Un día normal...

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Un día normal...

Mensaje por Invitado el Jue Ene 02, 2014 12:31 pm



Tenues luces aún anaranjadas y rojizas se colaban por mi ventana, acompañadas de un suave pero constante trinar de aves. Un nuevo día.

Como de costumbre, yo ya estaba despierta y, a excepción de cocinar, ya había terminado los quehaceres.

Anoche había llovido y el olor de tierra húmeda se percibía en la lejanía. Me gustaba cuando comenzaba a evaporarse la humedad con ese calor del sol matutino, ese aroma...

Aún con aquella venda cubriéndome los ojos, me acerqué a una de las ventanas, para saludar.

"Hola, ¿cómo te llamas?" –pregunté sonriente a la avecilla que se había posado en mi ventana, e imaginándome que me había respondido con su cantar, continúe la charla–"Eres simpática. ¿Tienes hambre, verdad? Vamos, desayuna conmigo" –agregué, compartiéndole enormes migajas de pan, en tanto bebía de mi taza de té, no sin antes dirigir una oración a las Diosas, agradeciéndoles por lo que tenía para comer.

Era un día normal, como todos. Como siempre, sólo la naturaleza y yo. Pero no es que me molestara estar sola... No, yo... No me molestaba... ¿Que por qué me veía triste entonces? Pues, yo... Eh...

"¡Te leeré un cuento!"–exclamé con alegría, disimulando de inmediato las cristalinas lágrimas que se formaban en mis ojos.

Me quité la venda de los ojos, dejando al descubierto los brillantes ojos rojos que me caracterizaban, con el fin de tomar un libro de la estantería y, casi sin ver lo que estaba escrito,  comencé a recitarle poéticamente la historia al avecilla, que de hecho parecía más preocupada por terminarse sus migas. Me sabía esa y muchas historias prácticamente de memoria... ¿Cuántas veces había leído ese libro? No recordaba. Pero igualmente disfrutaba de ello.

Pero justo en el clímax de la historia, el avecilla echó a volar junto a sus compañeras.

Suspiré.

"Quizás sea mejor que salga un poco" –Me dije a mi misma, en tanto me preparaba para ir a dar una vuelta. Arco y carcaj en la espalda, y un sobretodo blanco, de tela suave y con capucha, me cubriría del posible frío o sol que hiciera. También llevaba una pequeña canasta con provisiones para el camino y, por supuesto, una bolsita con rupias.

Justo antes de abrir la puerta, incliné mi rostro y cerré los ojos para proseguir con una oración: "Amadas Nayru, Din y Farore, por favor guíen mis pasos con su espíritu y acompáñenme en mi camino..."

Cerré la puerta con llave y comencé a caminar entre la espesura de los árboles. Daría una vuelta por la Ciudadela de Hyrule, quizás podría conseguir nuevos libros.

"¿Eh?..." –murmuré haciendo una pausa en mi andar. Juraría que había sentido una presencia a mis espaldas...

Seguí caminando, tratando de no darle importancia, pero no pasó mucho hasta que escuché como pasos, detrás mío. Me quedé paralizada un momento, nerviosa, de inmediato pensé que podría tratarse de un maleante y, sin siquiera querer mirar, me eché a correr lo más rápido que pude.

¡Corría y corría! Pero mis piernas no eran muy fuertes ni tampoco mi coordinación era excelente, así que, cuando quise mirar finalmente hacia atrás para ver de qué estaba corriendo, tropecé con una raíz de árbol y caí de bruces en la tierra, raspándome las rodillas y un poco las palmas de las manos. ¡Qué torpe!...

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Re: Un día normal...

Mensaje por Cestra el Lun Ene 06, 2014 8:08 am

Cestra bajó de un salto de Winter e inspeccionó las huellas impresas en el suelo. Sí, parecían ser recientes. Posiblemente, de hacía un par de horas. Al final tanto esfuerzo no iba a ser en vano, por la impresión que daba. Sonrió y volvió a su sitio sobre Winter, quien echó a "galopar" –¿se podía usar el término galope con los lobos? Ella no lo sabía– en la dirección en la que se dirigían las huellas.

