La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

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La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Frido el Sáb Ago 31, 2013 6:20 am

¡Llamada a filas, soldados!:
¡Por fin la misión tan esperada! Siento que haya tenido tanto retraso pero por fin haremos la primera misión de la Tropa de Reconocimiento de Mundo Hylian (?). Como nadie puso pegas de que fuera o no en lugares concretos pues ¡será aquí! El objetivo, ¿cuál será, qué será? Pues de momento es internarnos en el Templo del Bosque y ¡vivir una gran aventura! Prometo puzzles y enemigos gigantes malos malosos (?). Estás son las personas llamadas a filas:


  • Frido (yo, claramente), comandante de la Tropa de Reconocimiento (?).
  • Haai, subcomandante de la Tropa de Reconocimiento (??).
  • Agito, el soldado maloso (?).
  • Perlacoral
  • Rondel
  • Yunneh
  • Grim
  • Pit


A falta de otras confirmaciones, son estos los soldados llamados a la misión (?). De momento, al menos en esta primera ronda y quizá en la segunda, puede unirse más gente, así que si quieres unirte no dudes en enviarme un MP o contactarme por la CB, pero es más seguro lo primero (no todo el mundo tiene el honor de verme por la CB (??)). Si quieres entrar, date prisa, pues en un visto y no visto estaremos muy adentro y no podrás seguirnos ~ .

El orden se decidirá en como entren en el post, y advierto desde ahora: ¡NO SE SUFRIRÁN RETRASOS DE NINGÚN TIPO! Así que no esperaremos mucho a no ser que se tenga una ausencia justificada. El tiempo máximo de respuesta será de cinco días, una semana como mucho. Pasado ese tiempo el siguiente podrá saltar el turno y advierto que no quiero que este tema se muera y yo mismo intervendré cuando lo vea necesario aunque no hayan posteado todos en esa ronda. Cada vez que yo postee comenzará una nueva ronda. Aunque se os salte el turno podréis reincorporaros, pero procurad no quedaros muuuuuuuuy atrás ~. Espero que os divirtáis 8D.

¡La primera expedición de la Tropa de Reconocimiento de Mundo Hylian va a comenzar! ¡Saluden soldados!

La luz del sol intentaba colarse por las hojas de los árboles, traviésamente, como si fuera un niño que jugaba al escondite pero que se quería hacer notar. ¿O era al revés y los árboles eran los niños que haciendo la travesura de tapar la luz del sol adulto? No lo sabía, pero eso provocaba que en el bosque fuera pura tranquilidad, una belleza natural indescriptible que bañaba con su encanto los ojos de todos los que en aquel lugar se internaban. La luz que las hojas verdes filtraba permitía observar los sucesos que por el hojaresco suelo sucedían a la par que mantenía el ambiente en una tranquila penumbra, clamada y de ambiente fresco. Un lugar idílico, perfecto para dormir a pierna suelta en cualquier momento del día.

Pero aquel no era el momento de dormir. Mis piernas se movían rápidas, ligeras, casi sin rozar el suelo repleto de hierba. A la espalda cargaba con mi amado instrumento y delante mío volaba mi hada guardián. Tenía todo el cuerpo en tensión y la adrenalina me corría cada fibra de mi ser. Pero no la razón no era por la emoción de algún momento divertido o la impaciencia de estar en una aventura. Era por algo mucho más peligroso, y más para un kokiri como yo. Giré la cabeza para atrás.

- ¡AAAAAAHHHHH!- Grité cuando observé como había aparecido otra vez de repente. Ahí estaba el maldito monstruo saliendo a toda velocidad de la espesura. Seguí corriendo mirando hacia adelante, más que para ver el camino a seguir para no ver la horrenda cara, mezcla entre cerdo y perro, que tenía aquel monstruo que portaba una siniestra lanza. Un maldito moblin. Nadie sabía cómo pero habían conseguido internarse en el bosque y provocar que fuera un sitio  peligroso. Pero no por eso iba a dejar de atravesar los Bosques Perdidos. Tenía que conseguir avanzar y llegar a la Pradera Sagrada del Bosque. Y después al Templo.

Vislumbre como un gran claro se abría ante mis ojos un poco más adelante. ¡Por fin la pradera! Los árboles se abrían camino y dejaban a la hierba crecer libremente y sin impedimentos formando un denso tapiz de color verde. EL moblin ya me pisaba los talones. Podía ver como su sombra empezaba a proyectarse encima mío. Un poco más, solo un poco más. Ya casi acababa por atravesar el principio de la Pradera.
-  ¡Toma esa monstruo!- Gritó una voz infantil por encima mío. Mire para atrás para ver como el moblin se quedaba parada durante un pequeño lapso del tiempo por la puntería certera del tirachinas de mi compañera del bosque. Le había dado justo en el ojo.- ¡Vamos Frido! - Me gritó después.
- ¡Gracias  Fado! ¿Dónde están los demás? - La pregunté mirando hacia arriba con una sonrisa de alivio.
- Nos hemos desplegado por el bosque para entretener a los moblins.
-Recordad la canción para no perderos. ¡La tocaré con el violín cuando llegue díselo a Haii para que se encuentre conmigo!.
- De acuerdo, ¡pero date prisa que ya se ha recuperado! ¡Toma esa bicho feo! - Su mirada y concentración volvieron a centrarse en el monstruo al cual atosigaba desde una rama bastante alta de un árbol cercano. Asentí con la cabeza y volví a retomar con la corrida a sabiendas de que solo me tenía que preocupar por pasar el pequeño laberinto que conformaba la Pradera para llegar al Templo del Bosque. Era fácil atravesarlo, debía de darme prisa.

Comencé a internarme en los pasadizos de roca formados de una forma natural que conformaban aquel mini-laberinto. Giré en una esquina para seguir y después me interné en el siguiente trecho… ¡Pero qué era eso! ¡Un moblin en las praderas!¡Habían llegado hasta ahí! El camino era muy estrecho para pasar desapercibido así por las buenas. Tenía que pensar algo rápido. Retrocedí escondiéndome en la esquina para que no me viera y miré para todas partes. ¡Barro!¡Hojas! Sí eso era. Los moblins eran seres no precisamente listos y seguro que dejaban a los dekus que no les molestaran en paz. Mi cabeza pensó rápidamente el disfraz natural que iba a fabricarme para avanzar. No podía permitirme (ni sabía si podía hacerlo) enfrentarme a los moblins que se encontraran en cada pasillo del laberinto, asi que lo mejor era pasar desapercibido entre los arbustos que crecían adyacentemente a las paredes.
- ¡¿Pero Frido qué estás haciendo?! ¡No es el momento de jugar y mancharse de barro!- Me susurró Armonike mientras me bañaba la cara con el fango que había alrededor del encharcado y arrancaba hojas de aquí y allá poniéndolas en la cara y se quedaban pegadas por el barro. Me cubrí el resto del cuerpo e hice lo mismo. Cogí a Armonike con ambas manos y las cerré de tal forma que no se viera su luz.
- Silencio, Armonike. Vamos a escondernos de los moblins. - La dije serio, a lo que el hada se calló. Respiré hondo varias veces para controlar mi nerviosismo, que podía delatarme en cualquier momento. Controlado la respiración, tranquilicé mis musculos y todo mi cuerpo. Valor, Frido, valor. Y despacio muy despacio me deslicé por la esquina muy pegado a la pared, agachado casi a cuatro patas. Me encontraba caminando unos pasos por detrás del enemigo de la lanza. Me movía despacio y con sigilo. De pronto el moblin se giró pues había llegado al final del pasillo. Me quedé pegado contra la pared. Quieto, muy quieto. Conteniendo la respiración con el cuerpo en máxima tensión preparado para lo peor que pudiera pasar en aquellos momentos. Pero afortunadamente no ocurrió nada peligroso (al menos más peligroso de lo que era aquella situación). El horroroso moblin pasó de largo sin fijarse en mí y yo continué despacito el avance a su espalda hasta llegar a la otra esquina que doblé llegando a un nuevo pasadizo con un nuevo moblin vigilante. Lo pasé igual que el otro y así hasta llegar al final del laberinto.

Así me quedé paralizado enfrente de la salida. La escalinata subía y subía hasta llegar al último pasadizo que conducía directamente a otra escalinata que subía a la parte más alta de la Pradera Sagrada. Donde se encontraba la entrada al Templo del Bosque. Miré a derecha y a izquierda. EL moblin se encontraba de espaldas a mí caminando en dirección que se alejaba de mi posición. Perfecto aquel era el momento. Impulsandome con los brazos contra la pared salí a toda velocidad en dirección recta atravesando corriendo ese trecho que me faltaba por recorrer. Por fortuna mía no había ningún peligroso moblin en aquel tramo. Subí el último tramo de escalones y al final me paré y respiré intentando recobrar el aliento. Alcé la mirada. Si ya me encontraba en el lugar indicado. Podía observar como se alzaba la entrada al Templo, pero la escalinata que conducía hasta ella se había roto con el paso del tiempo, dificultando el acceso del mismo. Por suerte Haai seguro que traía unas lianas como la indiqué. Intentando quitarme el barro de la cara (sin obtener muchos logros) me dirigí a un tronco hueco que se encontraba cercano a la entrada y me subí a él. Cogí el violín y comencé a tocar la canción que servía de llamada a Haii para que viniera hasta aquí, pues sería mi ayudante en esta misión. Sabía que podía confiar en ella. Coloqué el arco sobre una de las cuerdas y lo empecé a mover emitiendo el maravilloso sonido que empezó a transportarse por arte de magia por todo el bosque. Armonike revoloteaba animada por esa canción alrededor mío. Al fin acabé la melodía, impaciente de que la kokiri asomara por el pasadizo.

Música tocada:
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Pero lo que vi era completamente diferente a la figura de Haai. Un gigantesco moblin, más grande que los anteriores se había colocado en el descanso de las escaleras y esgrimía una gran maza de piedra, vigilante de cualquier intruso que quisiera pasar. Menos mal que había pasado antes de que apareciera. ¿Le habría atraído la canción? Ahora tenía miedo de que Haii no pudiera llegar, de esa cosa no era fácil zafarse seguro. Esperé medio escondido para observar la entrada sin que me viera. Lo que yo no sabía es que mi camción atrería a más seres que en el bosque se encontraban…

Atribución racial utilizada:


  • [Escondite Valor|Magia: Elemental]
    Nivel 1. Dada su pequeña corpulencia, son bastante escurridizos y, a diferencia de otras razas, son capaces de ocultarse en los sitios más recónditos. Son tan astutos que, para esconderse de los enemigos, aprendieron a crear mascaras de fango, hojas o demás materiales.


[/i](Frido se fabrica una especie de disfraz de deku (haciendo cosplays everywhere (??)) para pasar desapercibido a los moblins). [/i]

Off 2 (?):
El post quedó muy largo (?) ¡Pero es que la acción empieza desde el principio! Eso es señores, tienen ustedes que pasarse la Pradera Sagrada del Bosque, tal como en el Juego de TloZ Ocarina of Time, los moblins se encuentran patrullando por los pasillos del laberinto y el jefe de todos ellos al final. Ahora os toca a vosotros pasároslo. Dejad que os guíe la música para llegar a donde está Frido. ¡Divertíos! 8DD.

PD: Lo mejor es que acabéis el post llegando al final, nos entretengáis mucho por el camino porque… ¡esto continúa y no espera a nadie! (?).


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Spoiler:
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¡Gracias Sabio Deku!

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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Haii el Sáb Ago 31, 2013 5:30 pm

¡AYYYYYYYYYYY, QUE SE ME LLEVA EL BICHOOOOOOOOOOOO!
Muchos Kokiri se veían perseguidos por moblins, pero Haii era Haii, y siempre la tenía que pifiar. El resto corrían; ella había saltado a uno de los desniveles que había situados en el Bosque Kokiri, en su hogar, en el claro; pero el moblin había sido más rápido y le tenía agarrada por las piernas, a la par que evitaba que la hiperactiva niña saliese chutando; con la mano libre, estaba sacando una bola de pinchos enoooooooooorme atada a una cadena, y que tenía pinta de pesar lo impensable. Haii se agarraba como podía a la hierba, desesperada por huir, aunque en realidad el moblin no estaba tirando de ella hacia él, sólo la sujetaba.
¡QUEMEVAACOMERSOCORROQUEELBICHOESTEMEQUIEREMATARQUEALGUIENMEAYUDEEEEEEEEEEE! –gritó, desesperada y sin molestarse en separar las palabras.

Candela revoloteaba alrededor de ella, gritando, dando consejos, insultando al moblin, pero Haii no entendía lo que decía, estaba demasiado ocupada intentando huir del bicho. Tuvo 5 segundos exactos para hacerse a un lado antes de que la bola de pinchos le pasase rozando y se clavase justo donde había estado ella. Haii, decidida al ver que no había escapatoria, rápidamente se agarró el tirachinas del cinturón y apuntó al moblin al ojo, antes de que éste le hiciese Haii-papilla.

Funcionó, el moblin se llevó ambas manos a la cara, soltando el arma y a la misma Haii, quien lo remató lanzándole el bumerán, que le golpeó en la nuca y le dejó medio inconsciente. Echó a correr hacia una casa, subió una rampa de madera que la rodeaba y corrió por el puente de tablas, procurando no perder el equilibrio, hacia su amiga Fado, que se encargaba de lanzar Nueces Deku a los monstruos para que a nadie más le sucediese lo que a ella. Haii sonrió y corrió junto a ella, con Candela agarrada a su pelo.
¡Fado! ¿Qué pasa?
¡Frido me ha dicho que cuando escuches la canción es que ha llegado y que tienes que reunirte con él! 
Justo en aquél momento una hermosa y alegre melodía atravesó el bosque, haciendo que Haii mirara en todas direcciones con sus ojos bicolores. Se amarró mejor las lianas al hombro y echó a correr alejándose de Fado, mientras gritaba:
¡Que no te coman los moblins o te las verás conmigo!

Excaló por las enredaderas hasta llegar a la entrada del Bosque Perdido, y echó a correr, con Candela revoloteando alrededor de su cabeza con sus ágiles alas. Haii corría, partiendo hojitas, ramitas y demás, atravesando los troncos huecos caídos, guiada por la música que tocaba Frido, confiando en su oído y agarrando con fuerza las lianas.

Finalmente, llegó a la Pradera del Templo, pero ¡estaba llena también de moblins! Haii no sabía qué hacer, pero una planta que crecía en uno de los altos allí situados le dio una idea. Cogió su bumerán, y rápidamente lo ató con firmeza a la liana; tras aquello, saltó y lo lanzó a la vez, con lo cual el arma cogió velocidad y rodeó a la planta. El tope de la liana le impidió volver con Haii, y ella aprovechó su forma de horquilla para asegurarse un punto seguro y comenzar a trepar hacia la parte superior. Todavía no se encontraba en ninguno de los pasillos, con lo cual no había riesgo de moblins.

