[Misión Privada] Una ayuda para los más pequeños Parte: 2

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[Misión Privada] Una ayuda para los más pequeños Parte: 2

Mensaje por Maylei el Mar Oct 29, 2013 1:36 pm

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Al ver que la niña Kokiri aceptaba, el Minish se sintió aliviado, no tendría por qué encargarle un trabajo tan pesado a una pequeña criatura como Maylei. — Me alegra que nos ayudes. Muy bien, esto es lo que les voy a pedir.— de sus ropajes sacó un pequeño papel para la vista de Haii, era un mapa de los bosques vecinos como el Faron y los Bosques Perdidos. — Necesito que vayan a los bosques perdidos a buscar el fruto de la vida.— explicó haciendo casi un eco en “fruto de la vida” como queriendo más importancia de lo que ya era. — Este fruto se dice que tiene propiedades mágicas que pueden curar a quien sea y de lo que sea.— el Minish hizo entrega del mapa a Maylei, puesto que Haii no podría leerlo debido al tamaño que tenía. — Lo necesitamos para curar a todos estos Minish.— finalizó.

Fueron unos segundos de agradecimientos por ser voluntarias por parte del Minish, para después dejar que ambas niñas se embarcaran en esa misión; esperando a que nada malo les fuera a pasar por el camino. Maylei había subido al hombro de Haii, con el mapa en sus manos observando por donde debían ir. Habían pasado de largo la comunidad Minish, cruzando aquel pequeño charco y pasando sobre un tronco más adelante. Según el mapa, para llegar a los bosques perdidos desde donde estaban, había que seguir todo recto hasta donde estaba un pequeño acantilado con un puente de madera para cruzar al otro lado; allí es donde se dividían ambos bosques, o por lo menos, es lo que se decía. El trayecto fue tranquilo, sin ningún contratiempo y disfrutando de los leves rayos del sol que se colaban por las hojas de los árboles.

— ¡Ahí está!— exclamó la pequeña al ver el puente no muy lejos de donde estaban. Pasaron unos cuantos árboles y arbustos para estar frente a frente de aquel acantilado y su puente colgante. — ¡Sigamos!— dijo con alegría. Una vez que la Kokiri se acercó a puente, la Minish saltó de su hombro para apoyarse en las cuerdas que lo sujetaban. Quería asegurarse de que fuera seguro pasar por ahí, ya que su peso no era una gran diferencia y podía revisar si había tablas podridas por las que Haii no debería pisar para no caer.
La Minish camino todo el camino de cuerda, deteniéndose en leves momentos para observar la madera, viendo que todas parecían en buen estado. Sin embargo, una ligera brisa comenzó a soplar. Quizá para la Kokiri no sea más que una leve caricia por parte del viento, pero para la Minish era casi como una ráfaga que le hizo desequilibrarse y resbalar, al punto de caer de la cuerda que servía de pasamanos y bajar hasta donde un pedazo de esta colgaba de un pedazo de madera. La Minish gritaba por lo asustada que estaba, en esta ocasión no podría bajarse y esperar a que su vestido se inflara para descender como una hoja, las corrientes de viento podrían llevarla a otra parte.

off:
Si quieres rolear como llegan al bosque o más allá no hay problema, agrégale tanto como gustes (?).


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Re: [Misión Privada] Una ayuda para los más pequeños Parte: 2

Mensaje por Haii el Dom Nov 10, 2013 11:45 am

Al ver que el Minish les tenía un mini-papelito, Haii se agachó todo lo que pudo sin acabar cayendo de un culazo y cargándose a los seres allí presentes por accidente. Se apoyó con las manos en el barril, y puso cara de curiosidad e impresión cuando éste Minish dijo lo del Fruto de la Vida. Enseguida saltó Candela de un bote desde su hombro, seguramente para decir que ya lo conocía, pero por no cortar el rollo al diminuto ser, Haii cogió a Candela y la agarró entre sus manos, apoyándose ahora con los codos en el barril. Escuchaba al hada tintinear entre sus manos, forcejear intentando salir, pero no lo lograría, ¡vaya que si no!