Llevaban tres días siguiéndole la pista a los venados, 4 sin comer, y ya comenzaban a sentir la mordedura del hambre más intensamente que antes, mucho más. Pero ya comenzaban a estar cerca de la manada, y pronto podrían hastarse a comer carne de ciervo. Ya habían planeado una estrategia para lograr acabar con varios de ellos y tener carne de sobra durante unos días.

Ya se habían adentrado en el Bosque Perdido en pos de los animales. Cestra sabía que se contaban muchas cosas de aquél bosque, como que quien entraba ahí se perdía y cosas así. Ella, realmente, no se lo tragaba. Es decir, los lobos no se perdían. Y ella se sentía loba, aunque fuese sheikah. Por si fuera poco, tenía a Winter, quien realmente sí que era lobo. Y Kailla les acompañaba, dudaba que ella sí que se pudiese transformar en stalfos o cualquier patraña. No, no tenía miedo. 

De alguna manera, éstos pensamientos se esfumaron al llegar a determinada parte del bosque, cuando redujeron la velocidad considerablemente, con tal de no alertar a los animales que perseguían. Pues ahora había que concentrarse, debían encontrar la dirección del viento para colocarse de manera que no alertara éste a los animales. Sí, el viento podía ser su gran amigo, pero también fue en su época en la mayor parte de los casos el culpable de que perdiesen tan a menudo a sus presas. Así pues, con gran cautela lograron colocarse de cara a la suave brisa, así captando también el olor de la manada. Ya faltaba poco.

Espera... –susurró la sheikah, agarrándose bien fuerte a Winter, y sintiendo cómo Kailla, sentada tras ella, le abrazaba como para sujetarse también. Sintió un escalofrío, y los pelos se le pusieron de punta. Era una sensación... extraña, ser tocada por un ente incorpóreo. Aun así, y aunque no terminaba de agradarle, no se apartó, pues sabía que eso, en el fondo, le dolería a su gran amiga. Para intentar olvidarse de esa heladora sensación, volvió el rostro hacia sus presas, mirándolas con atención. Y cuando uno de los ciervos levantó la cabeza del pasto y miró hacia ellos...– ¡YA!

El grito fue el flechazo de salida que disparó a los músculos de Winter en tensión en una carrera en pos de los asustados cérvidos, que apenas si habían tenido tiempo de comenzar a correr. Cestra se medio levantó de su montura, agarrando la lanza, y dispuesta a clavarla en alguno de los animales. Pero...

La carrera tras los desbocados animales les llevó a atravesar un pequeño caminito que ella no sabía que estaba ahí, y en él se encontraba una muchacha en el suelo. Cestra apenas la miró, sólo cuando Winter saltó grandiosamente sobre ella, (imitando a los animales que apenas hacía segundos habían hecho lo mismo) para proseguir la carrera le dedió una ojeada que apenas duró un segundo para luego volver a centrarse en su comida, que se intentaba escapar. Kailla se preocupó algo más, ¡no podía dejar a esa pobre chica ahí sola! ¿Y si le pasaba algo? ¿Por qué estaba tirada en el suelo? 

Así pues, cuando Winter tocó suelo, la fantasma hizo como si saltase de él –para guardar las apariencias más que nada, porque perfectamente podría haber flotado tal cual–, y se acercó a inspeccionar a la muchacha. Cestra la vio quedarse ahí, y no pudo evitar gritar:
¡Joder! ¡KAILLA! Winter, tú sigue, que yo me bajo aquí.