Una vez arriba se volvió a enrollar la liana alrededor del hombro, se guardó el bumerán en el cinto y comenzó a saltar de terraplén en terraplén, contenta de no tener que ir esquivando moblins asesinos. Llegó al último terraplén, bajó de un salto y corrió a salir del campo de visión del moblin que patrullaba ahí, pero...
...un...
...enorme...
...GIGANTESCO...
...moblin guardaba la entrada al claro donde a su vez se encontraba el acceso al Templo del Bosque. Haii agarró asustada a Candela, quien luchaba por ir a propitarle patadas y puñetazos de hada al ser. Éste llevaba una maza bien grandota, sí, gigantesca también. Haii soltó a Candela y dio un par de pasos, dubitativa, pero el moblin la vio y golpeó el suelo con su arma, levantando una onda de fuerza que Haii esquivó por los pelos. La Kokiri corrió hacia el moblin, esquivando sus acometidas, y se situó al lado de sus piernas, donde el muy tonto no conseguía verla. Le dio una de sus patadas más fuertes, aunque seguramente él no lo notase. De todas maneras Haii no tuvo tiempo de averiguarlo, salió pitando hacia el claro, donde ya vislumbraba a Frido. Sonrió ampliamente y se desenganchó las lianas del hombro, a la par que decía:
¡Frido, lo has visto, lo has visto? ¡No me ha pillado! ¡Traigo las lianas! ¡Vamos a hacer la misión ya!


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Yuneeh el Dom Sep 08, 2013 11:02 am


Yuneeh y Grim, tras atrapar al Poe, se dirigieron a las profundidades de los Bosques Perdidos, al notar cierta actividad poco común, delatada por los chillidos de cerdos en celo que provenían de los molblin que custodiaban aquellas galerías. Aunque ella sólo supo que ejercían esa función cuando escuchó unos pasos y se resguardó tras una de las paredes del primer sendero, al lado de la entrada, viéndole pasar. Le hizo un gesto con el dedo índice en vertical sobre los labios a Grim, para que guardase silencio. Una vez aquel corpulento guardián cambió el sentido de su ronda, quedando claro que patrullaba linealmente, ésta se dirigió al pequeño -Vamos a hacer un truco... Pero tienes que ser muy rápido.- le explicó, sabiendo que podían ahorrarse muchísimos problemas si aprovechaban cada instante crucial.

Ella se alejó un par de metros y cogió carrerilla -¡Atento!- le previno y se lanzó hacia delante para que aquel ser la detectase, que trató de agredirla con una pica. Saltó hacia atrás con los brazos ligeramente alzados y aguardó a que, con tal embate, colisionase contra la pared de morros. Al suceder, aprovechó para golpear su dorso con la mano abierta pero los dedos semiplegados para intensificar el impacto se la palma y noquearle. Como era corpulento y no fue suficiente, se impulsó con ambas manos sobre los hombros del guarda y atrapò su cuello entre sus rodillas,  comenzando a estrangularle con fuerza al oprimirlo entre los músculos, hasta que perdió el conocimiento. Bajó mientras se desplomaba -Menudo pesado... ¡¡Ahora!!- gritó ella, colocando el cuerpo del puerco en diagonal, sirviendo de apoyo para trepar hasta la pared superior que llevaba a la zona de arriba desde donde todo era visible. Permitió que Grim saltase antes porque era mucho más ligero -lo propio de su masa y su tamaño- y, luego, ella apoyó todo su peso en él para saltar como si fuese un trampolín.

Una vez arriba, podía verse todo desde una perspectiva más cómoda -Ahora sólo tenemos que evitar que nos cacen el resto de guardias y... Buscarnos la vida con ese gigantón que parece tan bruto- le anunció, para ir saltando de plataforma en plataforma, lo más sigilosa posible, para no llamar la atención de otros guardias de conducta similar al que habían noqueado.

Pegó un salto con el que evitó la franja que custodiaba el último molblin y se vio de frente con un tiparraco enorme -Esto ya cada uno como pueda...- le dijo ella, al ver la magnitud del guarda. Ella iba a ir a por todas, así que el Skull Kid podría apañárselas para usarla de cebo o hacer lo que gustase.
Por su parte, Yuneeh vio como movía el mazo y provocaba ondas expansivas en la tierra, las cuales esquivaba con una voltereta lateral. Sin mayor problema, llegó hasta el ser, que la seguía con el mazo para golpearla y pasó por encima de su hombro, provocando que se autogolpease en la cara y quedase unos segundos atontado con el cuerpo reverberando por el impacto. Así que ella se pudo zafar y llegar al claro del bosque, donde se paró de golpe impresionada a mirar a un par de kokiris.

Al oír que hablaban de una misión, se agachó para hablarles a su altura -Hey, chicos, ¿qué misión? Mi amigo... Que está en camino, y yo, podríamos ser de ayuda.- dijo la gerudo, ofreciéndose para ver si podía obtener algo valioso de su intervención, disimulando la molestia que le causaba tener que hacer de niñera, excepto por Grim, a quien aguardaba.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Rondel el Lun Sep 09, 2013 11:49 am

Hoy había decidido quedarse en el Bosque, no tan solo por el agradable clima que había hoy, sino porque no tenía muchas ganas de salir afuera, la vagancia le podía.
-¡Ya sé! Podría aprovechar el día de hoy para hacerme un mapa del bosque. -dijo para buscar por el suelo lleno de hojas verdes. Tras unos instantes de caminar hacia varias direcciones, cambiando constantemente de camino sin rumbo alguno, cogió una hoja cualquiera del suelo, seguidamente miró hacia su palo -el cual mantenía agarrado con su otra mano- para seguidamente asentir- Supongo que algo podré escribir, creo. -dudaba que eso pudiera ser posible, aunque bueno, sabía de sobras que no haría nada con esa hoja y solo se limitaría a pasear un poco hasta encontrar el camino de vuelta.

Daba pasitos lentos al encontrarse algo atascado por culpa de la hierba alta que se le enredaba en su cuerpo de madera y en todo lo que llevaba encima- Uh... no sé ni cómo he llegado hasta aquí... -murmuró desanimado, intentando librarse de la hierba, antes salvando su palito y la hoja, manteniendo luego los brazos en alto para que no se volvieran a enredar, y ¡bingo! Se le vino la mejor solución posible, tenía su palo disponible, así que dejó que el viento se le llevara para poder ir volando. Esperó, se elevó un poquito, siguió esperando, pero nada, las hierbas seguían completamente enredadas en él haciéndole imposible el escapar, pero a su vez seguía emprendiendo el vuelo, al menos su objeto sí. El palo de madera siguió alzándose tanto que ni el Kolog pudo seguir manteniéndolo agarrado y acabó sin su preciado objeto y cayendo estrepitosamente de nuevo entre la vegetación.

-... -alzó la cabeza como pudo, para ver como su objeto se iba alejando de él, ¿¡y ahora qué iba a hacer!? Intentó quitarse de encima todas las plantas, perdiendo la hoja que había recogido antes, aunque ahora mismo no era de importancia. Comenzó a escuchar mucho ruido a lo lejos, gritos de moblins, ruidos entre la hojarasca que indicaba que habían personitas por ahí cerca ¡y una melodía! Ahí perdió la paciencia y comenzó a intentar liberarse lo antes posible, intentaba levantarse pero solo conseguía caer de bruces y enredarse más. ¡¡¡Quería ir, por una vez que pasaba algo en el bosque quería ir!!! Se incoporó de pie, aunque algo retorcido por culpa de la hierba alta y empezó a dar saltitos y a agitar los bracitos de arriba a abajo para ver si se libraba algo.

Tras un laaaargo momento, eterno para él, de un salto consiguió ser libre de nuevo, ahora solo tenía que darse prisa en saltarse aquella trampa natural para Kologs -al menos trampa para Rondel- y,- ¡¡¡El palito!!! -Exclamó ilusionado al ver que su objeto se había cansado de alzarse y se limitaba a bajar y pegarle un buen coscorrón al Kolog, haciéndole caer de nuevo en la vegetación. Hizo todo lo posible para hacerse con el palo, pero en cuanto logró ese objetivo, se vio atrapado otra vez. Ya se rendía, mejor sería quedarse ahí hasta que alguien llegara y le ayudara a salir, si es que eso llegara a ocurrir. Volvió a escuchar el escándalo de algún moblin y se puso nervioso de nuevo. Tras un rato igual que antes, aunque ahora con solo su palo, ¡¡consiguió librarse!! Fue con cuidado en lo que le quedaba de camino, pero no dudó en salir corriendo -a su manera- en cuanto avistó las praderas del Templo del Bosque.

Pasaba por los pasadizos de roca como si nada, pasando por el lado de los moblins que ni veían al pequeño Kolog. Tras cruzarse con el tercer moblin guardián, centró absolutamente toda su atención en él- O-¡Oye, oye ¡Oye!! ¡¡Oye!! -intentó llamar su atención, pero no funcionó, pero igualmente no se rindió, esperaba que al menos escuchara una de sus palabras- ¿Ha pasado algo por aquí? ¡¡¡Ten cuidado con esa pied-...!!! -Señaló horrorizado hacia una piedrecita que había cerca del camino del moblin, aunque al tamaño del guardián, aquella piedra era algo minúsculo- ¡¡¡Eres genial!!! ¡¡Has evitado la piedra sin verla!! -Se emocionó y seguidamente fue directamente hacia el enorme monstruo, parándose a su lado como si fuera un amigo más- Puede que te hayas librado de esa roca, ¡pero hay muchas cosas peligrosas! ¡A mí me han atacado antes las plantas! ¡¡Eran aaaaaltísiiiimas!! -dijo, alzando sus dos bracitos lo más que podía, como para que el moblin se hiciera una idea de lo altas que eran esas hierbas. Aunque siguió siendo ignorado.

Tras un silencio pudo escuchar nuevamente la melodía de antes, ¡tenía que estar cerca de ahí!- ¡¡Señor moblin, me marcho!! ¡¡Si quieres mañana te hago un tour por el bosque, parece que solo te conoces ésta parte!! -Exclamó alegre, para luego retomar su camino, dejándose guiar por aquella melodía mientras que a la vez la iba tarareando. Claro, esa melodía era muuuuy famosa por aquellos lares, podía decirse que nunca pasaba de moda. Tras correr un poquito más, se encontró enfrente de unas escaleras, gigantescas escaleras. Se impulsó y dio un salto hacia adelante para subir una y repitió el mismo proceso hasta llegar a un descanso, bueno, es que eran taaaantas escaleras. Ahí vio a un moblin gigantesco con una graaan arma, pero aquello no fue lo que llamó la atención del Kolog.

Fue corriendo hacia el guardián de gran tamaño, algo asustado y horrorizado- ¡¡¡Señor cerdito gigante!!! ¿¡Qué te ha pasado!? -Exclamó tras ver que tenía una marca en plena cara, seguramente debida a que había recibido un buen golpe, aunque parecía que ese guardián tampoco veía al pequeño ser, a pesar de haber chillado.- ¡¡Ten cuidado con las piedras y las paredes!! -Dijo, preocupado para seguidamente irse hacia donde proveía aquella alegre melodía, encontrándose con mucha más gente enfrente, dio unos cinco saltitos hacia adelante como si estuviera jugando a la rayuela imaginaria y se paró a la vista de todos- ¡¡¡Rondel ya está aquí!!! -Alzó los brazos, intentando llamar al menos alguna atención, aunque no sabía ni quienes eran esas personitas, ni qué estarían haciendo.


Última edición por Rondel el Lun Sep 09, 2013 2:26 pm, editado 2 veces


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la realidad (?):
Gracias, Cilmid~ 8'D (?)[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]

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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Invitado el Lun Sep 09, 2013 1:35 pm

¿Por qué aún seguía con aquella adulta? Ni él lo sabía. Quizá por curiosidad, tal vez por ganar algo de provecho, o simplemente le agradaba; aunque esto último no se lo creía del todo. Después de lo sucedido con aquel enorme Poe, ambos se habían internado en lo profundo de los bosques. En un área que Grim había escuchado mencionar, pero a la cual no se había atrevido a visitar. Habían llegado a aquel lugar por un presentimiento extraño que aquejaba a la llama espectral del candil del Skull Kid, además de unos chillidos extraños que hacían eco por el lugar.

Llegaron a una especie de laberintos conformados por paredes con hierba en ellas. De ahí es de dónde provenía todo ese ruido. La mujer le indicó lo que iban a hacer, y eso era subir a las paredes para ver mejor por donde ir y no perderse en el laberinto. Claro que Grim podía llegar a ese lugar con el típico salto que le transportaba a unos cuantos metros de su posición actual, todo Skull Kid podía hacer eso; pero bueno, no estaba de más probar algo nuevo. Yuneeh cruzó la entrada para dar con un pasillo de aquel laberinto, mientras que Grim permanecía en la entrada. Desde ahí observó cómo la adulta se encargaba de un Moblin que custodiaba el lugar.

Al estar noqueado aquel monstruo, Grim se acercó a la adulta y trepo a la pared apoyándose en el cuerpo de aquel Moblin, observando el recorrido del laberinto y unas largas escaleras a lo lejos. Continuaron con su camino de salto en salto, evitando a todos los demás Moblins hasta llegar a aquellas escaleras que parecían llevar a alguna parte importante, y digo importante porque ver tanto monstruo vigilando era porque debía haber algo importante ahí. La llama espectral parecía inquieta nuevamente, queriendo ir a ese lugar a cualquier costo y como siempre, contagiando a Grim de ese interés.

Al llegar donde las escaleras terminaban, se encontraron con un enorme Moblin con un mazo igual de grande que él. Yuneeh fue la primera en pasar, evitando los ataques de aquel monstruo, mientras que Grim le seguía por detrás, cómo si la usara como un escudo para protegerse de los ataques. Y funcionó, otro monstruo que termina noqueado por las habilidades de la adulta. Finalmente llegaron a un prado rodeado por un aura tranquilizadora que hacía sentir al Skull Kid calmado, sin embargo, no del todo le parecía así. Grim miró hacia una especie de entrada que había en el lugar, un lugar alto sin duda y sin escaleras. De ahí parecía provenir un aire misterioso.

— ¿Qué hay ahí?— preguntó a los niños Kokiri, ignorando todo lo demás ya que sabía que ese par en especial debía saber algo sobre el lugar en el que se encontraban.
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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Perlacoral el Mar Sep 10, 2013 7:46 am

Por fin había decidido salir de la isla en la cuál vivía. Labrynna comenzaba a convertirse en una pequeña cárcel custodiada por aquellos inconscientes monarcas que actualmente la gobernaban. No podía decirse que yo pensara que lo haría mejor, pero eso no significaba que ellos lo harían bien. Que la reina Arya, parecía haberse olvidado de sus obligaciones como legítima reina y hacía sufrir a sus ciudadanos.

Desde nuestro encuentro decidí desligar a los zora de Labrynna, de los que yo, como monarca de sus dominios, me haría cargo de ellos con el único propósito de no hacer lo que hacía la otra reina. A pesar, de mi dedicación, actualmente me encuentro de camino a los dominios zora de las praderas de hyrule.

Estaba completamente perdida en aquél oscuro y profundo bosque. Los rayos del sol se filtraban con delicadeza, ignorando la opinión de los que allí teníamos que aguantar. Paseaba a tientas por el lugar. Necesitaba algo de agua para conseguir avanzar, me encontraba demasiado cansada, y mis pasos lo reflejaban con claridad haciendo que todo mi cuerpo se moviese pendularmente con desgana. Mi rostro, decaído era el que más reflejaba el cansancio de mi cuerpo, acostumbrado a las cortas distancias.

"Dejadme, prefiero partir sóla..." Recordaba mis palabras en el castillo de los zoras, en las profundidades del océano. "Pero mi señora..., debemos protegerla" Me intentaba convencer uno de los soldados, pero yo, necia y caprichosa no quise escuchar sus súplicas. "¡He dicho que no! Partiré sola." Me hubiera gustado agradecerle su preocupación pero era muy orgullosa para hacerlo. Ahora, me arrepentía de no haberle dicho que me acompañara o por lo menos haberle aceptado su propuesta. Pero este viaje era demasiado personal como para aceptar compañía.