Asintió con firmeza ante las palabras del Minish, soltando entonces a Candela, quien se puso a revolotear produciendo tintineos erráticos mientras seguía con su charla, alternada con una bronca a la Kokiri por haberla encerrado entre sus manos, algo así como...
¡Yo sé lo de ésa flor, el Venerable Árbol Deku nos habló a las hadas de ella! –tintineo– Pero Haii, ¡no me vuelvas a encerrar así, sabes que no me gusta –tintineos y más palabrerío– ¡La próxima vez déjame hablar, que...!

Algo así fue la bronca, y así prosiguió el hada durante tooodo el camino que recorrieron Maylei, Cojiro, Haii y ella. El camino se le hacía familiar a la Kokiri, además de que los suaves rayos del sol le caían en la cara, calentándole la piel que llegaban a tocar; los pajarillos cantaban... ah, sí, cantaban, pero en cuanto escuchaban la irritada voz del hada guardián se callaban como si un Deku agresivo les estuviera apuntando con una Nuez Deku preparada en su trompeta; pero eso era en la zona de los bosques conocidos, puesto que a medida que se iban acercando a los Kokiri, los animales ya se conocían a Candela, y huían en desbandada y con tal pánico ante toda la murga que ésta soltaba que daba hasta risa mirar a los venados con cara de susto quedarse quietos a espaldas del hada y luego echar a saltar, hasta tropezándose, para huir del ser feérico. Sí, Candela se había ganado un lugar en el Top 10 más temidos del bosque por algo. Suerte que Haii le lograba soportar...

¡El tronco del Bosque Kokiri! –fueron las palabras que profirió Haii, y las que salvaron al resto del bosque de seguir escuchando a Candela regañar y gritar de por vida. En efecto, al parecer habían vuelto a casa; luego tendrían que volver a los Bosques Minish –¿o quizás no?– pero aquello eran minucias. Al fin y al cabo, habían vuelto a su hogar.

Entraron por el interior de aquella corteza de árbol que llevaba tanto tiempo allí que nadie se acordaba de una entrada que no tuviese tronco. Haii sabía lo que había después: un puente colgante de madera y otro tronco, y luego el poblado Kokiri, aunque también cabía la posibilidad de tener que saltar hacia el suelo de abajo para subir a una escalerilla y llegar a los Bosques Perdidos. Haii esperaba que fuera al poblado Kokiri donde tenían que ir, al fin y al cabo allí estaban sus amigos, ¡y también podía ser que las hadas les ayudasen a buscar la flor ésa rara! Pero por todo aquello, cuando vio a Maylei comprobar el estado de las tablas de madera, dijo ufanamente y con una sonrisilla superior:
Nah, qué va. Éste puente lleva aquí desde el año de la pera y nadie se ha caído, no tienes que com-

Cortó la frase a la mitad, pues la pobre niña había salido volando. Haii se temió lo peor; por suerte, la Minish logró agarrarse a la cuerda, evitando salir volando. Aun así, no estaba fuera de peligro, ni mucho menos. Por suerte, Candy supo reaccionar rápido, revoloteando hacia donde Maylei resistía como podía, y agarrándola con fuerza para remontarla luego a la cabeza de su protegida. Haii sonrió cuando, sin haber dicho nadie nada, el hada comentó entre jadeos:
No hay de qué, ¿eh? ¿Ahora hacia dónde?


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Re: [Misión Privada] Una ayuda para los más pequeños Parte: 2

Mensaje por Maylei el Mar Nov 19, 2013 7:07 pm

A punto de soltar aquel pedazo de cuerda, la Minish fue salvada por el Hada de Haii, siendo llevada a la cabeza de la niña Kokiri sana y salva. Maylei sonrío alegremente y se dedicó a abrazar al Hada en un gesto de agradecimiento. Tomó el mapa, alternando su mirada en los alrededores y en el papel, se dio cuenta de algo: debían saltar para ahorrarse rodeos en el camino; osea que a fin de cuentas si debía bajar del puente colgante. La Minish observaba la altura, en verdad se veía como un gran acantilado para ella, desconocía que tan alto sería para Haii. — Hay que bajar.— dijo sin muchos ánimos de querer hacerlo. Era la primera vez que no quería arrojarse al vacío, y pues aquel ataque del viento que casi le hizo volar a quien sabe dónde le había dicho que ese lugar no era para hacer ese tipo de maniobras, al menos no para una Minish.