Al final acabó imitándola, pero porque no estaba dispuesta a dejarla ahí para luego no lograr encontrarla. Saltó también el lobo en plena carrera, contorsionando su ejercitado cuerpo para rodar una vez llegada al suelo y no sufrir magulladuras más graves que las que se obtienen al caerse al suelo. Una vez en tierra, observó cómo Winter seguía su persecución en solitario –ya las encontraría luego, él era listo– y entonces se acercó a la fantasma, mirándola con desespero:
¡Kaillaaaa! ¿Por qué has hecho éso? ¡Llevábamos días tras ésos ciervos, ¡íbamos a cazar más de uno!! Ahora no tendremos suficiente comida y tendremos que estar otros 3 días detrás de otra manada –se quejó, visiblemente enfadada, y sin prestarle atención a la chica del suelo. Kailla se mostraba algo apenada por haberse dejado llevar tanto por aquél impulso, pero no era suficiente. ¡Su tristeza no les iba a dar de comer! Y menos a Winter, que era tan grande y necesitaba tanta comida...

Aun así, la espíritu se agachó junto a la chica del suelo, mirándola con empatía.
¿Estás bien? –preguntó, haciendo un ademán de tenderle la mano pero luego recordando que igualmente no se la podría coger, así que permaneció en la misma posición en espera de una respuesta.


Última edición por Cestra el Sáb Ene 11, 2014 9:02 am, editado 1 vez


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Re: Un día normal...

Mensaje por Crystal el Sáb Ene 11, 2014 4:43 am

Crystal  bostezó. Se había despertado demasiado pronto, ahora tenia sueño.

Merodeó un rato por el bosque. A lo lejos divisó una manada de ciervos. Seguramente estaban pastando. Pensar eso le dio hambre, así que se decidió a buscar comida, porque en ese momento no llevaba encima frutos secos, ni nada por el estilo. Bueno, seguro que por el bosque había nueces, bellotas, alguna fruta o algo. Agh, le rugían las tripas. Neh, podía resistir. No era como si estuviese muerta de hambre. La verdad es que esperaría al día siguiente.

 ¿Pero entonces que podía hacer? Se dijo que igual podía ir hacia los ciervos y jugar con ellos un rato. Quizá incluso montarlos... No, que tontería. Caminó durante mucho rato, observando los árboles, ya había perdido de vista a  los ciervos, y estaba pensando en detenerse un rato a descansar y a escuchar el bosque.

De repente escuchó a alguien que venia corriendo. Alguien grande. Lo sabia porque sus pasos resonaban mucho. Salió de detrás de un árbol justo a tiempo para ver como una chica humana que venia corriendo miraba hacia atrás y se tropezaba con una raíz de ese mismo árbol.


-¡Hala, que torta! ¿Estas bien?- Crystal se acercó rápidamente a la chica para ver si estaba bien.


Cuando la estaba examinando minuciosamente para ver si estaba bien, Crystal sintió que la tierra temblaba. Mucho. ¿Qué narices era eso? ¿Un terremoto? No, probablemente era algo o alguien grande que se acercaba a toda velocidad. Cada vez más fuerte. La manda de ciervos de antes, seguramente, salieron todos en estampida de entre la maleza. Detrás de ellos surgió un lobo impresionantemente grande, blanco, con  dos chicas, seguramente sheikahs, montadas encima.

 Sabía que eran sheikahs porque había leído mucho sobre los distintos rasgos de las razas. Prefería vivir aventuras que leer, pero en ocasiones era divertido.

Bueno, el caso es que cuando Crystal creía que el lobo las iba a aplastar, el animal dio en gran salto y las traspasó. A pesar de eso, la chica que iba detrás, peliblanca, saltó del lobo a mirar a la chica que estaba a su lado, la que se había caído. Casi se había olvidado de ella con todo el lio del lobo. Su mente se iba a las nubes incluso durante 3 segundos, en una situación como esa.

 La otra sheikah, que iba delante, soltó una maldición, saltó del lobo y dejó que este siguiera su camino. Regañó a la del pelo blanco diciendo algo de la manada de ciervos, seguramente los perseguían para darles caza.  La peliblanca se agachó al lado de la otra de la otra chica, preguntándole si estaba bien.