Ahora me encontraba en medio de un extraño paraje donde, no tenía ni idea de como salir. Yo, simplemente me limitaba a continuar hacia delante. Sin tener un rumbo fijo. Hasta que de repente, me vi envuelta en un extraño laberinto.-Hala... lo que me faltaba...- A partir de ahí empecé a deambular por los pasillos del laberinto sin conciencia de mí misma, demasiado pendiente de mis quejas. -En buena hora se me ocurrió venir, es que no sé quién me manda a mí salir del palacio. Con lo bien que estría yo, en estos mismos momentos tomándome algo, nada por mis aguas, y haciendo lo que me daría la gana. ¡PUES NO! Sólo yo puedo rechazar una vida de lujos, para adentrarme en un fastidio de laberinto...-.

Mientras caminaba no me estaba dando cuenta de que me estaba metiendo en un peligro aún mayor del que me encontraba. Mientras caminaba, comenzaba a adentrarme en un pasillo que "contenía" un moblin. Eran horribles monstruos con cara entre cerdo y perro de colosales cuerpos y fuerza brutal. Harta de caminar sin rumbo y no encontrar salida alguna, no pude evitar pensar: -¡¿ACASO ESTO NO ACABA NUNCA?!- Gritaba con el fin de desahogarme. -Pero a quién se le ocurrirá construir un laberinto en medio de la nada...-

Y, entonces debido al grito que pegué, llamé la atención de un moblin, el cuál, pegó un grito horrendo y se dirigió hacia mí con pasos lentos y torpes. Me giré sobre mí misma y nada más le ví la mirada se me paralizó ante su presencia. Este volvió a pegar un "rugido" o lo que emitiera aquella bestia. Del aliento asqueroso que producía que echaba hacia atrás desperté de mi absorción.-Qué asco...- murmuré, moviendo mi mano delante de mí nariz de un lado a otro, intentando disipar el olor.

-Deberías de lavarte los dientes de vez en cuando ¿acaso sabes como te canta el aliento?- Intentaba darle lecciones pero el monstruo pero este pareció pasar completamente de ella y levantar su mazo para luego colisionarlo contra ella. -En fin...debo irme- Y tras esto salí por patas de aquél pasillo justo antes de recibir un golpe mortal. -¡¡¡SOCOROOOOOO!!!- Entonces, continué corriendo sin mirar por donde, entonces los moblin me comenzaban a ver y a acumularse para perseguirme. -Ay, madre...- Cuándo yo ya no veía la luz, vi un moblin, tirado por el cuál estaban subiendo unos extraños personajes. sin más dilación decidí trepar, siguiendo sus pasos hasta arriba. Pero cuando llegué a lo alto, me volví a encontrar sola.

Tan pronto, llegué y vi que ya no había nadie comenzó a sonar una melodía. Extrañada de encontrar un sonido de violín en medio del bosque corrí hacia allí hasta que no encontré camino. Apunto de caerme retrocedí de mis pasos, y pensé una solución. -Esto está muy alto...- Susurré. Pero solo quedaba una solución. Saltar. Cogí carrerilla y me dispuse a saltar. Y, por suerte, lo conseguí.

Continué mi camino, hasta encontrar al más grande de todos aquellos monstruos. Y sin saber como pasarlo continué hasta el límite a donde llegaban las alturas. Por suerte, el moblin no pareció percatarse de mi presencia y le esquivé sin problemas. Volví al suelo con dificultades pero lo conseguí al fin y al cabo. Y justo cuando acabé detrás del moblin me encontré con una alta escalera. -Esto no acabará nunca- Subí lentamente la escalera, cansada de tantas emociones en un momento.

Cuando llegué arriba no pude evitar caer derrumbada frente a otra gente. Pero por fin conseguí, después de tanto esfuerzo, llegar hasta el tío que tocaba la melodía. Todavía en el suelo, miré hacia arriba y me fijé en todo el grupo de personas, y entonces vi al niño del violín. -¡Dios, qué asco!- Y no pude evitar echarme hacia atrás. Me puse con las rodillas en el suelo. Y saqué una cantimplora que guardaba a mi espalda. -Guardaba esto para emergencias pero veo que a ti te hace falta- Entonces comencé a hacer levitar un poco de agua que sacé de la cantimplora. Y entonces se la rocié a mi compañero kokiri. Entonces me incorporé poniéndome en pie. -Pero no creas que lo he hecho por ti, lo único que quiero es no mancharme de tu suciedad...- Dije resignada.No tenía ni idea de que es lo que podría hacer a partir de ahí.


Habilidad utilizada:
Torrente (Alineación: Poder)

Nivel 1. [Magia necesaria: 3] Con esta habilidad, tiene el poder de controlar a su antojo todo el agua superficial de los alrededores. Es decir moverla a su antojo pudiendo crear torbellinos, fuentes, cascadas. Incluso, puede hacer elevar el agua, y crear figuras con ella.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por AFTERNOISE el Miér Sep 11, 2013 11:26 pm

Ese día el sol clareaba y hacía calor, en el cielo el resplandor del sol frente a un cielo despejado ardía sobre las alas desplegadas del Orni, que una vez más intentaba regresar a su lugar natal.
Afternoise comenzó a sentir sed y recordó que el agua se le había acabado. Como sobrevolaba los terrenos de los Bosques Perdidos, pensó que podría encontrar un poco de liquido por allí para rellenar su recipiente y continuar su travesía.
Presuroso en el descenso, poco preciso además, fue alcanzado por una ráfaga de viento que lo hizo perder el equilibrio, haciéndolo dar un giro sobre sí mismo. La caída era inminente, los desesperados intentos por aminorarla parecían ser vanos. Velozmente se acercaba a las copas de los árboles que entre algunos golpes lograron detenerlo, pero al final culminó tendido en un montículo de hojas.

Al cabo de un rato, el Orni se incorporó con solo un par de raspones y comenzó a quitarse el polvo y las hojas. Justo en plena tarea se encontraba, cuando escuchó el sonido de un violín. La música que emitía parecía hechizar a Afternoise, que no hizó más que dirigirse hacía donde la música sonaba más fuerte.

Tras caminar un largo trecho, llegó a un claro, donde recordaba lo que alguien le había contado alguna vez, acerca del templo que había tras sortear un laberinto de rocas. Era allí de donde la música provenía.
Prestando especial atención escuchó otros sonidos, pensó, entonces. que no solo estaba por esos lugares el ser que tocaba el violín, sino que había alguien más. Se asomó sigilosamente en la entrada y vió un Moblin que estaba distraído, mirando hacía arriba, pretendiendo encontrar a algo o alguien que estaba o había estado allí. El enorme bruto tenía el rostro ensangrentado, y en la pared sobre la que miraba había una mancha rojiza. Afternoise, entre toda su seriedad mostró un atisbo de sonrisa al notar tal torpeza, pero su mueca se borró al percatarse que estaba armado con una lanza.

-Bien, solo hay dos opciones, toparme con lo que golpeó al Moblin o luchar contra él...- 

La duda en su mente fué fugaz, tomó una piedra del tamaño de un puño y la arrojó fuertemente en dirección opuesta al lugar donde se encontraba el Moblin, a fin de que chocara contra una de las paredes, y rápidamente se ocultó. El enorme cerdo pasó de largo, atraido por el sonido de la piedra, como el Orni había planeado y aprovecho para saltar y posarse en la parte superior del mini laberinto.
Caminó con mucho cuidado, saltando los tramos cortados por el laberinto hasta el final, donde divisó la escalera. Alta y un tanto sombría. Solo a tramos del final de la misma vio otro de esos seres, solo que era aun mas imponente y su arma era un enorme y pesado mazo, casi de su tamaño. No quedaba mas remedio que enfrentarse a él o desistir del intento de ir hacía la música.
El sonido pudo más. De un salto sorteó el último pasillo y ya se encontraba en las escaleras. Su ceño se frunció y sus gemas centellaron con un fuerte color azul. El guardián se percató de su presencia y comenzó su pesado descenso para enfrentarlo, a la vez que Afternoise con determinación subía.

El joven se detuvo justo en frente de su oponente que comenzaba a levantar su mazo. Al parecer no lo dejaría pasar, pero él no deseaba derramar sangre en un lugar sagrado.

El mazo descendía velozmente, como Goron rodando montaña abajo. Afternoise dio un salto a la izquierda para esquivar, pero el estruendo del enorme arma lo hizo perder el equilibrio y chocar de espaldas contra la pared. Mientras se incorporaba, su oponente ya había recuperado su arma y se dirigía hacía él que atinó a alejarse dando un salto un par de escalones arriba, y un par más a fin de ignorar a su oponente y correr más allá de las escaleras. No hizo mas que el intento y el Moblin dio un alarido espeluznante que lo obligó a volver la mirada solo para ver como el mazo volaba en dirección a él. Cerró fuertemente los ojos y apretó los puños, pensó que era el final, pero luego escucho un sonido que estremeció el suelo. Al levantarse sus parpados, perplejo, miró como el arma del guardián estaba incrustada a un par de pasos de él y luego lo miró. Subía en una pesada carrera a su encuentro. No tenía tiempo ni espacio para huir, no podía hacer nada, y el enorme cerdo, ya preparaba un golpe con sus manos desnudas. 
Pero al lanzarlo una extraña expresión se proyectó en su rostro y el golpe falló, pues tropezó y cayó pesadamente sobre el Orni. Forcejeó para liberarse, pero el Moblin no se movía, no se levantaba. Poco a poco y con un esfuerzo enorme logró deslizarse bajo esa mole de grasa y músculos, solo para notar que sus manos estaban manchadas de rojo. Su expresión de sorpresa, cubrió todo su rostro y al bajar la mirada notó que su arma no estaba en su funda, dio un rápido vistazo alrededor pero nada. Solo quedaba un lugar. 

-¡¿Pero.....cómo?!- pensó atónito.

Poniendo su espalda sobre un costado del cuerpo y tratando de levantarlo aunque sea un poco, se impulso con sus piernas para girarlo. Al conseguirlo solo descubrió lo irremediable, había acabado con el Moblin sin querer hacerlo, sin saber cuando siquiera.

Perplejo se quedó un muy buen rato parado frente al cuerpo enorme. Pensando el porque y con un pesar enorme sobre sí. Se fregó fuertemente los ojos con los dedos como negando lo ocurrido, como deseando que al abrirlos todo hubiera sido una mentira. Pero cuando su vista se aclaro todo era real. Tomó su espada y sin guardarla aún, se sentó, desconsolado. Solo, con el sonido de las voces que le decían que había hecho un mal. Hasta que entre esas voces recordó la canción, la canción que lo había invitado allí. Se levantó rápidamente, limpió la hoja de su espada y la depositó en su funda.

Con determinación, subió los escalones que le faltaban solo para ver al final una especie de extraña reunión de pequeños variopintos de diversas razas.

-¡No... no puede ser posible!- exclamó con total decepción.

Su vista se nubló, se tambaleó y cayó tendido al suelo, la falta de agua y el calor sumado al ajetreo y el pesar por lo ocurrido, hicieron que Afternoise se desplomara frente a todos ellos.
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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Invitado el Jue Sep 12, 2013 12:59 pm

Hacía un bonito día soleado en Hyrule, por ello, Pit y su mentora decidieron hacer una especie de excursión a los bosques perdidos donde se encontraban mientras Palutena le explicaba las características del bosque. Sin embargo algo despisto a Pit de la explicación de Palutena, era una alegre melodía, así que curioso fue a seguirla ignorando completamente a su mentora, e incluso ni se molestó en avisarle.

El espíritu corría en busca de la "fuente" de esa música, era una melodía muy bonita que quería tener apuntada para tocarla cuando consiguiese otro violín. De repente, la música cesó y se dio cuenta de que Palutena no estaba por los alrededores ¡Se había perdido!  Mas ese no era su único problema ya que cuando se giró para intentar volver, vio una especie de cerdo enorme humanoide de color marrón, que portaba una larga lanza con la punta de esta por delante ¡Era un moblin! Y además la bestia se dirigía al espíritu con la obvia intención de clavársela.

El espíritu empezó a correr sin pensárselo volverse, esquivando árboles e intentando no ir siempre hacia la misma dirección para intentar despistarle. Después de un largo recorrido el espíritu empezaba a cansarse y su velocidad disminuía, y aquella bestia no se daba por vencido y le seguía persiguiendo. Entonces se le ocurrió una idea, se escondió detrás de unos matorrales y esperó a que su perseguidor pasase, desenfundó la espada y cuando el moblin pasó delante le clavó la espada con todas sus fuerzas provocando su desequilibrio, un grito de dolor y su caída.

El espíritu gritó de euforia y extrajo cuidadosamente la espada del moblin que estaba llena de sangre de la criatura en la que había sido usada, después miró el herido cuerpo con una duda ¿Se podrá levantar? La criatura estaba viva ya que intentaba levantarse, el castaño para prevenir le clavó su azulada espada en la otra pierna haciendo que el moblin volviese a gritar y haciendo que cesase su intento por ponerse en pie. El castaño quería prevenir, no quería pasar por lo mismo, sin embargo el moblin le daba lástima pero era la única manera que se le ocurría aparte de la muerte.

Pit se despidió del moblin y siguió hacia delante pero esta vez con la tranquilidad de poder andar. Finalmente llegó a una especie de laberinto de arbustos, para desgracia de Pit vio que esa zona estaba llena de seres iguales a la bestia que había tenido que burlar antes. Pit entró en un estado de enfado y desesperación  por lo que cegado por la rabia se adentró sin preocuparse de los moblins, yendo sin pensar por el primer hueco que encontrase, podría haberlos sorteado sin dificultad volando con sus alas (que ocultaba bajo una capa negra que llevaba puesta encima de su toga blanca), sin embargo las palabras de Palutena sonaban en su cabeza, y eran que no abusase de las alas y que desarrollara otras aptitudes en caso de emergencia.

Al primer moblin lo esquivó ya que en ese momento estaba de espaldas, pero el segundo moblin le vio e intentó embestirle cosa que obligó al espíritu a tirarse al agua. El espíritu permaneció allí hasta que ya no pudo aguantar más la respiración, pensando que el moblin se había ido salió a respirar, pero el moblin seguía aguardándole para salir. Pit sacó su arco y rápidamente le disparó una flecha en un ojo, el moblin se puso a gritar y agitar su porra y su puño, Pit aprovechó esta oportunidad para escapar aunque apunto estuvo de ser aporreado.

