ganas de salir adelante.  "Todos son jóvenes", se dijo, "no tienen nada que perder". Vio a su hijo por delante del grupo y tuvo que tragarse las lágrimas.

Entonces este es el plan.—anunció.
Para Ordon (incluyendo a Cestra, a quien frenó al último minuto) iría él como su guía ya que conocía las mejores rutas y a otros contactos en la provincia que podrían servir. Ordon era su mejor oportunidad si se veían necesitados (y lo estarían) de víveres y de refugio dado que los Bosques Kokiri no servirían sino para alimentar su dolor. Los niños podían acompañarlos si deseaban, su protector ya no estaría para ellos y serían los primeros en caer en caso de que los soldados o cualquier otra amenaza llegara. Además, dentro del pueblo siempre necesitaban gente que ayudara a cosechar o a cuidar de los animales, siempre que los refugiados de la Ciudadela y de Kakariko se recuperasen podrían colaborar y ser, de cierta forma, útiles otra vez. Era su mejor oportunidad.

Como bien has dicho—señaló a la castaña hylian—por cada provincia en Hyrule hay un espíritu encargado por las Diosas. Seguramente no tomarán partido en la guerra contra la usurpadora, pero al menos podremos saber cómo lidiar con los desastres naturales. El problema está en que no tenemos forma de cómo contactarlos ni tampoco sé donde buscarlo.

¡Yo puedo ayudarlos!—gritó una voz infantil desde la multitud. Tuvo que hacerse notar dando brincos en el fondo, casi en la entrada del Árbol Deku. Había estado merodeando al grupo desde hace un buen rato y estaba convencido de que su causa, aunque era extraña y ajena para él, era buena.—Soy Rauru, y puedo guiarlos hasta el espíritu Farone si hace falta.

Rauru dio zancadas de cabeza en cabeza para llegar hasta donde estaba el grupo de exploradores y se presentó ante todos con una cómica reverencia canturreando una jovial tonada. Rusl lo vio de pies a cabeza, no medía más de metro y medio y su cuerpo estaba cubierto de hojas pardo, como si fuese un otoño andante. Sus ojos soltaban chispas y su sonrisa era la de un niño. Si bien a los pocos Skull Kid que había tratado le habían recibido con ataques con agujas, este no tenía pinta de verse afectado por la presencia de adultos. De todas formas, a como estaban, no podía darse el lujo de despreciar ayuda externa.

De acuerdo... Rauru—¡Que nombre más raro para un niño perdido!—Si crees que puedes ayudarnos a hablarle al espíritu del bosque entonces partirás con estos chicos—y señaló a la camada Orni, a una pareja de hylians y al líder de los Kokiris y a cualquiera de su género que quisiera ayudar. Él se quedaría entonces con Cestra, que al parecer era la única que se había ofrecido voluntaria para la misión. Vio de reojo a Link y al resto del grupo que habían colaborado para escapar de la Ciudadela y dedujo que estaban demasiado agotados como para seguir y así lo agradeció, ya habían cumplido con su parte.

¡Tropa de Rauru, vámonos!
Cestra, Winter, en marcha.

Fuera del rol:
He esperado un mes (y un día) exactos para darle oportunidad a todos los que quieran entrar en la búsqueda. A los nuevos ¡bienvenidos!, a los que ya estaban con nosotros les agradezco su participación activa. Aún los que quieran unirse (sobre todo el grupo de la Ciudadela que no participó en este tema) puede unirse a cualquiera de los equipos.

A continuación abriré un tema para cada equipo de manera de separarnos "formalmente" y continuar con la acción. Obviamente estaré guiándolos desde la perspectiva de dos personajes diferentes para no perderles el paso.

Quisiera advertirles que participaré en cada tema semanalmente, probablemente en un día y en un horario fijo para que no me vean tan de sorpresa.

A menos que así se requiera podré intervenir más de una vez a la semana. Si desde mi último post en la semana nadie ha intervenido me tomaré la libertad de manipular a los personajes (así como cuando lo hice en este tema) de manera que no se paralice la trama, pero, como castigo a ustedes usuarios, perderán puntos de experiencia y además algunos beneficios como equipamento o capacidad mágica. ¿Ustedes querían una trama activa, no? Hay que hacer algunos sacrificios. Si alguno que está participando debe retirarse de la acción por favor avise a la Administración (Zelda o Sheik) con tiempo.

Gracias por su lectura y que las DIOSAS siempre estén a su favor.
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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 26, 2014 2:14 pm

El mundo se había vuelto un desastre. La Montaña de la Muerte ardía, la tierra temblaba, el mundo peleaba en su misma contra. La vida había dado un giro inesperado. Nunca pensé que unas semanas después de volver a la civilización, al lugar donde nací y pasé la mayoría de mi infancia sería destrozado y arrazado hasta los cimientos. La huída había penado mi alma y llenado mi corazón de tristeza. La frustación era palpable en la gente que había jurado proteger la Villa Kakariko, los que huian de la ciudadela y los que sencillamente fueron atrapados en este desastre. Pensé en los Goron trepados en su volcán.


-¿Habrán escapado? ¿Estarán bien?- Susurré 


Habiamos logrado escapar al Bosque Perdido, muchos queriendo atravesarlo para llegar a los Bosques Faron el lugar en que estuve refugiado después de la guerra. Pero al llegar solo habiamos encontrado fuego, humo y ceniza. Permeaban todo con sus tonos naranja-rojizos y nego-grisáceo. Me sentia como un extrangero entre mi propia gente, mis padres eran los que iban a la Villa cuando era un chico y yo la había pisado quizá alrededor de veinte veces. Un hombre desconocido grataba que nos movieramos más rápido pero la gente no podía y al parar llegamos a una pesadilla. La Aldea de los Kokiri había sufrido estragos mayores, los habitantes del bosque sean kokiri, kologs o skull kids se habían reunido llorosos. El Gran Arbol Deku fue víctima de las llamas. 


Se estaban tratando de organizar, grupos para Ordon con familias para resguardarse a su cabezal una muchacha con marcas rojas en las mejillas como colmillos y un enorme lobo. A su lado el hombre que estaba comandando a la multitud al principio que por sus vestiduras debería ser de Ordon. En otro lado se había desencadenado una amalgama de personas para ir a las profundidades del Bosque Faron para encontrar al espíritu de Farore que vive en el bosque guiados por un pequeño skull kid con el nombre del antiguo sabio de la luz.


-Rauru si que es un nombre raro para un skull kid- dijo con sigilo - Yo también voy al Bosque Faron, viví allí por un tiempo y creo que puedo ayudar- dije a tono normal acercandome al grupo que se encaminaba en esa dirección.
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Re: [Trama 4] La Naturaleza refugia en su seno a quienes alaban a la Diosa del Valor

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