-Esto...¿Hola? He encontrado a esta chica aquí, se ha caído, espero que este bien. ¿Vosotras quiénes sois? Yo soy Crystal- Crystal se presentó y les explicó la situación de la chica.  Seguramente la chica solo tenia unos rasguños, seguro que estaba bien. Al menos, eso esperaba.
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Re: Un día normal...

Mensaje por Invitado el Miér Ene 15, 2014 10:07 am


Hubiera querido levantarme y seguir corriendo, pero pronto me di cuenta de que uno de mis tobillos –del pie que me había producido la caída– dolía mucho. Quizás era una luxación o algo por el estilo... En aquel momento, tratando de esperar a que las molestias inmediatas que sobrevienen a un golpe se fueran desvaneciendo, sólo atiné a "hacerme bolita" quejándome y sobando las partes que más sentía afectadas. El contenido de la canasta de provisiones que había preparado, había quedado parcialmente desperdigado por toda la tierra y mi antes pulcro vestido, lleno de manchas de barro... ¡Qué horror!

Fue cuando entonces un arbolito me habló... ¡Sí, un arbolito! ¿Y además se movía?

"¡Ahh!" —grité, con lo asustadiza que era.

"¡Un bosque encantado!" Pensé de inmediato, arrastrándome cual oruga para retroceder y alejarme de aquel ser, sin siquiera querer mirarle. No sé por qué en esos momentos no venían a mi mente los libros de historia o cultura de Hyrule donde seguro se hablaba de los Kolog... No, a mi mente lo primero que venían eran las historias fantásticas y sensacionalistas que había leído, los libros de aventuras, de ficción, de suspenso.

Al menos me tranquilicé cuando vi que aquel ser no había hecho otra cosa que preguntarme por mi estado. No intentaba atacarme ni nada... Parecía bueno.

Iba a disculparme por mi prematura reacción y a ofrecerle una respuesta, cuando...

"¡Santa madre de Hylia!" —exclamé con los ojos agrandados cuando, al voltear debido a un ruido captado por mis sensibles oídos, me percaté de que un lobo enorme venía corriendo en dirección hacia donde yo estaba, con personas que lo montaban.

Apenas y pude agacharme y cubrirme la cabeza aterrada, cuando me saltó por encima. Me sentí un poco aliviada cuando pensé que seguirían su camino de largo... Pero entonces uno de sus jinetes bajó del animal con un super salto extremo (al menos para mí lo era) y corrió hasta mí. Su acompañante también bajo de un salto posteriormente. Yo sólo me cubrí nuevamente, como si estuviera a punto de recibir un golpe de aquellas personas, pero para mi sorpresa, tampoco resultaron ser agresivas. Alcé la mirada tras el intento de una de ellas por inquirir si me encontraba bien...

...Esos ojos, eran como los míos: rojos. Se trataba de una sheikah, como lo había sido mi madre. ¡Hace cuantos años que no veía a otra sheikah! Hasta dudaba ya de la existencia de su raza. ¡Y ahora tenía dos frente a mí!

"Yo... Sí, eso creo..." —Respondí. No pude evitar sonreír. Supongo que esa pequeño rasgo en común que había entre nosotras fue suficiente para mí como para romper con el sentimiento de desconfianza. —"Sólo me duele un poco el tobillo..."

Volví la mirada hacia el ser de madera. Hasta ese momento fue que los libros de historia natural al fin se hicieron presentes en mi cabeza y pude recordar algo sobre los Kolog.

No podía creer que yo, la chica solitaria, sin amigos, de pronto me caía y enseguida me veía con dos seres salidos de no se dónde que, a pesar de no conocerme mostraban preocupación e interés por mí.

"Gracias..." —murmuré torpemente y me apresuré a reacomodar la comida buena que había quedado en la canasta. Al menos los emparedados y la deliciosa tarta de fresas y frutos rojos se habían salvado...

"Uh... ¿tienes hambre?" —pregunté dirigiéndome al arbolito, es decir, el Kolog. No sé porqué pero me dio la impresión de que al menos el pequeño miraba la canasta con antojo... Así que le ofrecí de inmediato.
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Re: Un día normal...