Después de esta experiencia Pit empezó a pensar con claridad y después de varios callejones sin salida y esperas a que los moblins se diesen la vuelta llegó a unas escaleras en ella había un cuerpo de un moblin mucho más fuerte que los demás, sin embargo, no se movía. Pit lo ignoró, quería salir cuanto antes de esa zona, así que subió las escaleras. Allí había una zona con una especie de roca en medio con un extraño símbolo. También habían dos kokiris que hablaban de una misión, un orni que estaba a un lado desconsolado, una chica pelirroja y un skull kid y una chica zora (o a esas personas podía ver el espíritu) y al frente había unas escaleras rotas. Pit, curioso, les preguntó a los chicos:

-¿De qué misión habláis? Tal vez pueda seros de ayuda.
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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Frido el Mar Sep 17, 2013 7:12 am

Me quedé de pie, impaciente de que Haii apareciera de un momento a otro. Estaba preocupado de que no consiguiera pasar la pradera llena de moblins ni aquel que guardaba la salida pero debía de darla un voto de confianza. De todas formas se trataba de Haii, seguro que ella podía llegar. Seguí aguardando hasta que por fin la vi. Esquivando las ondas que producía el mazo del moblin gigante y la propia arma observé como la kokiri le propinaba una patada final de regalo y corría hacia donde mí gritando. Cuando ya estaba dentro me acerqué deprisa a ella.
- ¡Qué bien que hayas llegado Haii! - Le dije con una gran sonrisa y un pequeño abrazo.- Bien que trajiste las lianas, las utilizaremos para subir hasta la entrada.- Seguí hablando mientras me separaba de ella y la cogía una de las lianas. Solo había traído dos. Una para cada uno.
Sin embargo, Haii no fue la única en acudir a la llamada de la música de mi violín. Poco después mientras hablábamos se acercaba otra mujer, solo que esta vez no era un kokiri sino una mujer adulta que por su tez morena y su cabello pelirrojo supuse que era una gerudo. ¡Una gerudo en el bosque Perdido! ¿Qué querría hacer aquí? Igual lo de los moblins era obra de Ganondorf el señor de las Gerudo, eso explicaría la presencia de una integrante de esa raza. Aun así no parecía que tuviera intenciones malvadas. Más mis sospechas de que era mala se vinieron abajo al venir acompañada por detrás de un Skull Kid. Aquellos seres no les gustaban los adultos y si seguía a aquella mujer era porque no tenía intención de dañar al bosque. Ambos preguntaron, la mujer quería ayudarnos con nuestra misión, el skull kid solo quería saber que había en el lugar.

Pero no fueron los únicos. Después de ellos apareció una zora que cayó al suelo derrumbada del cansancio. ¿Otra adulta en el bosque? Era extraño. La zora se fijó en mí y gritó asqueada de mi aspecto. Parecía ser que no podía aguantar ver a alguien sucio de barro. Con el agua que llevaba en una cantimplora la controló y la echó sobre mí como un jarro de agua fría. ¡Diosas, qué frío! Lo único bueno era que ahora estaba limpio pero mis ropas estaban húmedas.
- Gra-gracias… - Musité tiritando. Esperaba que el ejercicio que haríamos en la misión me calentara. Aquello no había sido muy beneficioso…
Pero como si esto fuera una fiesta de entrada libre llegó más gente a ese fondo de la pradera. ¡Pero tanta gente adulta se había encontrado en el bosque! ¡Cómo era posible! Suspiré. Los siguientes en aparecer fueron un orni que cayó desfallecido y un chico de pelo castaño con una capa negra. El chico, armado con un arco, también preguntó si podía ayudar. El orni en cambió gritó algo decepcionado por lo que encontró y se desmayó. Me acerqué a él rápidamente y le di la vuelta para socorrerle mejor.
- ¡Si quieren ayudar, ayuden a este pobre orni!- Le dirigí a Haii una mirada de preocupación. No sabía como pero aquello se había convertido en una reunión de personas pero en ningún momento tuve pensado hacer aquella misión con tanta gente. Entre todos seguro que nos ayudabamos más pero podríamos llamar fácilmente la atención de los enemigos del Templo. Bueno, mejor hacerlo acompañado que solo dos personas. A un momento mi oído captó una voz de alguien diferente que aquellos adultos pero que la conocía muy bien. Busqué con la mirada al pequeño kolog y lo encontré. Entre la hierba y la hojarasca había pasado desapercibido para los demás.
- ¡Rondel! ¿Qué haces aquí? - Dejé al orni al cuidado de los demás y me acerqué al kolog agachándome para estar más a su altura.- Supongo que te tendremos que llevar con nosotros, no hay más remedio.- Le cogí con ambas manos y lo situé encima de mi cabeza. Por suerte pesaba poco. Colgué mi violín a la espalda y con una liana hice una especie de lazo. Me alejé un poco del grupo de adultos y le hice una seña a Haii para que se acercara.
- Tu encárgate de esa liana y yo lo haré con esta.-  La dije confiado. Ya habíamos practicado esto antes en el bosque kokiri. Con ambas manos sostuve la liana con fuerza y con la mano derecha comencé a girara a aquel lazo como si fuera uno de esos granjeros de los ranchos que van a atrapar una vaca con la cuerda. Pero yo en vez de una vaca quería atar la liana a la rama de un árbol. Estaba bastante alto. Hice un primer intento. No funcionó. Lo probé por segunda vez. Tampoco. “Maldita sea, está muy alto para que alguien de mi estatura lo alcance…” Pensé resignado. Eché la vista atrás para ver a los adultos. Ellos igual alcanzaban pero ¿sabrían hacerlo? Volví la vista y me fijé que en la escaleras rotas había una piedra que sobresalía.”Espera.. Puedo intentar enganchar la liana allí seguro que llego”. y lleno de determinación lancé la cuerda lo más fuerte posible y conseguí amarrarlo en la piedra. Tensé la liana y comencé a escalar con ella con soltura propia de alguien que vive en los bosques. Cuando llegué arriba dirigí mi mirada a aquellos adultos y al Skull Kid.

- Veo que han llegado hasta aquí y no todos los adultos tienen el honor de encontrarse en la Pradera Sagrada del Bosque. Ahora se encuentra en un sitio sagrado, la entrada al Templo del Bosque, donde están prohibidas cualquier confrontación. Mi amiga Haii y yo tenemos una misión que cumplir dentro del templo, son libres de seguirnos o no porque en realidad no les concierne lo que vayamos hacer. Igual no quieren enfrentarse a los innumerables peligros que dentro se encuentran.  Pero en todo caso, si siguieron la música de mi violín, será porque estaban destinados a venir. Si desean pueden acompañarme sino, váyanse de nuestro bosque y no vuelvan más. Me llamo Frido, y soy el capitán de esta brigada de rescate. Si quieren unirsenos deberán obedecerme, pues ustedes no son ni un poco conscientes de lo que nos enfrentaremos. Igual no salen vivos… - Acabé el largo parlamento con una sonrisa terrorífica. Asustar a aquella gente era propio de Skull Kids pero el derecho de hacer pequeñas bromas no se podía quitar a un niño.- Si son valientes y no les importa arriesgar el pellejo por una causa desconocida pero les aseguro que muy noble y heroica… ¡adelante!

Y sin esperar respuesta me di la vuelta y seguido de Haii y con Rondel sobre la cabeza me interné en el Templo del Bosque.

Crucé el pasillo de entrada y llegué a una pequeña explanada de hierba rodeada de paredes y al final una puerta, la cual cerraba el acceso al interior del edificio. Nada más entrar ya sentí como el mal había conquistado el Templo. No sabía con qué nos íbamos a encontrar. Avancé unos pasos pero me paré en seco al oír un aullido de lobo. Todo mi cuerpo se estremeció al ver como aparecían entre nosotros y la puerta tres grandes wolfos blancos, de estos que cuesta acabar con ellos. Me di la vuelta y observé como había gente de antes que se nos había unido.
- ¡Atención tropa! Esos wolfos nos impiden avanzar.- Me di la vuelta y apunté con el dedo índice a los wolfos.- ¡Acaben con ellos valientes soldados! - Intenté imitar la voz de los capitanes de la guardia real de Hyrule. Aquello realmente parecía un juego, solo que esta vez el juego podía ser de vida o muerte.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Haii el Vie Sep 20, 2013 5:10 pm

Spoiler:
Cambio de font, para evitar confusiones aviso sonrisa en negación (????)

Haii correspondió al abrazo de Frido, algo nerviosa todavía por lo de los bichos tan grandotes y feotes de ahí fuera. ¡Seguro que olían mal! Y... ¡fijo que les salían los pelos de la nariz! Pero no, no pensaba acercarse tanto a ellos como para comprobarlo... a no ser que ya se los hubiese ventilado, pensó, asintiendo mentalmente.

Pero, ¿qué pasaba? ¿De repente todos los mayores habían decidido ir de merienda al Bosque? Aquello animó a Haii algo, quien se atrevió a inclinarse a ambos lados a medidas que iba llegando gente, con la leve esperanza de que alguno trajese una cesta de merienda para hincharse a aquello que llamaban "pastel de chocolate" y que estaba taaaaaaaaaan rico. Se relamió, aunque lamentandose todavía de no ver ninguna cesta.

Cogió una liana, mientras examinaba a los recién llegados. Primero a la chica de poca ropa. Haii pensó en que tenía que decirle que se pusiese más ropa, o se acabaría resfriando. Luego llegó un Skull Kid. Al verlo llegar, no pudo evitar esconderse algo tras Frido, porque no le gistaban demasiado. Demasiado miedo le daban, y también parecían un poco muertitos. Decían que algunos eran Kokiri perdidos. Al recordar aquello, la expresión de Haii cambió a la de aceptación.

Llegó un ser que era azul, muy bonita, porque parecía chica. Llenó de agua a Frido, pero Haii sólo pudo reírse ante aquella peculiar escena, examinando con más detenimiento con sus ojos bicolores a la chica. Notó que algo se revolvía en su riñonera, y la abrió distraídamente, para dejar salir a Cojiro, quien se acomodó sobre su cabeza, gracias a su pequeño tamaño. Candela revoloteó algo alrededor de él antes de posarse sobre su plumaje. Ella decía que era muy suave. Haii hizo un mohín, ella nunca podría hacer eso... sin aplastar a Cojiro.

Llegó un tipo que tenía alas y pico, pero no era como Cojiro; es decir, no era un pajarito, sino un hombre. Se desplomó delante de ellos, y Frido le miró con preocupación; ella le devolvió la mirada, encogiéndose de hombros únicamente. ¿Qué quería que hiciese ella? ¡No era un hada curativa! Lo cual... le proporcionó una idea. Con una sonrisilla perversa, agarró de golpe a Candy, y se acercó al tipo, mientras la agitaba sobre él. Candela se revolvía, y le hacía cosquillas en los dedos, así que al final se acabó soltando, y Haii se resignó, cabizbaja, a una regañina... pero con una sonrisilla traviesa pintada en sus infantiles labios.

Candela le dijo que si nosequé, que si nosecuantos, cosas que Haii no consideraba importantes. Mientras iba llegando gente, y aunque Haii estaba dispuesta a esperar a que la regañina terminase para encargarse de todos los demás, al llegar el chico de las alas sus ojos se abrieron completamente y se abalanzó literalmente sobre él, más concretamente sobre sus alas, las cuales sobó y manoseó, totalmente hipnotizada.
¡QUÉ ALAS MÁS SUAVOSHAAAAAAAAAAAAAAAASH! –chilló, muy en plan fanática del chico, mientras se restregaba las suaves plumas por toda la cara.

Cuando Frido habló, no pudo evitar que un escalofrío le recorriese la espalda. Sí, conocía a Saria, ¡era querida por todos los Kokiri!, pero no le gustaba aquél matiz catastrófico con el que Frido pintaba todo aquello. Nada de nada. Y aun así lo siguió, cogiendo de la muñeca –por no hacerlo de las alas– al chico de las plumitas suavoshash. No pensaba dejar que se fuera tan rápidamente.

Cogió la liana que había usado anteriormente, y realizó lo que ya había hecho: agarró el bumerán al vegetal, lo lanzó hacia arriba y su forma de horquilla propició que se quedase enganchado en la rama del árbol en la que Frido no había podido enganchar su liana. Entonces tuvo que soltar al chico de las alas, pero le dirigió una mirada fulminante que decía claramente "O te vienes o te encontraré y produciré pesadillas por el resto de tu existencia", tras lo que se colgó de ella y comenzó a escalar, como buena Kokiri que se preciaba. 

Entró siguiendo a Frido, y vio los Wolfos. Cojiro se acomodó sobre su cabeza, y se le ocurrió algo. Con una sonrisa perversa, agarró a Cojiro tan de golpe que asustó al pobrecito, y lo lanzó contra los Wolfos, a la par que gritaba con todas sus fuerzas y se tiraba en plancha al suelo:
¡TODOS AL SUELOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Cojiro fue alcanzado por uno de los zarpazos de los monstruos, pero aunque era cobarde, funcionaba como todos los Cuccos; al momento, y no se sabe de dónde, comenzaron a entrar a mansalva Cuccos de todas partes; Cuccos por el techo, Cuccos por la puerta, y a Haii no le extrañaría que alguno saliese de debajo de las piedras. Como era de esperar, y liderados por Cojiro –ay, qué orgullosa de él se sentía Haii–, comenzaron a liquidarse entre todos a los Wolfos blancos.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Rondel el Dom Oct 20, 2013 6:51 am

-... Eh... ¿Hola? -Se quedó completamente solitario mientras llegaba más gente, muuuucha más gente y nadie había visto su entrada triunfal... ¿¡POR QUÉ!? Se quedó un rato pensativo hasta llegar a una conclusión- Oh, claro, tendría que haberme tirado al suelo como... eeeeh... Sir Pájaro. -Murmuró mirando hacia el Orni, quien había llamado la atención de muchos tras caer inconsciente.

Sentía que si toda aquella gente fueran Kologs, ya podrían cumplir hasta con el ritual del Árbol Deku. De repente volvió a la realidad tras escuchar que una voz familiar le llamaba por su nombre- ¿Eh? ¿Qué? -buscó con la mirada hasta situar al Kokiri agachado a su lado- ¡¡¡Frido!!! ¿Has visto mi entrada triunfal? ¡¡¡La he estado practicando desde hace meses y ahora no me he caído!!! -Exclamaba emocionado mientras daba pequeños saltitos, aunque pronto tuvo que quedarse quieto tras ser cogido por el Kokiri y colocado sobre su cabeza.

Vio como intentaba hacer no-sé-qué con la liana en un tronco que había salido de la nada según Rondel, aunque el Kokiri pronto cambió de idea y usó el resto de las escaleras de piedra no muy lejanas al árbol y empezó a escalar dejando al Kolog emocionado como si hubiera visto algún héroe. Ahora podía ver todo desde las alturas y sin necesidad de volar. Se mantenía de pie sobre la cabeza de Frido, pues por sus cortas extremidades se le hacía MUY difícil sentarse, pero bueno, esa era otra historia. Su amigo empezó a hablar con un tono muy distinto al habitual y solo por ese detalle, Rondel se distrajo y no se enteró de nada de lo que dijo, solo el "¡adelante!" final. ¿Eh? ¿Adelante qué? Intentó enterarse de algo mirando hacia lo que tenía enfrente, pero nada y de repente el Kokiri se dio la vuelta impidiendo que pudiera seguir mirando.

Entremos a un extraño lugar, con hierba por todas partes y en cierto modo aquel edificio no parecía ser muy nuevo, Rondel se quedaba boquiabierto con cualquier cosa que viera hasta que unos aullidos resonaran por todo el lugar. ESOS aullidos que petrificaron al pequeño ser de madera y luego le hicieron desesperarse y sentir un gran terror- ¿¡Wolfos!? ¿¡Qué hacen aquí esos Wolfos!? ¿¡Ésta es la casa de los Wolfos!? -De repente junto a sus gritos, o intentos de hablar más alto un grito mucho más exagerado dejó al Kolog en shock- ¿Eh? ¿Qué? ¿Al suelo? ¿Cuándo? ¿En qué parte del suel-? -De repente cayó de la cabeza del Kokiri, sin saber si fue porque se había movido demasiado por el nerviosismo o por si el Kokiri se había echado al suelo. Por lo menos había acatado con la primera orden y los Cuccos se encargaban de esos rivales. Vaya si eran fuertes las gallinas esas, habían salido de todas partes.