Bajo el puente había algo como una pequeña pradera con desniveles, colinas altas y otras bajas; bien podían intentar aterrizar en una de las colinas bajas para llegar más pronto al suelo. También estaba la opción de bajar con una cuerda –si se tiene- o usar algunas de esas ramas de troncos o bultos de tierra que parecían plataformas. Maylei se aseguró de no caerse de Haii, tomando con cuidado los finos hilos de cabello para no molestarle a la niña Kokiri pero lo suficiente como para sentirse segura. Estuvo todo el tiempo así hasta que lograron llegar a esa parte baja de los bosques.
En verdad se trataba de un lugar distinto a los bosques Minish, no estaba ese olor a menta en el aire. Se sentía, algo que causaba curiosidad al estar ahí. — Sigamos.— comentó señalando las escaleras que había.

Una vez arriba, pasando aquella entrada de tronco, se encontraron con un pequeño claro. Era tiempo de consultar el mapa. Maylei lo sacó de nuevo, viendo que era un poco extraño pero gracias a las Diosas que el Minish que le entregó el mapa había dibujado algunas flechas y direcciones en él. Así o más sencillo. — Hay que ir a la derecha. Ahí hay una entrada.— una vez pasado ese tronco, había tres más delante de ellas. — Sigamos derecho.— nuevamente pasado el tronco, aparecieron más entradas. Sólo que eran dos y frente a ellas había una barda de palos secos, unas escaleras del lado izquierdo para bajar y un par de Skull Kids tocando una pegajosa melodía. — Ahora a la izquierda.— pasando el tronco se encontraron con más entradas, una tapada por unas enormes rocas y dos libres. — Derecha.— pasaron. — Izquierda.— pasaron. — En frente.— pasaron. — Izquierda.— pasaron. — Derecha.— pasaron.

Finalmente lograron atravesar ese laberinto, llegando a un lugar más amplio, donde una reja impedía el paso y del otro lado se podía observar paredes de tierra que parecían conformar otro laberinto.

off:
Por si te perdiste (?) te dejo el mapa
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Re: [Misión Privada] Una ayuda para los más pequeños Parte: 2

Mensaje por Haii el Sáb Nov 30, 2013 6:38 pm

Candy correspondió al afectuoso abrazo de la pequeña, olvidadas ya las paranoias que pudiese haber tenido el hada momentos pasados, y contenta de haberla salvado. Por su parte, Haii, feliz de que todo hubiera acabado bien, escuchó las indicaciones de la minish. ¿Había que bajar? Pero entonces no pasarían por la pradera kokiri... Aquello entristeció en parte a Haii, quien, obedientemente, comenzó a buscar una manera de bajar.

Se planteó cortar una de las cuerdas del puente para tal fin, pero, ¿con qué? ¿Y si luego algún kokiri se caía por su culpa? Quedó descartado. Entonces Haii pensó en tirarse, así sin más. No le hizo falta consultar a Candela para saber que entonces acabaría con las piernas rotas a trocitos. ¿Entonces? Sólo quedaba saltar a uno de los árboles, y de éste saltar a otro, y del otro al suelo, o al desnivel en el que había que usar las escaleras. ¡Ya tenían un ganador! Ahora sólo faltaba llevar a cabo la acción...