Mensaje por Cestra el Mar Feb 04, 2014 10:13 am

Como era normal en ella cuando se enfadaba, un sonido ronco, similar a un gruñido, surgió de su garganta. Mas no aumentó de volumen, ni fue el preludio de un arranque de ira; simplemente, se quedó en eso, un sonido quedo. ¿Y por qué gruñía? Pues porque se sentía ignorada; pensamiento un tanto egoísta, teniendo en cuenta que la que solía pasar de los demás era ella.

La muchacha del suelo poseía los ojos rojos, detalle que le hizo mirarla directamente con los suyos encendidos aún de enfado. Resopló, mosqueada, y se dio la vuelta para toparse con que un pequeño ser que le sonaba a algunos que ya había visto le preguntaba quién era. Cestra no era de las que daban su nombre a las primeras, y que estuviera cabreada no hacía sino aumentar su bordería; lo que antes hubiera sido una mirada silenciosa y seguir a lo suyo...
No te importa —escupió (no literalmente) con brusquedad, y se apartó a un lado del camino, por apoyarse en un tronco cómodamente de pie. Todo fuera por calmarse, el estar enfadada únicamente le servía para ofuscarle los sentidos y volverle "un jabalí que corre sin rumbo con tal de estrellarse contra alguien", palabras textuales de su maestro.

Kailla correspondió a la simpática sonrisa de la muchacha, lamentando mucho el no poder ayudarla a incorporarse; luego, se volvió hacia la hoja parlante, con el mismo gesto agradable en su rostro.
No le hagáis caso —nuevo gruñido por parte de Cestra, esta vez más alto—, el hambre le enfada. Yo soy Kailla y ella Cestra. ¡Ah! Y el lobo de antes, Winter.

Al escuchar el nombre de su amigo, la sheikah (viva) giró el rostro hacia donde lo había visto marcharse. Las persecuciones no solían durar mucho, por muy intensas que fuesen, y esperaba ver llegar de un momento a otro al lobo, fuera con venado o sin él. Aunque deseaba que fuera con uno, odiaba tener tanta hambre.

Para hacer tiempo, se giró, observando con atención a ambas (porque suponía que la hoja andante era chica) nuevamente. Le llamaba la atención sobremanera la muchacha peliblanca; no estaba segura de que se tratase de una de las de su raza, era algo así como una corazonada. Y su atención, justo cuando se la iba a prestar al ser más pequeño, fue nuevamente desviada hacia la de ojos rojos. Comida. Cocinada. Y parecía rica. Pero se la estaba ofreciendo a la pequeña cosa verde. Fiel a su método de "métete a lo tuyo", desvió la mirada del cesto y no dijo nada. Aunque su tripa habló por ella al rugir otra vez, reclamando comida. Cestra estaba débil, aunque lo disimulase bien...

...O al menos eso pensaba hasta que se dio cuenta de que las piernas le fallaban. Era posible que antes, gracias a la adrenalina de la caza, el enfado posterior y el haber recorrido casi todo el camino a lobo lo hubieran disimulado, pero ahora los síntomas le atacaban sin piedad. Repentinamente, extendió el brazo hasta apoyarse en el tronco, y se agachó. Casi no podía mantenerse en pie, y la vista se le nublaba por momentos. Lo último que pensó antes de perder la conciencia fue lo desagradable que era el sentirse tan débil.

Spoiler:
Manejad a Kailla si queréis, creo que ha quedado bastante claro cómo es su forma de actuar Smile Perdonad por la tardanza, plis :'D


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Re: Un día normal...

Mensaje por Crystal el Sáb Feb 15, 2014 6:03 am

Crystal sacudió la cabeza. ¡Cuántas cosas en tan poco tiempo!