Oh, bien, ya se había calmado todo. El Kolog hizo todo para levantarse siempre con calma o volvería a caerse y situó su palito para cogerlo rápidamente y dirigirse hacia el Kokiri- ¿Qué es este lugar? -Preguntó con retraso, aunque seguramente lo suyo sería avanzar, tal vez solo estaban paseando.- Uuuuhmm... -Se quedó pensativo, caminando un poquito y dando círculos, parándose al lado de un Cucco mientras apoyaba uno de sus cortos brazos en sus plumas- ¡Ah, claro! Creo que este es el templo ese al cual el Árbol Deku nos dijo que no nos acercáramos porque era muy peligroso. -Comentó sin pensar demasiado, mientras que el Cucco que había aparecido antes de la nada le daba unos leves picotazos que casi ni notaba.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Invitado el Jue Oct 24, 2013 1:48 pm

Más y más gente llegaba, y lo malo era que la todos ellos eran adultos ¿Por qué tan de repente había tantos de ellos? Grim no tuvo más opción que hacerse a un lado y observar todo desde una distancia considerable; claro, también quería escuchar lo que decían. Atento, escuchaba el largo discurso de Kokiri, quien ya había subido a aquel lugar en lo alto. Después de aquello, los Kokiris, y un pedazo de tronco que se le hacía muy familiar, entraron por aquel lugar, dejando al resto de los adultos y a Grim con ellos. Claro que el Skull Kid no se iba a quedar en aquel lugar, y menos si se iba a perder lo que fuera que hubiera en aquel lugar.

Con un gran salto característico de su raza, llegó a donde estaba esa parte de escalera, entrando para toparse con los dos Kokiris frente a tres grandes Wolfos blancos. Los animales no tardaron en lanzarse al ataque pero fueron interceptados por miles de Cuccos que prácticamente salieron de la nada. Era demasiado tarde como para agacharse, por lo que su última salida fue saltar hacia la pared llena de hiedra que tenía más cerca, allí aguardó hasta que todo estuvo más tranquilo. Al bajar sintió nuevamente como su candil se zarandeaba; la llama estaba inquieta, señalando a cada rato lo que parecía ser la entrada a aquel templo.

— Mmmm…— exclamó mientras apuntaba su candil hacia la puerta, observando como la flama se movía. Ignorando al resto se dirigió a la puerta notando que ésta tenía un candado que impedía el paso, por lo visto no fue suficiente el derrotar a los Wolfos. Debía haber una llave, quizá alguno de los Wolfos la tenía y debía estar entre tanto Cucco. Pero no había tiempo de buscarla de esa forma. Sin embargo, la llama le señaló hacia arriba, más en específico a un árbol que estaba cerca de aquella puerta. Grim volvió a escalar por la pared de hiedra, llegando a donde parecía ser la copa del árbol, sólo que sin tantas hojas.

Allí estaba un pequeño cofre con varias enredaderas en él. Grim lo abrió, descubriendo una llave pequeña, quizá la de la entrada. Nuevamente bajó, quedando justo frente a aquel grupo, extendiéndoles la llave que había encontrado. — Les ayudaré.— comentó sin decir nada más. Ayudar no era exactamente lo que quería hacer, pero deseaba entrar a ese templo y la forma más segura de hacerlo era en grupo.
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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Frido el Sáb Oct 26, 2013 3:54 am

Ciertamente era una contrariedad que aparecieran aquellos wolfos, de un tamaño más que considerable, nada más ingresar en el Templo. Pensaba que las fuerzas impregnadas del mal no se habían expandido mucho por el templo y se encontraban en el interior del lugar. Pero la presencia de aquellos animales a la entrada certificaban mis sospechas más temidas: el Templo del Bosque estaba infestado de criaturas malignas, lo cual aumentaba considerablemente la dificultad de aquella misión. Me mordí el labio, claro signo de preocupación. Teníamos que darnos prisa para salvar a Saria.

Nada más gritó Haii aquella advertencia de que todos al suelo me agaché y me tumbé en el suelo, cubriendo a Armonike bajo la palma de mi mano. También vi como Rondel cayó de mi cabeza y también se tumaba como una hoja caída de un árbol sobre el suelo. Los cuccos dirgidos por Cojiro, la mascota que Haii encontró ese día en la ciudadela, atacaron a los wolfos por todas direcciones, acabando al final con ellos. ¡Era increíble como aquellas aves plumíferas salían! Comparado con aquella vez, en la que conocí a Haii en la ciudadela, aquellos cuccos si que eran buenos.

Cuando ya los cuccos se fueron como habían venido, misteriosamente de la nada, y ya no quedaba rastro de los wolfos me levanté del suelo, sacudiéndome la ropa mojada y observé alrededor. Al parecer ninguno de mis compañeros había sufrido ninguna herida grave y estaban en perfectas condiciones.
- ¡Eh!¡Eh!¡Fuera!¡Fuera! - Moví las manos espantando al cucco que se había afanado en dar picotazos al cuerpecito de Rondel. Ayudé al pequeño kolog a ponerse en pie y sonreí a la kokiri.- ¡Vaya Haii!¡Nunca pensé que Cojiro nos sería tan útil!¡Ni que fuera tan fuerte! - Acabé diciendo con voz emocionada.

Me fijé que el silencioso Skull Kid también se había recuperado rápidamente y no perdía el tiempo. Observé sorprendido como se había puesto a subir por unas enredaderas hasta lo alto de una rama y luego bajó de allí. Se acercó a nosotros y nos tendió la llave, junto al deseo de querer ayudarnos. ¡Y yo que pensaba que los Skull Kid solo servían para gastar las bromas más pesadas a los adultos! Aunque silencioso, pues no hablaba mucho, no parecía malo.- ¡Gracias!.- Cogí la llave, supuse que servía para abrir la puerta que guardaban los wolfos. Y así era. Metí la llave en la cerradura y con un giro de muñeca y un empujoncito la puerta se abrió. Intenté sacar la llave pero se había quedado atascada, asi que decidí dejarla ahí.

Cogí aire y me giré a los miembros de nuestro grupo. Al parecer ningún adulto nos había seguido hasta el interior del Templo. ¡Qué cobardes! En verdad a cualquiera podría parecerle indignante que las personas mayores dejaran entrar a un lugar peligrosa a unos niños. Sin embargo, mi sonrisa no se borró. Desde un principio tampoco había contado con ellos. Haii, Rondel, el Skull Kid y yo nos sobrábamos.  
- Me llamo Frido, y estos son Haii y Rondel.- Dije señalando a cada uno respectivamente.- Si vas a ayudarnos, nos gustaría saber tu nombre. ¿Por que supongo que tengas nombre, no? - Le dije al Skull Kid.

Tras esto me dirigí a los demás:
- Bien, ¡ya hemos superado la segunda prueba! Ahora sí que sí empieza nuestra aventura a través del Templo del Bosque. Puede que seamos pocos y no parezcamos fuertes… ¡pero sí que los somos! Así que ahora nos adentraremos en lo más profundo de este Templo. ¿Preparados, tropa? - Y dicho esto me giré y adentré por el pasillo que había detrás de la puerta que acababa de abrir. Mientras caminábamos por este pasillo escuché un espeluznante grito que hizo que me recorriera un escalofrío desproporcionado por la espalda. ¿¡Qué había sido eso?! Llegamos al final del pasillo que tampoco era muy largo y con sumo cuidado abrí la puerta, con la mano temblando por el miedo que mi cuerpo tenía tras ese terrorífico sonido.

Pasé por la puerta con los demás siguiéndome y me quedé helado. En la sala central del templo donde se suponía que se accedía directamente a la zona más profunda por un elevador mágico había dos poes, grandes. Muy grandes. Ambos bailaban una especie de extraña danza y como colofón final del baile robaron cada uno dos llamas de colores, pues cada uno llevaba un candelabro con dos velas. El elevador se bajo, impidiéndonos el paso al nivel inferior del templo. Luego los poes se marcharon por dos puertas. Uno a la puerta más alejada del frente y otro a una puerta lateral. Respiré varias veces para reponer de los temblores producidos por el miedo y ya comprobando con la mirada que no había más criatura maligna, suspiré y me adelanté unos pasos. Me giré hacia mis compañeros.
- Bien, ya hemos visto lo que ha pasado y solo se me ocurre una cosa para avanzar al nivel inferior del Templo. Tenemos que derrotar a aquellos poes para que vuelvan las llamas a su sitio. Siendo esto, tenemos dos opciones: ir todos juntos y encargarnos de ellos uno a uno; o separarnos en dos grupos y encargarnos cada grupo de uno. ¿Qué decís?

Off:
Bueno, bueno. Como he posteado yo, hemos comenzado otra ronda. Los que no postearon tienen la oportunidad de hacerlo e incorporarse. A partir de ahora, creo que lo mejor es que no haya un orden de posteo, puesto que sino atrasamos. Asi que encuanto puedan postear, ¡posteen! Cada vez que postee yo se comenzará otra ronda, como antes. ¡Suerte y que se diviertan en esta misión! Y cualquier duda no dudéis en preguntar ~
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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Haii el Dom Oct 27, 2013 6:35 am

Por suerte, todos los allí presentes habían seguido el "consejo" de tirarse al suelo, y por tanto parecía que nadie había sufrido grandes daños... menos los Wolfos, que desaparecieron en una nube violeta. Haii se acercó a donde Cojiro reposaba, respirando agitadamente, y lo abrazó con dulzura, acariciándolo suavemente con una mano. Lo había hecho realmente bien, el pajarillo.

Entonces escuchó una voz que se le hacía familiar. Giró la cabeza de golpe, buscando con la mirada la fuente de la voz, hasta encontrar a un pequeño Kolog que no había visto hasta el momento y que ya había conocido una vez, en un tour por el bosque. Sonriente, se acercó dando saltitos, y lo miró de cerca, mientras le tendía el dedo como para estrecharle la mano:
¡Rondelitoooo! ¡Qué alegría verte!

Sonrió felizmente, y volvió la mirada hacia el Skull Kid, inspeccionándolo con curiosidad, mientras respondía a Frido:
¡A que sí! Para que luego digan que los Cuccos son una plaga... Cojiro es fuerte, si sabes "animarlo" –comentó despreocupadamente, tras lo que se coló de las primeras dentro del Templo.

Aquello estaba oscuro, Haii no tenía a quién agarrarse y espachurrarle el brazo, aunque por suerte Candy entendió sus miedos y se colocó al lado de su cabeza, emitiendo destellos suaves y cálidos. Y a pesar de todo la niña no se calmaba. La gota que colmó el vaso fueron esos Poes, al verlos la Kokiri no pudo evitar soltar un gritito de absoluto temor y agacharse, para esconder su cabeza bajo sus brazos. Al cabo de un momento abrió el ojo marrón, parecía que aquellos seres se habían ido. Suspiró, visiblemente aliviada, y se incorporó, mientras Cojiro le picoteaba la pantorrilla para que le dejase subir, a pesar de aquello la niña no le hizo el menor caso.

Frido comentó que debían vencerles; Haii reprimió otro escalofrío, pero al no estar presentes ambos entes fantasmales, la valentía había vuelto a ella, y dijo en un tono algo alto, para que todos le escuchasen sin duda:
¡Separados mejor! Yo tiro por ése lado, quien quiera me sigue y quien no que tire para el otro. Pero como me dejéis sola... –a sus palabras acompañó una escalofriante mirada bicolor que hizo pasear sobre todos los presentes, como dejando claro que ella misma pondría a los Poes en su contra.

Una vez hecho ésto, y con una actitud contraria a cualquier amenaza que hubiera proferido antes, se dirigió dando alegres saltitos hacia la puerta que quedaba en línea recta a la entrada y por la que había visto entrar a un Poe. La abrió de una patada, y entró, seguida de Cojiro y Candela, la cual se demoró unos instantes agitándose delante de la puerta y mirando a los allí presentes, con cara de "Por favor, que alguien cuide de ésta loca". Tras aquello, se coló junto a Haii y Cojiro.

Los tres recorrieron un pasillo y lograron llegar a una sala circular, de la que aparecieron de la nada dos Stalfos. La niña se quedó parada mirándolos, sin niguna expresión aparente pero con una cara más blanca que los huesos de aquellos dos. Candela se agitó nerviosamente sobre ellos, temerosa ante lo que le pudieran hacer a su protegida, pero Haii seguía hechizada por un conjuro del que salió en cuanto Cojiro le dio un picotazo en la cabeza. La niña retrocedió instintivamente, pegándose a la pared, y deseando no haber entrado. Como no viniese alguien del grupo y le ayudase, sí que se iba a vengar de ellos por toda la eternidad.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Rondel el Lun Oct 28, 2013 4:46 pm

Durante un laaaargo rato se quedó embobado mirando como el Skull Kid iba subiendo por las enredaderas de la pared, quedando como alguien realmente increíble a ojos de Rondel. En cuanto Frido espantó al Cucco que seguía picoteando levemente como afición al Kolog, Rondel volvió en sí- Ah, no, ¡si no hace daño! -dijo con los ánimos de siempre, dando pequeños saltitos para llegar al lado del Cucco que había quedado.
-¡¡Me llamo Rondel!! ¿Y tú? -dijo, extendiendo su bracito de madera hacia el ser emplumado, el cual ladeó rápidamente la cabeza hacia un lado y empezó a dar pasitos cerca de Rondel.

-¡¡¡Huala, una llave!!! ¿Por qué estaba arriba? -Se preguntó mientras veía como el Skull Kid que se le hacía familiar se la entregó a Frido. Parecía que estaría con amistades que ya conocía.
Junto al Cucco que se había antojado de picotear al Kolog, se mantenía junto a todos los demás mientras Frido abría la puerta con la llave pequeña y una emoción le invadió, aunque al ver lo que les esperaba tras la puerta, se quedó quieto, posicionándose detrás de todos. Si por alguna vez no se despistara y recordara lo que el Árbol Deku decía, no estaría eternamente metiéndose en peligros. Se agarró al Cucco, como si la vida le fuese en ello y sin alejarse de él siguió a su amigos para ver la peor escena que podría haber imaginado, cayendo al instante de culo.
-Fa-fa-fa... fa-¡¡¡FANTASMAS BAILARINES!!! -Sin levantarse, se tumbó al suelo, dando varias vueltas de lado y acabar detrás del animal emplumado para intentar levantarse.

-¿Se-separarnos...? Yo creo que eso sería peor... Tal vez esos fantasmas coman Kologs... o los quemen con esas llamas... -Le entraban escalofríos con tan solo imaginarlo, pero como si la pesadilla se hiciera realidad, Haii escogió el plan de separarse ¿¡POR QUÉ!? ¿Y ahora qué haría? Miró hacia el Cucco e intento cambiar de pensamientos. Alzando su palo para que las hélices/hojas de éste giraran o al menos lo intentaran, dio un salto lo más alto posible para aterrizar encima del Cucco, aunque el poco aire que pasaba por el interior del templo le había dificultado el movimiento.

Acabó sentado, maravillado por las vistas hasta que al Cucco le dio por salir corriendo como un desquiciado, casi tirando a Rondel quien hacía todo lo posible para no caerse. El animal se dirigió directamente hacia la puerta en donde había entrado la chica Kokiri para repentinamente tropezar con su propia pata y comenzar a rodar a una desmesurada velocidad, tirando a Rondel hacia otro lado hasta pararse al chocar contra la pierna huesuda de algo y se cayeran muchos huesos encima y lo mismo con el Cucco, aunque al menos éste logró esquivar lo que fuera que se cayera y ya estaba paseando, mirando hacia el suelo como si estuviera buscando cualquier cosa.