Haii tragó saliva. Lentamente, subió una pierna hasta dejarla encima de una de las cuerdas que hacían de barandilla. Entonces, de golpe, subió la otra, quedando encima de la cuerda pero agarrada al tronco que hacía de entrada al lugar. Candy comenzó a revolotear formando ochos sobre su cabeza, pegando gritos, alarmada, pero Haii no le hizo el menor caso. Mantuvo los brazos estirados a ambos lados de su cuerpo, y cuando sintió el equilibrio, dio un pequeño paso a un lado. Se estabilizó, y luego otro. Y otro. Al final, llegó a estar enfrente del tronco, pero necesitaría un salto como para poder alcanzarlo. Flexionó las rodillas, intentando mantener el equilibrio, pero en el último momento lo perdió, y en vez de caer con los pies sobre el tronco, se tuvo que agarrar con las manos para no hacerse Haii-papilla contra el suelo. Apretó los dientes, logrando subir, y en cuanto Candela le besó los deditos de las manos y le hizo el "cura sana", la niña se vio con fuerzas suficientes como para saltar al siguiente tronco, con extremo cuidado, logrando así no hacerse papilla contra el suelo. Y volvió a saltar, y así, hasta llegar al suelo, desde donde subió la escalera de madera con sumo cuidado también para que los dedos no le fallasen y no le soltasen.

A partir de ahí, se limitó a seguir las indicaciones de la minish. Dócil, como si de un animal amaestrado se tratase, giraba cuando ella decía, pasando por delante de extrañas puertas por las que se podía sentir un calor intenso, o al lado de un "lago", al fondo del cual se podía ver otra puerta. Así, y gracias al mapa que el minish le había proporcionado a su amiga, siguieron avanzando hasta llegar a un lugar que Haii reconoció casi como si hubiera un cartelito donde pusiese "Pradera Sagrada del Bosque". Ciertamente, Saria hablaba mucho de el lugar.

Haii se acercó lentamente a la reja, tirando de ella; acción que paró en seco al pasar un enorme cerdo-bulldog que caminaba erguido por delante de ella, afortunadamente, sin percatarse de su presencia. Tragando saliva, Haii retrocedió lentamente, junto a Haii, que no decía "éste brisho es mío", y repentinamente, la kokiri cayó por un agujero hecho a mala leche entre unas rocas y hierba alta que impedían que éste se pudiera detectar fácilmente. Una vez abajo, se levantó y se frotó el trasero con evidentes muestras de dolor, mientras miraba a su alrededor. Aquello estaba oscuro, y si no fuera por la trémula luz de Haii, no se vería ni papa.
¿Y ahora? –preguntó, un tanto temerosa.


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Re: [Misión Privada] Una ayuda para los más pequeños Parte: 2

Mensaje por Maylei el Jue Dic 26, 2013 11:12 pm

Para mala suerte de ambas pequeñas, el laberinto siguiente era vigilado por un feo monstruo de gran tamaño, y no solo eso, sino que cayeron en un agujero cuando la Kokiri retrocedió ante la presencia de tan enorme ser. Gracias a la luz que emitía la Hada acompañante de Haii, podían observar un poco la cueva, además del agujero de arriba que daba algo de luz. — Quizá… debemos seguir avanzando.— comentó a la pregunta de la Kokiri. No les quedaba de otra más que avanzar, no había escaleras para poder regresar por lo que debían ver a donde les llevaba ese túnel. El lugar era oscuro y parecía ser un solo camino recto en total oscuridad, al menos la Luz del Hada hacía parecer todo menos tenebroso. — No…. Hay que tener miedo. So-sólo avancemos y de seguro habrá luz.— a la pequeña Minish ya le había hartado tanta oscuridad ¿Cuándo habría más luz? Ella quería luz ahora.

Como por arte de magia, unos metros lejos de donde estaban una tenue luz comenzaba a vislumbrarse. Cada vez estaban más y más cerca de aquella luz, era tan gratificante que la fea oscuridad se estuviera acabando. Pero no sólo había luz, conforme daba pasos la pequeña Kokiri, quizá podría darse cuenta que a veces salpicaba un poco de agua; y si ambas pequeñas se concentraban más, se podía escuchar un ligero aleteo acompañado de polvos mágicos. Así es, estaban llegando a lo que parecía ser una fuente donde pequeñas hadas de color rosado revoloteaban danzando. — ¡Hadas!— pronunció con gran emoción. Las pequeñas hadas al notar la presencia de las niñas, se acercaron curiosas, pues hacía tiempo que no tenían visitas en su fuente. — Haditas, haditas.— les habló. — ¿Saben dónde está el fruto de la vida?— preguntó sin rodeos.