  Primero había encontrado a una chica  caída en el suelo,que se había asustado de la kolog cuando se había acercado a ayudarla, antes de darse cuenta de que era inofensiva. Después había pasado por encima de ellas una manada de ciervos, seguidos de un lobo con dos sheikahs, (la verdad, no tenía tan claro que fueran sheikahs, la chica del suelo también tenía los ojos rojos, igual también lo era) que se habían bajado del majestuoso animal , también para ayudar a la chica del suelo, y ahora la comida.

 Por partes. Cuando la primera sheikah se había bajado del lobo, la otra le había regañado y también se había bajado. Había dicho noseque de los ciervos, por lo que Crystal supuso que los había estado siguiendo, para cazarlos. También le habían preguntado a la chica que se había caído si estaba bien. Ella había respondido que solo le dolía un poco el tobillo.

Cuando la Kolog les había preguntado su nombre a las sheikahs, una le había dicho que no le importaba. Al escuchar la respuesta de la otra sheikah se encogió de hombros. Después de recordar la historia de los últimos 10 minutos, volvió a atender al mundo. La chica que se había caído le estaba preguntando si quería comer algo. La verdad es que la había pillado observando la comida de su cesta con deseo. 

-Si no te importa, me gustaría comer algo, gracias- respondió Crystal, hambrienta- Por cierto, ¿tu cómo te llamas?- dijo dirigiéndose a la amable chica de la comida.

De repente, la sheikah hambrienta, que se había apoyado contra un árbol, cayó al suelo, desmayándose.

-¡Ay madre!¡Por el Árbol Deku!- exclamó Crystal, preocupada por la sheikah. ¿Habría sido el hambre? Ni idea. Podría ser el calor... No, que tontería. Crystal miró a las peliblancas, buscando ayuda.

-¿Que hacemos?- preguntó la pequeña kolog a las dos chicas, preocupada. No tenía ni idea. Necesitaban primeros auxilios. O algo... ¡Aaaah! Tranquilidad. No sería tan grave,¿no? No, seguro que no.


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¡Gracias Kol! 
Crystal was here! (??):
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Re: Un día normal...

Mensaje por Invitado el Vie Sep 05, 2014 12:31 pm

off rol:
Siento mucho haberme ido y abandonar el tema sin avisar... Ojalá puedan y quieran continuarlo... Lo siento  :blush:

"¿Yo? Pues... Me llamo Shiori" —respondí un tanto tímida. No estaba acostumbrada a que se interesaran mucho por preguntar mi nombre. Usualmente trataba de pasar desapercibida, pero dadas las circunstancias, supongo que eso era un tanto difícil.

Tenuemente una sonrisa se dibujó en mi rostro al ver que el pequeño Kolog parecía entusiasmado con lo que yo había preparado. Si había algo que realmente me hacía feliz, era que la gente disfrutara de mi comida.

¡Oh, pero es verdad! También debía invitarle algo a la otra chica, Cestra, que aunque tenía pinta de no gustarle los regalos y tenía la sensación de que hasta quizás  podría aventarme la comida a la cara, al menos debía hacerlo por cortesía.

Justo estaba volteando para hacer el ofrecimiento, cuando ¡PLAM!, el cuerpo de aquella mujer cayó como costal de papas al suelo. En ese mismo momento el pánico se apoderó de mi ser y no me dejó pensar con claridad.

"¡OH, POR LAS DIOSAS! ¡¡SE MURIÓ!!... ¡¿SE MURIÓ?! " —exclamé alterada, levantándome de un salto, como si lo que sea que le hubiera pasado fuese algo contagioso —"¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer? ¿Y si alguien piensa que yo la maté? Ay no... " —comencé a murmurar, mordiéndome las uñas, ignorando casi todo a mi alrededor.

"Tranquila, no está muerta" —me aclaró de pronto la fantasmagórica amiga de Cestra, un tanto divertida y extrañada por mi reacción —"Sólo necesita algo de descanso... Y comida."

Suspiré aliviada... Y luego sentí que la vergüenza me coloreaba el rostro por haber llegado a mi anterior conclusión tan pronto.

"Oh... ¡Oh, sí! ¡Claro!... Eh... Bueno, pues si es eso... Mi casa queda cerca" —comenté— "Podemos llevarla, creo... ¿no?"