Rondel intentó levantarse como podía, para avistar a la Kokiri pegada a la pared- ¡¡Hola, Haii!! ¡¡No sé contra qué he chocado pero-...!! -Empezó a fijarse en lo que le rodeaba- Hue-¡¡¡huesos!!! ¡¡¡Haii, he matado a alguien!!! -Exclamó horrorizado mientras temblaba, saliendo entre tropezones de entre los huesos esparramados del Stalfo.- ¿¡Ahora qué le diré al Árbol Deku!? -Hacía gesto de intentar llevar sus manos a su cabeza, pero tenía las extremidades tan cortas que ni le llegaban.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por AFTERNOISE el Lun Oct 28, 2013 9:44 pm

Despertó, con ciertas fuerzas recobradas, y grande fue su sorpresa al notar que ya no sentía sed, alguien lo había ayudado, pero ya nadie quedaba en el lugar,
todos se habían marchado. ¿Acaso era una reunión de niños traviesos?. No podía serlo, ya que los niños traviesos no cruzarian aquel laberinto lleno de Moblins solo para jugar y, porque ayudarían a un adulto desconocido si el asunto no fuera serio.

En fin, Afternoise se incorporó en aquel vacío sitio y comenzó a inspeccionarlo.
-¿Cuánto tiempo habrá pasado?¿Estarán demasiado lejos?- Eran las preguntas que se hacía, aunque había, de hecho, una certeza: habían subido a ese templo.

Batío sus alas para impulsar su salto, quedando de esta forma justo en frente de la entrada. Sin dudarlo se dirigió a su interior solo para ver un par de Wolfos tendidos. ¿Quién los batió?¿Los niños?, cada vez más preguntas, noto por el suelo varias plumas de cuccos. Debían haber sido ellos los que  los acabaron, pero, ¿de donde salieron?

Afternoise continuó la investigación observando aquí y allá, tratando de decifrar
el rumbo que tomó aquel grupo. Notó una puerta que aun tenía una llave, era evidente que por allí habían ido. ¿Estarían muy lejos?. No lo sabía pero continuaría con su marcha. Realmente quería alcanzarlos, algo había que lo llamaba.

Tras la puerta un pasillo se dejaba ver, desenfundó su espada, y caminó en guardia. Al cruzarlo, por fin encontró al grupo, aunque, solo a los más pequeños.

Justo en ese momento, vió como el pequeño Kolog, se elevaba con un trozito de rama para posarse en el lomo de un cucco que, enloquecido, corrió deprisa en dirección a la puerta de adelante donde cayó dando tumbos y tirando al pequeño. Más allá escuchó los gritos del pequeñito aunque muy bajos por su voz:
- ¡¡Hola, Haii!! ¡¡No sé contra qué he chocado pero-...!!
Hue-¡¡¡huesos!!! ¡¡¡Haii, he matado a alguien!!! -

Sin desperdiciar un instante, miró al Skull Kid y al Kokiri y guiado por un impulso corrió hacía la puerta para ver que tras ella había un Stalfos convertido en una pila de huesos y otro de pie desafiante, queriendo atacar. Afternoise atacó sin dudarlo partiendo a la mitad el craneo del Stalfo con su espada, dejando luego una segunda pila de huesos.
 
-¿Están Bien?, No deberían separarse del resto, ellos también podrían estar en problemas, y si bien veo su fortaleza, lo será mayor estando unidos.- Lanzó el discurso a la vez que enfundaba nuevamente su espada y continuó: -Por cierto mi nombre es Afternoise, perdonen la demora y gracias por ayudarme-
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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Invitado el Mar Oct 29, 2013 1:02 pm

— Soy Grim.— contestó ante la pregunta del Kokiri llamado Frido. Se volteó a ver al Kolog, no lo había notado hasta que lo presentaron y es que él ya lo conocía. Pero no hizo nada, ni le saludo ni le habló, no lo vio necesario. Al entrar a aquel templo, la llama en el candil del Skull Kid volvió a agitarse de la impaciencia, parecía ansiosa por llegar al centro del lugar. Solo fue cosa de pasar por un pasillo que fue como llegaron a una sala que parecía ser el centro, ahí estaban dos enormes Poes, casi iguales al que el Skull Kid había enfrentado. Los entes robaron las flamas de colores del lugar y desaparecieron.

Fue en ese momento en el que se propuso separarse o continuar en grupo, pero antes de tener una opinión por parte de todos, la otra Kokiri salió disparada con la idea que era más rápido separarse. Detrás de ella fue el pequeño ser de madera que curiosamente llegó veloz gracias a un Cucco que se había colado junto con ellos. Más sorpresas llegaron ante los únicos niños que quedaron en la sala central, al parecer un adulto se había dedicado a ir detrás de ellos, lo que al Skull Kid no le agradaba, no importaba que tanta fuerza podría tener y si sería de gran utilidad, lo de adulto no se lo quitaba nadie. Para su suerte, el adulto no les dedico más que la mirada y fue en dirección donde Rondel y Haii habían ido.

— Hay que ir…— dijo comenzando a caminar sin prisa hacia donde la mayoría se había retirado. — Es tonto separarse si por algo venimos en grupo.— el Skull Kid siguió todo recto por donde todos se habían ido para poder encontrarlos en una sala distinta donde habían varios huesos regados por el lugar. No le tomo importancia puesto que no era algo nuevo, él ya había visto a huesudos andar por los bosques. Se acercó un poco a donde estaba el grupo, sintiendo nuevamente el jaloneo de la llama en su candil. Tomo el artefacto en sus manos y lo puso a la altura de su vista para observar a la llama, esta le señaló en línea recta, ahí había una puerta.

— Por aquí.— el niño le indicó con su candil en alto como si iluminara el lugar, ya que al parecer era quien le guiaba al lugar donde los entes estaban, ya lo había hecho así una vez.
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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Frido el Vie Nov 22, 2013 3:03 pm

Posé mi mirada sobre todos y cada uno de los presentes. Sopesé en mi interior ambas posibilidades que planteé antes a los demás. Ciertamente no sabía por cuál opción decantarme. No me gustaba decidir esas cosas... Lo mejor sería dejárselo a los demás. Serían ellos quienes decidirían qué camino elegir.

Por suerte, el resto no era tan indeciso como yo, o más exactamente Haii. Con entusiasmo decidió ir por un lado sola. La miré con preocupación. ¡Pensaba ir sola sin que los demás decidiéramos nada. ¡Estaba loca! Pero apenas me dio tiempo a decir ninguna replica cuando ya partió. Pero afortunadamente no fue sola, sino que los demás la siguieron. Primero Rondel, montado en un cucco la siguió. Luego apareció uno de los adultos de antes, el orni. Pasó por delante de Grim y mío como una estrella fugaz en el firmamento y desapareció por la misma dirección que Haii y Rondel. Parpadeé sorprendido por la nueva aparición, pensé que ningún adulto de los de fuera nos iba a seguir. Miré a Grim.

- ¿Tú piensas que es mejor no separarnos? Bueno, puede ser pero... - Me interrumpí viendo como se alejaba también en la misma dirección. Eso era un Skull Kid con las ideas claras, sí señor. Suspiré. Ahora miré a Armonike el único compañero que se había quedado conmigo atrás.- ¿Seguimos a los demás o vamos por otro camino, Armonike? ¿Armonike? - Vi como el hada sin hacerme mucho caso se alejaba en la dirección donde había unos jarrones. Me acerqué a donde revoloteaba mi hada guardián y la pregunté que ocurría.

- ¡Acaso no lo ves!¡Aquí en este jarrón!.- Fue lo único que me dijo antes de meterse precipitadamente en el interior de un jarrón. Abrí los ojos sorprendido por tan repentina reacción y cogí la vasija y miré en el interior. Allí se encontraba junto a Armonike otra hada, solo que esta de un color rosado.- ¡Oh no! Tranquila ahora te saco de ahí... - Moví mi mano con lentitud y con suavidad y ayuda de Armonike cogí a la otro hada sobre la palma de mi mano  la saqué del jarrón. Posé la pieza de porcelana azul sobre el suelo y me quedé mirando a la hada.- ¿Estás bien? - La pregunté preocupado pero el hada siguió en absoluto silencio como si estuviera muerta. Pero no creo que ocurriera tal desgracia pues seguía caliente al tacto. Después me fijé en una de sus alas.- ¡Tienes un ala rota, por eso estabas ahí! Me llamo Frido y ella es mi hada guardián, Armonike. Ahora no puedo ayudarte a que te cures pero si nos acompañas, prometo que te procuraré curar después. Conozco una fuente de hadas curativas que no está muy lejos.
Sin embargo, el hada siguió en silencio. Miré a Armonike con súplica para que hiciera algo y ella reconociendo mi petición sin necesidad del habla se acercó a la otra hada y empezó a murmurar distintas cosas con ella que no llegué a entender bien. Después de la breve conversación Armonike se dirigió hacia a mí.
- Es un hada curativa. Dice que conoce un camino alternativo de donde han ido los demás que es por esa puerta.- Señaló una portezuela, algo más pequeña que la otra.- Cree que por ahí podemos llegar más rápido por lo menos donde está un poe.
- Está bien, en ese caso nos acompañará.- Me dirigí a la hada perdida.- No te preocupes pequeña. Nosotros te cuidaremos. Agárrate fuerte a mi hombro.- Y dicho esto la coloqué sobre mi hombro y Armonike la acompañó para cuidarla en nuestro trayecto atravesando el Templo.- Puede ser peligroso que vayamos nosotros tres solos pero creo que será mejor así. Pondremos peinar más zona en la búsqueda de los fantasmas.

Y dicho esto corrí en dirección a la puerta que Armonike me indicaba. La abrí y aparecí en la entrada de un pequeño jardín. Todo estaba silencioso. Observé en derredor. No aparecí ver nadie ni nada. Era un alivio, así sería todo mucho más rápido. Adelanté unos pasos bajando los tres escalones que me separaban de la hierba.
- ¡FRIDO CUIDADO!¡A TU DERECHA!
Como acto reflejo miré a la derecha y vi como una babosa DEku se abalanzaba sobre mí.y me lancé contra el lado contrario y hacia arriba, activando mi poder de volar, sin separarme más de dos metros del suelo. Miré anonadado como aparecían más babosas dekus y otro seres poseídos por fuerzas malignas dispuestos a acabar conmigo.- ¡Frido no te quedes parado!¡Reacciona! - Las palabras de mi hada hicieron efecto y salí disparado hacia arriba. Ahí por lo menos no me alcanzaría ningún monstruo. Pero ahora… ¿por dónde ir? Había más de una puerta. Miré indeciso a todas varias veces pero por suerte Armonike estaba ahí, y tenía la solución (para eso estaban las hadas guardianes, ¿no?). - Según nuestra nueva amiga es aquella puerta, la que está en la esquina entre dos paredes. ¡No te entretengas más!
- ¡Bien, a por ello! Dirígeme Armonike por las indicaciones que te dé nuestra compañera.

Volé en dirección a aquella puerta, la abrí y me colé por el pasillo, moviéndome a una gran velocidad, la máxima a la que me permitía ir mi capacidad de vuelo. Siguiendo las instrucciones de mi hada, a la cual se lo proporcionaba la otra,  fui por distintos pasillos, crucé un par de estancias; esquivando a todo monstruo que me pudiera encontrar sin pararme a entretenerme. Al final crucé una última puerta al llegar a una sala donde flotando estaba uno de los anteriores poes-roba-llamas con dos llamas en su candelabro. ¡Por fin, allí había uno! ¿Pero cómo derrotarlo? Quizás de esa manera…

Me elevé hasta su altura y me coloqué el violín en posición junto al arco. Apreté el extremo superior de una cuerda con un dedo de la mano izquierda y comencé a mover el arco arriba y abajo, produciendo música y a su vez insuflando algo de mi magia en ella. Levanté la vista para ver como el por se había quedado hipnotizado por la música y comenzaba a bailar al mismo son. ¡Funcionaba, funcionaba! Sonreí satisfecho.

Pero no fue el único en oír la música. Atravesando la puerta opuesta por la que yo entré a la sala apareció el segundo poe con su respectivo candelabro con sus respectivas llamas de colores. ¡Había conseguido atraer a los dos! La mano me empezó a temblar. Pensaba que podía vencer a uno sin mucha dificultad pero a dos a la vez no me sentía muy capacitado. Y más si cuando dejara de tocar la música no podría seguir aplacándolos. Una ráfaga de viento no sería suficiente para vencerlos. Ni uno ni dos, más con la poca corriente de aire que hacía por allí. El temblor de mia mano pasó factura. El instrumento produjo una sonido chirriante como una vieja roncosa chillando de terror. Paré de tocar por el error y alcé la mirada. ¡Yo que nunca me equivoco al tocar el violín, tenía que pasarme eso ahora! A los fantasmas claramente no les gustó este estrepitoso parón musical. Su cara de furia era palpable, parecía que tenían unas ganas locas de acabar con el músico chapucero que había producido tal desastroso acorde. Y no se hicieron esperar abalanzándose sobre mí. Con un gran subidón de adrenalina salí disparado a una puerta cercana que daba la casualidad que en ese instante se estaba abriendo. Pero tan rápido había salido en esa dirección que no pude frenar a tiempo y choqué contra la persona que iba en cabeza del grupo, quien abrió la puerta.
- ¡Auch, qué daño!

Edit:
Habilidad usada:

Sabio del Viento
Nivel 1. [Magia necesaria: 3] Gracias al poder que le confiere ser el Sabio del Viento, Frido es capaz de manejar el aire a voluntad, consistiendo en su nivel más básico en la utilización de ráfagas de aire para atacar o defenderse, y en la capacidad de volar durante un tiempo limitado, aproximádamente una hora.


Violín Mágico
Nivel 1. [Magia necesaria: 4] Cuando Frido toca su violín es capaz de de realizar pequeños efectos mágicos muy variados. Controlar objetos de pequeño tamaño durante un tiempo limitado o influir en la mente de los que están alrededor, provocando cambios emocionales con su música. También se sirve de la música para dormir a la gente.
(Efecto: la música mezclada con magia del violín causa el pequeño efecto de distraer la atención de los poes)


Última edición por Frido el Sáb Nov 23, 2013 12:23 pm, editado 1 vez


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Haii el Sáb Nov 23, 2013 11:12 am

Dicho en pocas palabras, en unos momentos habían entrado Rondel y Cojiro dejando hecho a uno de los Stalfos un montón de huesitos, y luego había entrado el Orni de antes, cargándose al restante. También había llegado el Skull Kid. Y parecía que todos se habían puesto de acuerdo para ponerse a quejarse de que era una tontería el haberse separado del grupo. Haii hinchó los mofletes, cerrando los puños y bajando los brazos, mientras murmuraba:
Bueno, tampoco hace falta que vayáis todos a por mí...

Entonces vio que faltaba Frido. Abrió la puerta que daba a la sala principal, pero no estaba ahí. ¿Era un nuevo juego de buscarlo? ¿Al escondite? Nah, imposible. Movió la cabeza negativamente, pensando en qué hacer, cuando de repente dejó de darle importancia al asunto, y echó a andar hacia delante, así sin más. No iba a preocuparse por algo que no estaba segura de que estuviese ocurriendo... seguro que el Kokiri estaba bien.

¡Esquiva ése monstruo! Anda, pega un salto. No te acerques a eso, parece peligroso. ¡Corre! Usa el tirachinas para abrir la puerta. ¡HAII, EL BUMERÁN! ¡AHORA, CORRE! Salta. Anda. Respira. Parpadea. Come. Bueno, vale, no es buen momento para comer. Cuidado con caerte. Guíate por mi luz. ¿Te están siguiendo los demás? Mira que si te pierdes no los podrás encontrar.