Las pequeñas hadas se miraron entre sí, asintiendo a la vez. Un par de ellas se acercaron a Haii y le indicaron que le siguieran pasando la fuente. Les guiaron hacia unas escaleras que había y les dieron aviso. — Nosotras debemos quedarnos pero ustedes pueden irse. Si suben estas escaleras llegaran arriba del laberinto de éste bosque, cerca de la entrada a donde se accede a un viejo templo de la zona. No es necesario entrar a dicho templo, en los árboles de alrededor se encuentra el fruto que están buscando.— dijo una de las hadas, dando paso a su compañera. — Pero tengan cuidado, al subir las escaleras para acceder a esa zona, se encuentra un gran vigilante con su mazo.— advirtió aquella hada. — Será posible evadirlo observando los golpes que da ferozmente en la tierra.— dicho esto último, les desearon suerte a las pequeñas niñas. Ahora que sabían a lo que de seguro enfrentaban, deberán tener cierto cuidado cuando lleguen a aquella parte.


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Re: [Misión Privada] Una ayuda para los más pequeños Parte: 2

Mensaje por Haii el Lun Dic 30, 2013 2:04 pm

Asintió imperceptiblemente y mentalmente luego dio gracias a las Diosas, al Árbol Deku e incluso a sus zapatillas de no haber encerrado a Candy en una botella hace mucho tiempo por haberse hartado de ella. Casi prefería escuchar sus largas peroratas e interminables regaños que quedarse a oscuras por no tener a mano a su hada guardián. Por supuesto que podía encerrarla en una botella de cristal y usarla de lámpara, pero también seguiría tragándose las broncas, y más seguidas de hecho. Así que... nanai.

Al caminar escuchaba sus pisadas chapotear sobre unos pocos charcos que había esparcidos por ahí, la respiración de Maylei y también el suave aleteo de su acompañante feérica. Por eso se dio cuenta de que Candela se adelantaba volando a ellas, por eso aceleró el paso en pos de su hada guardiana, y por eso por fin llegaron a la fuente de las hadas, las cuales las acogieron muy agradablemente.

Dos le hablaron, indicándole el camino certeramente. Haii sonrió animosamente, contestándoles educadamente, de la manera en la que sabía que a los adultos se les caía la baba escuchándola a ella, con educación y vocalizando bien:
¡Muchas gracias, haditas! Haré como me habéis indicado. ¡Buenas tardes!

Candela se sentó en el pelo de su protegida, mientras ella se encargaba de subir la escalera de mano balanceándose hacia atrás con alegría, sin preocuparse por que Maylei pudiese asustarse. Es que estaba feliz, un buen paseo desentumecedor de las piernas nunca venía mal. Y así, llegaron a delante del cerdo-bulldog (menuda mutación genética, ¿no podían hacer cosas más bonitas?) gigante, a pocos pasos de su objetivo.

Haii miró al bicho. El bicho miró a Haii. Entraron en una batalla de serios casi sin darse cuenta, pero cuando disimuladamente la kokiri quiso dar un paso hacia delante para pasar como si nada, el ser golpeó con su mazo la tierra, haciendo que Haii se tuviese que echar a un lado en plancha para no ser golpeada con la onda expansiva. Observó en silencio cómo iba la cosa de los ataques, y siguió echándose en plancha de un lado a otro, sin llegar a recibir daños realmente. Por último, pasó por bajo las piernas del ser.

Estaban por fin en el lugar indicado por las hadas. Ahora, Maylei debía actuar.