Miré a mi alrededor. Bueno, de entre las criaturas ahí presentes yo era la que se encontraba en las "mejores" condiciones de cargar a la sheikah. Aunque, a simple vista se veía que me superaba en complexión, altura y muy probablemente en peso.

No era que desconfiara, pero solo por curiosidad antes de tratar de cargarla, le tomé discretamente el pulso... “Bien, sí, está viva” pensé. Luego, después de varios intentos dificultosos que hice para poder levantarla (no es que tuviera yo muchas fuerzas), logré acomodarla en mi espalda, como si estuviese abrazándome por detrás, y sosteniendo sus brazos alrededor de mi cuello, la fui arrastrando por el camino.

"¿Me ayudarías a llevar la canasta de comida de vuelta a mi casa, Crystal?" —pregunté, mientras continuaba caminando.

(...)

Por fin, después de mucho esfuerzo, llegamos. Abrí la puerta, cansada, y tumbé a la chica en el primer sillón que ví... Mientras que yo simplemente me tiré boca arriba al piso, tratando de recuperar el aliento.
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Re: Un día normal...

Mensaje por Cestra el Jue Sep 18, 2014 12:55 pm

Parpadeó, confusa. Sentía un dolor latente en la nuca, y pinchazos en el cuello, por lo que rápidamente dedujo que no había hecho sino desmayarse golpeándose la zona superior de su cuerpo. Cerró nuevamente los ojos y apretó los dientes, con el ceño fruncido, tras lo que procedió a sobarse la zona del golpe con molestia.

Arf... –gruñó, desganada. Era en esas ocasiones en las que Winter, siempre solícito, se acercaba a darle lametones en la cara para despertarle... ¿Dónde se había metido ése cabeza hueca? Y ahora que lo pensaba, tampoco había olor a espacio abierto... Al instante abrió los ojos, alarmada. Y se topó con la misma muchacha de antes tirada en el suelo y el kolog delante.

Desorientada, saltó en el sitio para pasar de estar recostada en el sillón a permanecer en pie sobre él, gruñendo cual lobo acorralado y olvidando que disponía de una espada en la cintura para defenderse. Aquello no le gustaba ni lo más mínimo, y su nivel de disgusto aumentó en el momento en el que su tripa se hizo partícipe de su angustia rugiendo con fiereza. Aquello no alteró el rostro de la sheikah, pero sí que provocó unas cristalinas carcajadas provenientes de un ángulo al que ella no alcanzaba a ver en su actual posición. Pero no le hizo falta girarse, y se relajó al instante, pues sabía que era Kailla. La presencia de la espíritu le calmaba en parte, pero a su vez pensaba que la muchacha era tan pura que quizás no sería capaz de saber si le habían llevado hasta allá con malas intenciones.

¡Cestra, cálmate! No te van a hacer nada malo –intentó interceder a favor de las individuas que permanecían en la sala. Cestra mostró los dientes, nada convencida de las palabras de Kailla.
Nada me lo asegura. Igual que yo tampoco puedo prometer que no les vaya a hacer daño –replicó, con su característica ira. Pero pronto ésta fue sustituida por debilidad general, el estómago rugió con más fuerza y Cestra se dejó caer débilmente hasta quedar de cuclillas sobre el cómodo asiento del sillón, desistiendo de la idea de plantar resistencia a una ofensiva que no se estaba cometiendo. Dejó caer la cabeza, hambrienta, y se abrazó la barriga.

¿Dónde está Winter? –farfulló, comenzando a cabecear en una débil amenaza de volver a perder la conciencia.

Off:
Lo sieeento por el post corto, pero sinceramente, no se me ocurría nada que hacer que no implicase manejo subliminal de vuestros personajes, así que he decidido dejarlo así XD


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Re: Un día normal...