Haii entrecerró los ojos y bajó la cabeza, mientras gateaba por un pasillo excesivamente bajo. Llevaba demasiado rato escuchando al hada, ya casi ni podría aguantarla. Sí, estaba segura de que los demás le seguían, o al menos Cojiro con Rondel encima, parecía que le había cogido cariño. Pero el hada era inaguantable. Candy fue a abrir la boca, pero Haii le agarró con la mano, sujetándola fuerte, mientras seguía gateando con la libre, escuchando las quejas de su hada y soportando los mordiscos que ésta le propinaba, hasta que llegaron a una sala de tamaño apto para humanos y soltó al ser feérico, quien se alejó de su protegida para permanecer a salvo de agarrones, y comenzó a echarle la bronca desde ahí.

A Haii le bajó una gota de sudor frío por la frente, ¡lo que había que aguantar! Candy era una máquina de regañar, ni que viviera de ello. Bueno... en teoría sí que vivía, pero no le pagaban, aunque... ¡AAAAAGH! Imposible, aquél hada le sacaba de quicio a cualquiera, la niña no se veía capaz de pensar coherentemente con aquél bicho zumbando constantes sermones contra su persona. Se giró para asegurarse de que todos les seguían, obviando el sonido del violín quizá porque la regañina de Candela le había dejado medio sorda, y cuando hubo comprobado que en teoría nadie se había extraviado, abrió la puerta... chocándose contra Frido. El golpe le mandó de un culazo al suelo, y la niña se levantó, hecha una furia y sorprendentemente, colocando una voz escalofriantemente parecida a la de su hada al regañar cuando exclamó:
¡PERO FRIDO TEN MÁS CUIDADO! ¡NO SE DEBE IR CORRIENDO ASÍ POR UN TEMPLO, TAMPOCO SE DEBE IR DESAPARECIENDO ASÍ POR UN TEMPLO, ¡Y MENOS SE DEBE IR LUCHANDO ASÍ CONTRA POES EN UN TEMPLO!!

Súbitamente, la cara de Haii se volvió blanca como la harina, viendo cómo los Poes le miraban de una forma asesina, mientras comenzaban a acercarse de manera amenazadora. Sin embargo, el susurro de su hada guardián por fin fue algo que no tenía nada que ver con los sermones:
Usa la flauta.

Haii sonrió ampliamente, sacando el instrumento de su bolsa de bandolera, y acercándolo a sus labios. Comenzó a tocar una melodía que de improvisada lo tenía todo, y sin embargo, sus disonancias sonaban atractivas, y los saltos entre nota y nota mantenían tensión. Aquella pequeña melodía tuvo el poder de paralizar a los fantasmas, manteniéndolos embobados con la música tocada por la pequeña, y dándoles una oportunidad de oro al resto de integrantes para atacar a los Poes sin ser afectados por la magia –cosas chungas de las melodías chungas, Haii no quería saber por qué a sus compañeros no les hacía efecto la magia.

Habilidad usada:
Música mística nv 1, magia necesaria: 8


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Rondel el Sáb Nov 30, 2013 6:08 pm

Tras apartarse de los restos de huesos del Stalfo recién derrumbado (que ni sabía de qué eran y ni de dónde habían salido) por su estúpido accidente, se cayó, se levantó con esfuerzo, se tropezó con su otra pierna y si no fuera porque el Cucco azul quien se estaba pasando de repente por enfrente de Rondel, se habría caído otra vez. Miró hacia sus alrededores, no esperaba que aquel Templo fuera tan grande y tuviera tantas salas. Principalmente ya ni sabía ni por dónde había entrado. De nuevo con la ayuda de su palo, se alzó un poco para sentarse con cuidado sobre el lomo del Cucco.

Avanzaba justo detrás de la Kokiri, completamente asombrado tras ver cómo avanzaba por aquel peligroso lugar, ¿Y qué sabía hacer él? Nada, ni don musical tenía. Bueno, ahora sabía cabalgar sobre Cuccos. Gracias a su reducido tamaño, no tenía ni qué agacharse para pasar por el extraño pasillo con techo más bajado de lo normal, ¿A quién se le había ocurrido hacer un Templo tan deforme? En cuanto pasaron aquel pasillo, llegaron a una sala más normal.
— ¿No deberían de haber salido ya los fantasmas bailarines? — Se preguntó en voz alta, buscando a sus alrededores mientras se agarraba como podía a las plumas del Cucco, no quería acabar en el suelo de nuevo.

Miraba hacia la hada compañera de Haii, realmente se le veía como un hada muy atenta que daba muchos consejos, no sabía por qué la Kokiri estaba tan enfadada con ella. Si Rondel llegara a tener una hada a su lado, seguro que no se perdería... tanto. De repente sonidos extraños le llamaron la atención, aunque no llegaba ni a saber de qué eran ni de dónde provenían. — ¿Eh? ¿Eso es un Cucco pidiendo limosna? — Preguntó al escuchar el chirrido del violín, sin entender nada y mucho menos lo que recién había dicho. Y cuando menos se lo esperaba, se cayó. No Rondel, sino Haii. — ¿¡Eh!? ¡¡Ha-Haii, ¿Estás bien?!! — Tartamudeaba Rondel, completamente preocupado, imaginando que esa caída debía de doler mucho. Pensaba en ir a ayudar, pero la Kokiri se levantó rápidamente. Claro, ella no sufría por tener extremidades cortas.

— ¡¡¡FRIDO!!! — Exclamó con emoción al reencontrar al Kokiri, pensaba que se había perdido y que tardaría más en dar con los demás, aunque aquella no era la única sorpresa para Rondel. — ¡¡¡Los fantasmas bailadores también están aquí!!! ¡¡Hola!! ¡¡Me llamo Rondel!! — Exclamó, agitando los cortos brazos de arriba a abajo, esos Poes le habían asustado antes, pero no tenían por qué ser malos, eso pensaba hasta que vio las caras de pocos amigos que traían.

Repentinamente, Haii comenzó a tocar una flauta, era una hermosa melodía que dejaba embobados a los Poe y emocionaba a Rondel. — ¡¡¡Cierto, yo también puedo ayudar!!! — Dijo sin pensar demasiado, dejándose llevar por la emoción del momento, cogió con firmeza el palito, el cual era hueco por dentro y tenía varios agujeros, pareciéndose a una flauta, algo deforme, pero seguía siendo una flauta. Simplemente bastó con hacer sonar una nota para que lo dejara al instante. Con su pésimo don musical había hecho un sonido completamente escalofriante que parecía una mandrágora tras haber sido sacada de tierra o incluso peor, haciendo que los Poes se enfurecieran algo, ¡Ya había empeorado todo! Y en menos que cantara un Cucco, Cojiro con Rondel encima comenzó a corretear en círculos por toda sala, haciendo la más sabia elección: salir huyendo por patas. Aunque los Poes enfurecidos comenzaron a seguirlos.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por AFTERNOISE el Sáb Dic 07, 2013 7:46 pm

Aquella aparición en la sala donde se encontraba la niña y el kolog, pareció ser pertinente, pero había que seguir adelante. Entre tanto ajetreo el "lider" de aquella expedición había decidido tomar otro camino, lo cual, a su juicio ere imprudente. 

El camino siguió la preocupación de la niña por el kokiri de cabello amarillo. Guiada, en cierta forma por su hada y de forma veloz sorteaba los obstáculos de aquel templo sin dilación, dejándole de a ratos una carga al Orni como en el caso del monstruo que tuvo que batir, propinándole un golpe en la nuca con el canto de la empuñadura de su espada. Por fin llegaron a un sitio que parecía un callejón sin salida, al menos para el Orni, ya que la niña comenzó a escabullirse a gatas seguida velozmente por el jinete cucco, por un hueco en el que el Orni no cabría ni arrastrándose. Un rato había pasado en el que no podía hacer nada más que observar con atención su entorno a fin de encontrar un camino que lo condujera junto a los otros, pero no encontraba ninguna salida, de pronto vio que habían cuantro antorchas en aquel pasillo, tres de las cuales estaban encendidas. El Orni recordó rumores que contaban que algunos lugares estaban repletos de trampas y mecanismos de resguardo a fin de dificultar el avance de los invasores y decidió encender la cuarta antorcha y ver que pasaba. Sacó su arco y tomó una flecha de su carcaj, se paró detrás de una y observó hacia la antorcha apagada, repitió lo mismo en la segunda y meneó la cabeza, ya en la tercera su paciencia comenzaba a agotarse, la miró frunciendo el ceño y dió un par de pasos hacía atrás. Desde allí debería disparar y embeber la flecha en fuego como antes había visto a alguien hacerlo, pero el ángulo era muy cerrado, por lo que la posición contorsionada le resultaba fatigosa. Tensó el proyectil y disparó fallando el disparó que tras chocar con la pared termino de desintegrar la flecha. Un segundo intento no se hizo esperar, tomó aire, tensó la flecha, calculó la fuerza y el objetivo y disparó. Blanco perfecto, la antorcha comenzó a arder y a medida que la llama se avivaba la pared de enfrente comenzó a temblar, desapareciendo luego en el suelo como una cortina de arena. 

Tras aquella abertura ya había aparecido el niño rubio y la niña lo sermoneaba. Ya le había parecido escuchar a Afternoise un tenue sonido similar al de la entrada cuando estaba buscando la forma de reunirse con la niña y el kolog. Pero el problema no había concluido. Dos Poes seguían al kokiri por lo que la niña actuó rapidamente entonando una melodía paralizadora, conteniéndolos un instante, el cual el Orni decidió actuar, tomó su espada sin sacarla de su funda y se inclinó hacía el frente. De golpe el pequeño Kolog hizo sonar su palito, sacando a medias a los Poes de su trance. 

-¡Rayos!- pensó Afternoise, ya no sería facil liquidarlos, pero su ataque estaba dispuesto y esa oportunidad debía ser aprovechada. Entremezclándose con el aire*, como un cometa oscuro impactó contra el primero de los Poes sin darle tiempo de desvanecerse, haciendo su lampara volar a lo alto. Deteniéndose en seco y levantando un nube de polvo, se impulsó contra el segundo, pero el trance ya no estaba. Su espada lanzó chispas al chocar contra el candil y tras quedar del otro lado del espacio que ocupaba la, ahora, figura invisible se oyó una lúgubre carcajada seguida del metálico sonido del primer candil chocando contra el suelo y volviéndose solo esencia.

El candil del Poe restante comenzaba a girar acompañado por la carcajada. Afternoise esquivo tal ridículo ataque sin percatarse que en realidad era un treta para escapar, esfumándose en la nada.

El Orni se giró al grupo, pero solo contó tres: los Kokiris con sus respectivas hadas y una extra con el rubio y el Kolog sobre el Cucco. Su frustración por no tenerlos a todos a salvo se transformó en frustración. Levantó al "lider" del suelo bruscamente y lo dejó en pie mirándolo fijamente a los ojos con sus cejas a punto de desaparecer enroscadas en sus ojos.

-¡¿Así comandas un grupo?!. ¡¿No te das cuenta que dependen de tus decisiones?!. Por si no lo has notado hemos perdido al Skull Kid.


HABILIDAD EMPLEADA:
Flujo [Alineación: Valor] [Magia: Elemental]
 Nivel 1: Magia Necesaria: 8. Los movimientos y coordinación adquiridos por el personaje lo hacen tener una capacidad extraordinaria para las destrezas atléticas, como esquivar, correr y saltar. Por desgracia este uso de habilidad hace al personaje propenso a recibir un mayor daño de ser alcanzado o de fallar la proeza.
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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Frido el Dom Dic 08, 2013 7:05 am

La cabeza me dolía a horrores por el golpe. Me sentía algo mareado y mi percepción sensorial no estaba bien calibrada, aunque poco a poco se recuperaba. Sin embargo, no me dieron mucho tiempo para ello. Levanté la vista desorientada hacia Haii que tenía una cara furiosa y no esperó a regañarme. Me parece que había chocado contra ella... Escuché su regaño con cara de fastidio. ¡Acaso se había transformado en hada guardián! Gritaba más que Armonike cuando se enfadaba. Mi cara se puso algo rojo de vergüenza, en parte tenía razón. ¡Pero fueron ellos los que se fueron por libre!

Ambos poes se nos acercaron en ese lapso de tiempo, y no precisamente con buenas intenciones. Todo el color se me fue. Seguro que ahora estaban enfadados por el estropicio que causé.
Afortunadamente el hada de Haii reaccionó y la kokiri siguió sus instrucciones, tocando una dulce melodía con su flauta que calmó a los poes y volvieron a verse encantados y distraídos sin hacernos mucho caso. El orni quiso aprovechar esta oportunidad y preparó el ataque con su espada con objetivo uno de los poes. ¡Pero no todo iba a ser tan fácil! Rondel en su ilusión por contribuir a la lucha intentó tocar música pero la disonancia respecto a la de Haii fue tan fuerte que me tuve que tapar los oídos. Aquel sonido incrementó mi dolor de cabeza y tampoco gustó a los poes que salieron del encantamiento, pero el orni no se distrajo y acabó con uno de ellos. Por mala suerte nuestra, el otro poe se escapó.

Me levanté. Había recuperado la correcta percepción de los sentidos y ahora teníamos que avanzar más por el templo buscando al otro poe. Iba a dar un paso cuando sin verlo venir el orni me alzó acercándome a él. Y luego empezó a regañarme por mi conducta. ¿Pero qué le pasaba a la gente? Así me agradecían que hubiera reunido a los poes en un lugar. Sin embargo, no perdí la sonrisa plácida.
- ¿No crees que eso que dices es un poco injusto recriminarme? Cada uno avanzó como quiso y sin contar con mi opinión. ¡Más agradecido que enfadado tenías que estar, yo fui quien reunió a los poes en la misma sala para que nos pudiéramos deshacer de ellos rápido! No sé dónde se metió el Skull Kid... quizá huyó sin que os dierais cuenta, quizá se extravió, quizás siguió la senda que le marcó el viento... tú estabas con él. Tú sabrás cuando os dejó de seguir.- Dije con voz cantarina. Y no añadí más creo que no hacía falta.

Observé, sin embargo, que detrás del orni se materializaba algo, una masa se volvía consistente. Entorné los ojos. ¡Era el otro poe!¡No había huido sino que se escondía! Con su candelabro se dirigía directo a dar un buen golpe contra la nuca del plumífero.
- ¡Cuidado! - Grité a la vez que me impulsaba con mi magia que no había perdido aún su efecto. Me apoyé con las dos manos sobre la cabeza del adulto para pasarle de un salto por encima y quedé flotendo en frente del poe con los demás a mi espalda. Esta vez no vacilé y armado de valor concentré energía mágica en mi mano. Dibujé una línea materializándose a la vez una ráfaga de viento que iba directa hacia el candelabro del poe. El fantasma no reaccionó al tiempo y el impulso del choque hizo que soltara el candelabro. Los ojos del poe mostraron una expresión de angustia y preocupación por la pérdida del objeto al que fue rápidamente a recuperar. Aproveché ese momento en el que el poe bajó la guardia y lancé otras dos ráfagas cortantes de viento seguidamente que le atravesaron y acabaron con su existencia, desapareciendo en volutas de humo. El candelabro desapareció después, quedando el poe derrotado. Suspiré de alivio. Me giré para dirigirme a los demás.
- Derrotados ahora los poes debemos de volver a la sala central. Venga, no nos entretengamos que ya me aburre estar aquí. ¿No os ocurre lo mismo? - Recogí mi violín del suelo y después cogi a Rondel poniéndole otra vez encima de mi cabeza.- Agárrate fuerte. - Con la mano que no sostenía el violín y el arco agarré a Haii de una de las suyas y tiré de ella.- Vamos Haii, Saria espera a que la rescatemos, ya nos hemos entretenido bastante.- Y dicho esto caminé con paso decidido por el pasillo por donde habían aparecido ellos al entrar en la sala, recorriendo el mismo camino. Cada vez faltaba menos para rescatar a Saria y salir de aquel edificio tan claustrofóbico y sentir la caricia del viento en el exterior.