Off:
Te doy permiso para dirigir a Haii en tu post, diciendo que se va o cualquier cosa Smile 


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Re: [Misión Privada] Una ayuda para los más pequeños Parte: 2

Mensaje por Maylei el Lun Ene 06, 2014 6:45 pm

Siguiendo las indicaciones de las haditas, las niñas llegaron a encontrarse con aquel enorme monstruo. Antes de que Maylei pensara en algo para evitarlo, Haii ya estaba en ello; moviéndose de un lado a otro con algo de brusquedad para la Minish, fue evitando las ondas expansivas del golpe que el monstruo lanzaba. Lograron pasar de él por debajo de sus pies y llegaron a su objetivo. Lo sorprendente era que el monstruo no se molestó en seguirles, así mejor. ¡Ya estaban cerca! Ahora sólo era localizar el fruto y regresar a la comunidad. — ¡Tengo una idea!— exclamó. — Candy, por favor súbeme hasta a las ramas de esos árboles.— le pidió al hada de Haii. El plan de Maylei era sencillo, debido a que los árboles eran altos, quienes podían volar tenían la ventaja de encontrar el fruto. Pero la Minish quería ayudar así que ella también va. Una vez en las ramas, tanto Hada como Minish se dividieron a buscar. Maylei parecía una pequeña ardilla de rama en rama, a veces saltando o usando las hojas mismas para llegar a otras partes.

Durante un rato de búsqueda, la pequeña por fin dio con el dichoso fruto que describió el Minish. — ¡Lo encontré!— gritó para informar. Ahora sólo debía bajarlo con cuidado de no tirarlo. Con su fuerza de Minish, levantó el fruto y se lo llevó como una hormiga bajaba con hojas. Era sencillo cuando se trataba de ir todo recto, pero debía bajar tarde o temprano y para ello estaba el Hada de la Kokiri, quien se encargó del descenso. Una vez abajo fue entregado a Haii, quien se encargaría de guardarlo entre sus cosas. Ya era tiempo de regresar a la Comunidad lo más pronto posible, y es que la Minish no quería demorarse más tiempo. El viaje de regreso sería largo y un poco más complicado, pero de seguro llegarían con bien.

No se sabe exactamente cuánto tiempo pasó para que lograran salir de aquel laberinto que eran los Bosques perdidos, cruzar el puente y volver a conectarse con los Bosques Minish. El camino fue largo, volviéndolo cansado pero no era tiempo de rendirse, no faltaba poco para poder llegar a su objetivo. Pudieron dar un respiro al visualizar la Comunidad de los Minish. Con un poco de prisa, se acercaron al gran barril, Maylei bajó del hombro de Haii e informó de su llegada. Varios Minish salieron a su encuentro, tomando el fruto y llevándoselo dentro del barril. Fue un largo tiempo de espera, espera para ver si había funcionado, si los Minish enfermos se curarían, si el fruto es suficiente para ello. Su impaciencia se fue al ver al Minish que les había pedido el favor, llegar con una gran sonrisa.

— Muchas gracias, Maylei, Haii.— dijo con alegría. — Gracias a su trabajo hemos podido curar a los Minish enfermos, se los agradecemos profundamente.— el Minish realizó una pequeña reverencia como agradecimiento. — Nosotros queremos agradecerles con un pequeño presente para cada quien.— al decir esto, varios Minish salieron del barril cargando unas cuantas semillas y le hicieron entrega de éstas a la Kokiri. — Haii, por favor acepta estas semillas del fruto de la vida, estoy seguro de que te ayudaran en un futuro.— hizo una pequeña reverencia y se dirigió hacia donde estaba Maylei. — Maylei, a ti igualmente te agradecemos tu esfuerzo, por ello también te daremos de las semillas de éste fruto.— el Minish le entregó a la pequeña un collar redondo de un brillo azul, algo extraño si le mirabas mucho. — Ese collar contiene dentro parte de las semillas del fruto, así perduraran más tiempo.— le avisó. Una vez más, hizo una reverencia ante Haii y Maylei, al igual que el resto de los Minish. Una vez terminado, ya era hora de que todos regresaran a sus respectivos hogares. Antes de que la Kokiri se retirara, la pequeña Maylei le agradeció, entregando además el mapa a Candy, para que el regreso a casa fuera seguro.


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