Mensaje por Crystal el Dom Sep 28, 2014 3:41 pm

-Tranquila, no creo que esté muerta... Solo necesita comida.- Crystal sonrió, divertida ante la reacción de la peliblanca, que según había escuchado se llamaba Shiori. La verdad es que la pequeña kolog también se había asustado un poco, pero no tanto como para llegar a creer que estaba muerta. Enseguida se había tranquilizado. La pobre Shiori se estaba agobiando mucho.

 

-Eh, no pasa nada, hombre.- dijo la kolog, intentando tranquilizarla. Kailla intervino, calmando así a la peliblanca. La muchacha suspiró y después sugirió llevarla a su casa. Para darle comida y demás.

 

-Si, buena idea. Por cierto, ¿vives cerca?- nunca había conocido una hylian, (porque tenía las orejas puntiagudas) que viviera en los intrincados bosques perdidos. Era muy agradable vivir en medio del bosque. Aunque, ¿no estaba un poco aislada? Bueno, eso no era asunto suyo. Volviendo al tema de antes. Shiori le estaba pidiendo ayuda para llevar el canasto con deliciooosa comida hasta su casa, ya que ella tenía que cargar con la otra chica.

 

-¡Ah, claro!- contestó Crystal cogiendo la cesta. Ñam. Ella también tenía hambre. Peero, habría que esperarse. Después de un tiempo caminando, llegaron a la pintoresca casa. Entraron, y Shiori depositó a (¿Cestra, había dicho su amiga espíritu?) en un sillón. Crystal dejó la cesta, y husmeó un poco la casa. Era un buen sitio para vivir. Crystal recordó con nostalgia su casa. Le gustaba viajar, pero a veces echaba de menos su casa. Shiori se había tirado a descansar. Después de un rato, Cestra despertó. Le gruñía el estómago. Y, para la sorpresa de la kolog, después de ver donde estaba, lo primero que hizo fue saltar sobre el sillón y empezar a gruñir. Crystal, sin saber qué decir, escuchó a Kailla intentar tranquilizar a Cestra.


-Te hemos traído aquí por que te habías desmayado. No te queremos atracar. Creo... - sinceramente, Shiori no tenía mucha pinta de criminal. Más bien lo contrario. Cestra mostró los dientes. Esto... Crystal creía que no les haría daño, a pesar de lo que decía. No, si no le daban motivos para hacerlo. El estómago volvió a rugirle, y la muchacha se dejó caer en el sillón. Preguntó donde estaba su lobo.


-Ah. Le dijiste algo de que siguiera persiguiendo a los ciervos que estabais siguiendo. Cuando os bajasteis a ayudar a Shiori.- respondió Crystal. Ante la amenaza de que la chica volviera a desmayarse, Crystal se dirigió rápidamente hacia la cesta.


-Con tu permiso, Shiori.- dijo la kolog, rebuscando en la cesta. ¡Wow! La comida tenía una pinta estupenda. Había una tarta, de fresas y frutos del bosque, y unos emparedados. Crystal cogió un emparedado y se lo dio a Cestra.




-Si quieres, hay tarta. Por cierto, Shiori, ¿me puedo comer un trozo de tarta?- la chica le había ofrecido antes, pero no había surgido la oportunidad. Y ella no estaba tan hambrienta como Cestra, así que lo mas adecuado sería pedir permiso.


-Bueno.  Em... ¿Podria ayudaros a cazar luego? Tengo una daga.- dijo la kolog entusiasmada por tal perspectiva. De repente pensó, alarmada, que igual se creian que las iba a atacar.

-No estoy pidiendo ninguna parte de la caza. Quiero decir, que no lo hago con la intencion de quitaros comida... Y... No decia lo de la daga para agredir a nadie.- dijo, por si acaso. Seguro que era emocionante, eso de seguir ciervos a toda velocidad. No si tenías mucha hambre, claro. Y dicho así, sonaba un poco raro, pero en fin. Después se dió cuenta de que igual a Shiori no le hacía mucha gracia eso de cazar. Y de todas formas, no creía que fuera tan fácil como parecía. Igual ella no podía hacerlo. Eeeen fin.


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