Atribución utilizada:

Sabio del Viento: [Poder | Magia: Elemental]
Nivel 1. [Magia necesaria: 3] Gracias al poder que le confiere ser el Sabio del Viento, Frido es capaz de manejar el aire a voluntad, consistiendo en su nivel más básico en la utilización de ráfagas de aire para atacar o defenderse, y en la capacidad de volar durante un tiempo limitado, aproximádamente una hora.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Rondel el Miér Dic 25, 2013 6:48 pm

¿Qué había hecho? Tras haber estado huyendo por la misma sala junto al Cucco azul, los demás se encargaron de uno de los Poe, pero el otro desapareció como por arte de magia. El Cucco iba directo a chocarse contra una pared, ante lo cual reaccionó a tiempo y paró repentinamente. Lo suficiente rápido para que el Kolog sin esperarse aquello perdiera completamente el equilibrio y agarre al animal y cayera, chocándose de bruces contra la pared, cayendo seguidamente al suelo.

Con la mirada baja, se levantó sin demasiada motivación, se sentía completamente inútil y culpable de que hubiera sido más difícil derrotar aquellos Poe, es más, uno se había hasta salvado. Siempre que intentaba ayudar lograba el efecto contrario.— Yo... —Intentó al menos soltar alguna disculpa, pero se asustó cuando de repente volvió a aparecer el otro Poe y Frido se encargaba de él. Todos habían hecho algo para aquella misión, pero ¿él?

La preocupación le había invadido por completo. Tenían que rescatar a alguien y sentía que no hacía más que molestar. Sentía que debía hacer algo, pero temía fallar de nuevo y complicarlo todo. Repentinamente Frido lo cogió de nuevo, sacando al Kolog de sus pensamientos y acabar sentado sobre su cabeza. Definitivamente ¡tendía que haber algo que pudiera hacer! Pero aunque lo hubiera, seguía con un gran resentimiento y la preocupación no dejaba de hacerle mella.

— Esto... yo... —volvió a tratar de hablar, con suma preocupación hacia todos— Lo-lo siento. De verdad que quería ayudar, pero no dejo de estorbar... —explicó con tristeza— Pe-pero, cualquier cosa en la que pueda ayudar sin fallar, no dudéis en confiar en mí, ¡me esforzaré en todo lo que haga! —Esperaba que al menos llegaran a verle alguna utilidad, no quería salir de ahí con tan solo haber fallado a todos. Pero una cosa era segura, no volvería a intentar tocar música... dentro de aquel templo. En más partes estaba claro que seguiría, practicar nunca estaba de más, aunque no consiguiera logros.

Miró hacia sus alrededores, intentando pensar en algo para recordar que habían discutido antes sobre que el Skull Kid había desaparecido, otra cosa que le preocupaba, ¿dónde estaría? Dudaba que le hubiera pasado algo, se le veía bastante apañado. Tal vez hasta se habría adelantado.
Volviendo a la sala principal, las llamas ya habían vuelto a su lugar, llamando absolutamente toda la posible atención del Kolog y sacarle otros posibles pensamientos.— ¡¡Ya están esas llamas de vuelta!! —exclamó con emoción, parándose de pie sobre la cabeza de Frido con inquietud. Ahora aquel elevador se movería de nuevo, cosa que pillaría por sorpresa al Kolog al no entender de aquellos extraños artefactos. Ya estaban cada vez más cerca del objetivo, ahora Rondel haría cualquier cosa por llegar a ser de ayuda, o al menos eso tenía en mente.


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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por AFTERNOISE el Jue Dic 26, 2013 7:05 pm

El segundo Poe fue abatido por el niño peliamarillo sin mayores complicaciones. Un poco de alegría había invadido al grupo por haber concretado parte de la misión, aunque el pequeño Kolog tenía cierto dejo de frustración en su mirada, luego sus palabras denotaron su decepción por no haber sido de ayuda.
Por su parte el kokiri, pretendía ser mas fuerte de lo que realmente era y si no fuera por ese aire de superioridad le hubiera encantado aconsejarlo acerca de lo bueno que sería como líder si la soberbia no le ganara. Y la niña, bueno, eran evidentes sus dotes de guerrera, aunque su escasa edad denotaba inexperiencia y falta de planificación, errores corregibles pero que podrían resultar fatales. Mientras se dirigían a la sala principal Afternoise se le acercó y dijo:

-Haii verdad?, eres una estupenda guerrera, procura seguir tu entrenamiento y llegarás lejos, quizás seas una leyenda entre los tuyos -Una sonrisa se esbozó en el rostro del Orni tras decir estas palabras y continuó -si me permites quisiera pedirte un favor, veo que conoces a ese pequeño kolog, sabes? sería estupendo si pudieras proporcionarle un poco de tu conocimiento para que no se frustre por creerse inútil.

Dicho esto enfiló hacia adelante, pero algo lo detuvo, un sonido leve, lento, ya en algún momento lo había escuchado. Eran pasos, uno se arrastraba, el otro a medias, pero era más firme, y por último un tercer sonido pesado y metálico contra el suelo seguía esos dos pasos. Ya estaban cerca, y al parecer nadie más que él lo había notado, posó su mano en el hombro del Kokiri y susurró -Escucha y ten cuidado -Luego volteo hacia la niña y poniendo el indice en su boca expresó que debía guardar silencio. Lentamente se dirigió por el pasillo hasta la puerta,  con la espalda contra la pared dio un rápido vistazo. No podía ser peor, un Iron Knuckle poco frecuente, con una armadura más ligera, con una espada a dos manos en vez de hacha y con un caminar lento y pausado. 

Las gemas del Orni se encendieron, sus ojos brillaron, volteó mientras pronunciaba en voz baja y desenfundaba su arma -Iron Knuckle -Su expresión era tan sombría como aterradora, un aura lúgubre parecía oscurecer todo y su oscuridad era casi como la de su oponente, concluyó -No hagan nada estúpido y déjenmelo a mí-

Veloz y sin dar tiempo a respuesta corrió hacía su oponente, agazapándose a unos pasos dio un salto sobre él y lanzó su primer ataque, tratando de acabarlo de una sola vez, solo que su gran espada se interpuso. El choque de aceros detuvo congelada la escena unos instantes y con la pesadez de su arma arrojó a Afternoise hacía un lado. Con un ademán de destreza rayó el suelo con sus pies hasta detenerse y con ese mismo impulso saltó como un cometa*, con sus manos abrazando su cuerpo se enroscaba en el camino hacia su rival, para soltar el ataque, que esta vez fue más rápido que la defensa. El hombro de su oponente había quedado ya descubierto y parte del yelmo rasgado. El Orni quedó del otro lado. Ambos de espaldas estaban, pero el joven sabía que su misión no había concluido, velozmente giró mientras desplegaba su ala izquierda**, solo para notar que un ataque iba a su encuentro. Un movimiento del ala generó una figura abstracta que parecía tener volumen y con ella el ataque falló, el arma del Iron Knucle se había incrustado en el suelo, justo en frente del Orni, que plegaba su ala para potencia un ataque que terminó de destruir el yelmo de su oponente. Con cierto regocijo pensó que el trabajo estaba hecho y descuidó su guardia, en menos lo que transcurre un segundo el mandoble del oponente dio con la hoja en plano en el costado derecho de Afternoise haciéndolo caer de bruces a un costado de la sala. Su intento por reincorporarse fallaba a cada instante. De rodillas y con una mano en el suelo y la otra tomándose el torso veía como el paso implacable del enemigo se acercaba a él para darle fin. Otro intento por incorporarse concluyó en su vista nublada y un charco rojo justo debajo de su mirada, un par de costillas estaban rotas. ¿Sería acaso ese su final o algún milagro obraría el destino?. Miró al Iron Knuckle solo para ver que alzaba sobre si su pesada hoja. Las gemas brillaron mientras los ojos del Orni se cerraban temiendo ya su fin. Un golpe seco a un costado lo despertó del trance. El milagro había ocurrido, el ataque había fallado quedando su espada partida por la contundencia. Con su último hálito de existencia rebano el horizonte a la altura de la cintura del enemigo partiéndolo por la mitad y haciéndolo caer sobre su propia espalda. para luego caerse sobre el y perder el conocimiento.

* primera habilidad utilizada:
 Flujo [Alineación: Valor] [Magia: Elemental]
 Nivel 1: Magia Necesaria: 8. Los movimientos y coordinación adquiridos por el personaje lo hacen tener una capacidad extraordinaria para las destrezas atléticas, como esquivar, correr y saltar. Por desgracia este uso de habilidad hace al personaje propenso a recibir un mayor daño de ser alcanzado o de fallar la proeza.

** segunda habilidad utilizada:
Desplegar [Alineación: Valor]
 El personaje es capaz de desplegar solo un ala a fin de permitirle usar armas estando en el suelo, este ala puede usarse como elemento distractorio dadas las formas curvas y onduladas en las mismas que restan al oponente concentración haciéndolo mas propenso a ataques de indole cuerpo a cuerpo. Su desventaja es que resta capacidad de reacción al pj y solo puede ser utilizada en el suelo.


off:
disculpen los horrores ortográficos, el tiempo me falta ^_^
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Re: La Gran Brigada de Rescate: En el Templo del Bosque

Mensaje por Frido el Sáb Dic 28, 2013 7:58 am

Frido aumentó un poco el paso, deseoso de cruzar ese último pasillo para llegar a la sala principal eje del templo. Levantó la vista al escuchar las palabras de Rondel.
- No te preocupes Rondel. ¡Ya nos ayudas con tu presencia y ánimo!¡Esta misión no sería tan divertida sin ti. - Dijo el niño para darle ánimos el pequeño kolog. Esbozó una sonrisa cansina y apretó un poco la mano de Haii más para transmitirle apoyo a ella para darse fuerza de voluntad así mismo. Estar en un sitio tan cerrado y en penumbra como aquel tanto el tiempo, con el añadido del uso de magia le cansaba y le exasperaba. Deseaba irse de allí. Deseaba rescatar a Saria y que todo aquello acabara.

Al final llegaron al "salón principal" de aquella mansión que era el Templo del Bosque. Exhaló un suspiro de alivio y con determinación se dirigió al elevador que ya debería de funcionar, pues como bien había dicho Rondel las llamas habían vuelto a su sitio.
- ¡Muy bien tropa!¡Cojamos ese elevador! - Y dicho y hecho Frido tiró de todos, incluido el orni, para bajar por el ascensor. El aparato funcionó y bajaron al sótano. Siguieron el camino recto hasta que se les presentó otro obstáculo. Un Iron Knuckle. Por una vez haciendo caso a las directrices de un adulto, Frido se quedó quieto observando como el orbni era el único que luchaba contra él. Se mordía el labio de rabia por no poder ayudar. Pero su viento no podía hacer nada contra aquella armadura andante. Extendió el brazo por delante de Haii en gesto protector para que no fuera contra el Iron Knuckle tampoco. De esto se iba a encargar el orni, solo no podían hacer nada ellos.

Al final el enemigo cayó derrotado. La armadura cayó al suelo y de ella empezó a salir la sombra de un hombre alto con cara de malo malísimo, pelo de color rojo fuego y prominente nariz. Ganondorf. O más bien su fantasma, según lo que podía captar Frido. Había vuelto al Templo del Bosque. Frido supuso que él era causa del encierro de Saria. Entornó los ojos y vio como el verdadero enemigo traspasaba la puerta.

Sin embargo, antes de continuar para enfrentarse al fantasma de Ganondorf, el kokiri fue al auxilio del orni que había quedado muy mal herido tras la lucha. El Sabio del Viento le miró serio, examinando con detenimiento las heridas.
- Armonike, ¿puedes pedirle a nuestra compañera hada curativa que sane lo más que pueda a nuestro compañero? - Preguntó Frido a su hada la cual contestó afirmativamente. Formuló la pregunta al hada curativa y esta aceptó la petición. Empezó a volar alrededor del orni utilizando su poder curativo. Frido pasó un brazo del plumífero sobre sus hombros y levantándolo un poco pero llevándole medio arrastras.- ¡Vamos, no nos puedes fallar ahora. No puedes permitir  que unos niños se enfrenten solos a un fantasma tan fuerte, ¿no? Eras un adulto responsable. - Le recriminaba el niño mientras se dirigían a la puerta.

Al final cruzó la puerta principal y avanzó hasta situarse en la plataforma donde había alrededor unos cuantos cuadros. Todos iguales. Frido posó contra la pared a Afternoise que todavía no daba señales de mejora, luego sentó a Rondel al lado del otro.- Cuida de él, Rondel. Confío en ti. - Le dijo serio. Se dirigió al centro al centro de la plataforma hasta que el fantasma de Ganon volvió a aparece, esta vez montado en un caballo.

El kokiri le miró desafiante. El otro no habló y riéndose como solo su original haría, salió flotando hacia uno de los cuadros. Frido frunció el ceño. Estaba cansado. Estaba harto de enfrentarse a enemigos por aquel Templo. Quería irse. ¡Realmente estaba muy enfadado!¡Y un fantasma no iba a impedirle rescatar a su compañera kokiri y salir de allí!

Con rabia miró al fantasma que saltaba de cuadro en cuadro. Aquel ser parecía viajar por los cuadros. Los cuadros eran las entradas y las salidas. El rubio sabía que no podía enfrentarse a él por la fuerza bruta, el no tenía el poder necesario para ello. Solo era un niño. Pero podía suplirlo. Si los cuadros eran entradas y salidas... ¡Solo había que taparlos! Frido comenzó a acumular magia después de esquivar uno de los ataques eléctricos del enemigo. Comenzó a flotar. Se giró para ver por donde el fantasma de Ganon iba a salir otra vez por otro cuadro.
- ¡Ah no!¡No volverás a salir!¡Yo, el Sabio de los Vientos, te cerraré todas las puertas a este sagrado Templo! - Gritó desatando una ventolada. El kokiri cerró el puño como si agarrara algo. Luego movió el brazo dirigiendo el viento que había producido en la sala, capaz de mandar volando al pobre kolog. Era un reflejo de su enfado, de su ira. Con movimiento precisos dio la vuelta al cuadro por donde el fantasma iba a salir. Una salida tapada. Se giró para observar como el fantasma había optado por otra rita al tener esa salida obstaculizada. Repitió el movimiento. Y así siguió haciendo impidiendo que el fantasma saliera por ninguno de los cuadros. Todos mirando hacia la pared.

Acabado el trabajo, sin la presencia ya de Ganon Fantasma que seguramente habría vuelto con su dueño, el kokiri aterrizó y sonrió aliviado a todos. A Rondel, a Afternoise por haberles seguido y ayudado tanto. Y luego se giró para ver a Haii, mostrando su mayor sonrisa.
- ¡Ya hemos acabado Haii!¡Hemos derrotado a quien mantenía prisionera a Saria! ¿No es fantástico? - Acabó dirigiéndose a ella.

Habilidad usada:
Sabio del Viento: [Poder | Magia: Elemental]

Nivel 1. [Magia necesaria: 3] Gracias al poder que le confiere ser el Sabio del Viento, Frido es capaz de manejar el aire a voluntad, consistiendo en su nivel más básico en la utilización de ráfagas de aire para atacar o defenderse, y en la capacidad de volar durante un tiempo limitado, aproximádamente una hora.


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¡Gracias Sabio Deku!

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